Volvimos a entrar y ella se sentó en la mesa sin dejar de sonreírle a
Horan. Él nos miró consecutivamente y sonrió levemente esperando
escuchar algo.
—Niall, mañana vamos al partido con Harry —le dijo ella. El rubio sonrió.
—¿De verdad? ¿No te molesta? Cat, si no quieres ir… podemos ir al cine como habíamos acordado.
—Tranquilo Niall, vamos a ver el partido. Lo vamos a pasar bien igual que en el cine —dijo ella y apoyó su mano sobre la de él.
La miré de reojo, ¿Conque ese era su plan, verdad?
—¿Qué pediste para cenar Horan? —le pregunté. Él me miró.
—Mmm, bueno pedí algo simple y rico. Pastas —dijo él.
