Sonrió levemente y se sentó bien en el asiento.
—Niall —dijo divertida —Sí, ya llegué a casa… estoy por entrar.
Me miró y abrió la puerta del coche, se bajó y la cerró. Sin dejar de
hablar y de sonreír me saludó con la mano, en una forma, debo decir,
burlona.
Vi como se alejaba caminando hacia el edificio. Y ahora sí, Horan no
tendrá mi voto el año que viene. Si ese maldito móvil no hubiese
sonado, en este momento estaría saboreando sus labios. Pero yo no soy
así, yo no me voy a quedar con las ganas de besarla.
Rápidamente me bajé del coche y de la misma manera comencé a acercarme a ella.
—Está bien, adiós —escuché que decía y colgaba.
Entonces la tomé del brazo y la giré hacia mí.
—Harry, ¿Qué haces?
Al instante tomé su boca con la mía, colocando mi mano en su nuca, para
impedirle escapar. Moví mis labios sobre los suyos, de manera exigente,
de manera dominante. Ella lograba que me sintiera desesperado por
besarla. Logró despegarse apenas de mí.
—No Harry, basta —dijo agitada. La callé besándola de nuevo. A paso
ciego comencé a caminar, haciendo que ella caminara hacia atrás. Se
volvió a alejar —No, no vas a subir conmigo.
— ¿Por qué no? —le pregunté con la voz algo ronca.
—Porque… porque está tu prima arriba y no quiero que subas.
—Entonces vamos a casa —dije y besé su boca cortamente.
—No, tampoco… vete —me dijo.
La solté por un segundo y tomé mi movil. Marqué el número de mi prima y esperé a que me contestara.
— ¡Contigo quería hablar! ¿Se puede saber que estás haciendo en la cita de
Cat? ¿Cuál es tu problema Harry? —me preguntó.
— ¿Dónde estás Angélica? —le pregunté.
Los ojos de Cat se abrieron bien y quiso hablar, pero coloqué uno de mis dedos sobre sus labios.
—En casa tonto, ¿dónde más voy a estar? —me contestó. Sonreí levemente.
—Eso es todo lo que quería saber primita, muchas gracias.
—Pero…
Colgué antes de que siguiera diciéndome cosas. Miré intensamente a Cat . Ella era una pequeña mentirosa, pero no iba a salirse con la
suya.
—Angel no está aquí —le dije.
Volví a capturar su boca en un caliente beso. Ella no pudo reprimir un leve gemido que escapó de sus labios.
Entonces comencé a caminar de nuevo. De una u otra forma entramos al
edificio. De una u otra forma logramos subir al ascensor, todo esto sin
dejar de besarnos.
La apoyé levemente contra el espejo del ascensor y me alejé de sus labios para besar su mentón, y su cuello.
La caja de metal se detuvo en el piso 6. Casi desesperado logré abrir
la puerta. Salimos y la tomé de la cintura apegándola a mí otra vez.
A ciegas volvimos a caminar hasta chocar contra la puerta del
apartamento. Busqué las llaves dentro del bolsillo de su abrigo y logré
abrir…
Cerré la puerta detrás de nosotros, y alejándome apenas de sus labios
para poder respirar me quité la chaqueta. Ella se quitó el abrigo.
Caminamos un poco más cuando nuestros labios volvieron a juntarse, y
caímos pesadamente sobre el sillón.
Caí sobre ella. La besé más profundamente que
antes, haciendo que el aire realmente nos faltara. Bajé mi mano por el
contorno definido de su cuerpo, acariciándola sobre la suave tela de su
ropa.
—No, no… por favor Harry. Déjame —me pidió cuando solté sus labios y
bajé a su cuello. No, ella no podía pedirme eso. Simplemente no podía…
— ¿De verdad quieres que te deje? —le pregunté en un susurró cerca de su oído.
—Sí, sí… vete. Ya no más Harry, ya no quiero más esto ¿no lo entiendes?
No quiero ser un juguete con el que te diviertes un rato, no quiero
serlo.
Entonces me alejé de ella para mirarla a los ojos. Sus ojos estaban
vidriosos y me maldije a mí mismo por ello. Me alejé completamente de
ella y me puse de pie.
Caminé hasta la puerta y tomé mi chaqueta que estaba en el suelo. Me
giré a verla. Su mirada vidriosa, sus labios rojos, me hicieron darme
cuenta de lo insensible que puedo llegar a ser.
—Tú no eres un juguete para mí —le dije y salí de allí antes de causarle más daño.
Llegué a mi casa y gracias a Dios Angélica no estaba levantada, no quería
escuchar reclamos e insultos en este momento. Me cambié y me tiré en el
sillón. Me acosté boca abajo y cerré mis ojos para intentar dormir…
Abrí un ojo por el sonido que acababa de provocar el microondas. Levanté un poco mi cabeza y miré a prima en la cocina.
—Angélica—dije con la voz dormida — ¿Por qué no dejas de hacer ese ruido?
—No hablo con arruinadores de citas —me dijo y siguió haciendo aquel molesto sonido.
Me senté en el sillón y un maldito dolor se apoderó de todo mi cuerpo.
Creo que tendré que comprar somníferos si Cat va a tener este efecto
en mí cada vez que pase algo entre nosotros. ¿Cuánto he dormido? ¿Tres
horas?
Esto es terrible, encima me duele todo, como si hubiera dormido sobre
una piedra. Aunque no estoy tan alejado de aquello. Este maldito sillón
terminara por dejarme paralítico en una silla de ruedas. Estirando mi
cuerpo me puse de pie y camine hasta el baño. Me duché y salí para
cambiarme y sentarme a la mesa en donde Angel había preparado todo el
desayuno.
— ¿Y mi nana? —le pregunté.
—Rose llamó hoy por la mañana diciendo que no podía venir porque Brutus
tuvo que ser llevado al veterinario de urgencia porque se comió una
moneda —me dijo ella sin mirarme.
—Pobre perrito, tan tonto —musité y pinché un pedazo de fruta para comer.
—No es el único —dijo y clavó su azulada mirada en mí. Y aquí vamos con
los sermones de Angélica —Yo te juro que no te entiendo. No sé, si es
porque realmente eres idiota o porque te gusta molestar a las personas.
— ¿Terminaste primita? —le pregunté.
— ¡No! —me chilló ofendida.
Me acerqué a ella y besé su mejilla ruidosamente, mientras ella intentaba alejarse.
Le revolví el cabello y le apreté los mofletes.
—Deja el sermón para después, por favor. Respeta mis santos alimentos —le pedí.
—Juro que eres tan complicado a veces y otras tan predecible y sencillo...
—Soy hombre primita es solo eso, no soy tan evolucionado como las
mujeres. Soy básico y primitivo, por eso no me puedes entender a veces.
—Lo que no entiendo es lo que te pasa con Cat —me dijo.
La miré y bajé la mirada a mi comida.
—Ni yo mismo lo entiendo —susurré. Al parecer ella no me escuchó.
—Primero dices que quieres una noche con ella, bueno... obtuviste la
noche que querías. Y ahora no puedes tolerar la idea de que salga con
otro, y no quieres admitir que son celos. Pero estoy segura de que a ti
no te va molestar salir con alguna estúpida sin cerebro...
—Te dolerá la cabeza si sigues tratando de racionalizarlo, créeme hablo por experiencia propia.
— ¿La amas? —me preguntó. Comencé a toser, ya que me atragante con el
zumo que estaba tomando. Cuando logré estabilizarme un poco la miré.
—Define amar —le dije tosiendo un poco todavía.
—Simplemente amar Harry… no lo sé... no tiene una definición concreta.
Es algo... un poco ilógico por donde lo mires. Es cuando te late rápido
el corazón y no dejas de pensar en esa persona, estás así como
idiotizado por ella y la ves en todos lados, por todas partes...
Me sentí bastante identificado, pero… no, eso no es así. Tenía que cambiar de tema.
— ¿Tú sientes eso por Zayn? —le pregunté divertido.
Sus ojos azul cielo se abrieron bien y sus mejillas tomaron un poco de color.
—No, no ¿Por qué lo dices? —preguntó nerviosa.
—Porque sé que no le eres indiferente a Zayn – dije pícaro.
Si en algo soy muy bueno, es en darle la vuelta a los temas que no me
gustan. Terminamos de desayunar y limpiamos todo. Ya eran cerca de las 4
de la tarde. Se pasa rapidísimo la hora cuando hablas con tu prima, y
en especial una prima como Angélica. Me tiré en el sillón a ver la tele.
Pero miré el teléfono, necesito hablar con ellos.
Marqué el número de Louis. Sonó una, sonó otra…
— ¿Hola? —me dijo.
—Louis —le dije.
—Harry, hermano ¿cómo estás? —preguntó.
—Aguarda un segundo en línea y no cortes —dije y apreté un botón de espera y marqué el número de Zayn.
— ¿Diga? —dijo al atender.
—Zayn —hablé.
—Styles, amigo que sorpresa ¿Dónde estás? —dijo.
—Espera un segundo —le dije y apreté el botón que había apretado antes — ¿Me escuchais los dos?
— ¿Qué sucede? —preguntó Zayn.
— ¿Zayn? —dijo Louis.
— ¿Louis? —dijo Zayn.
—Bueno, escuchadme —les dije mirando fijamente al teléfono.
— ¿Que pasó ahora pequeño saltamontes? —me dijo Zayn.
—Necesito contaros mis problemas —sentencié.
— ¿Vas a usarnos de psicólogos? ¿Acaso no puedes contactar a uno de verdad? —dijo Louis.
—Vosotros me salís gratis —dije sonriente.
—Estás cagado de dinero busca un profesional, estaba a punto de llamar a Jade —se quejó Louis. Entrecerré los ojos y miré mal el teléfono, como
si él pudiera verme.
—La dominante de tu novia puede esperar, tengo problemas —le dije.
—Bueno ya, ya... él tiene razón Louis, luego nos quejamos cuando no sabemos qué le pasa —me defendió mi buen amigo Malik.
—Está bien, que comience la sesión. ¿Estás sentado y cómodo? Relájate y suelta la lengua de una vez —dijo Louis.
—En este último tiempo me he estado mirando al espejo... y no me
reconozco. No sé quién es el que se está mirando —comencé a hablar.
—Pero si no estás gordo. Es más estas como más trabajado que nunca —me dijo Louis.
—No puedo creer que hayas dicho eso... ¿Acaso no te das cuenta que está
hablando de su forma de ser, no de su estado físico? —Lo retó Zayn
—Continua Harry..
—Me siento... me siento como cuando tenía 7 años y no sabía qué sabor de helado comprar —continué.
—Estás confundido entonces —dijo Louis.
—No, no es solo eso. Me siento un inepto para tomar decisiones, un
manipulador egoísta a la hora de pensar en alguien más —conté.
—Pero es que eres un inepto para tomar decisiones —dijo Malik —
¿Piénsalo, qué decisión importante has tomado en los últimos años?
—Y sí eres un manipulador egoísta. Angélica me habló anoche para decirme que te sacara de la cita de Cat—dijo Tomlinson.
— ¿Te metiste en la cita de Cat? —preguntó Zayn sin poder creerlo.
—Tal vez, bueno sí, sí me metí. Y sí soy un manipulador egoísta pero
antes no me hubiera importado, hasta lo hubiera tomado como halago ¿Por
qué ahora sí me importa? Y lo de las decisiones, tomé una sola a los 9
años y no me arrepiento de haberla tomado aunque ahora me esté llevando el diablo
por haberlo hecho —dije muy seguro de aquello.
—Y ahora te puede importar por una sola cosa —habló Louis.
—Estás enamorado —sentenció Zayn.
—Y me podríais explicar ¿Qué es eso? Por qué no entiendo el concepto. No
está en mí, irremediablemente terminaré arruinándolo, lo sé. De hecho
creo que todo el mundo lo sabe —dije algo nervioso.
—Pero primero, lo primero amigo —dijo Louis.
— ¿Estas enamorado de Cat? —preguntó Zayn.
—Es que eso no tiene sentido. No puedo estar enamorado de ella, porque
simplemente es algo que no quiero sentir y que... no conozco y que...
—Ya deja de querer ponerle patas y pelos... estás enamorado y punto —me interrumpió Zayn.
—Sí, sino no harías todas las cosas que haces —Agregó Tomlinson.
— ¿Qué hiciste ayer en su cita? —preguntó Zayn.
—Bueno yo... llegué y me senté con ellos a cenar. Toqué a Cat por
debajo de la mesa... aunque vale decir que ella comenzó —me defendí.
— ¿La tocaste? eres un cerdo —me acusó Tomlinson.
—Ella comenzó —me quejé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario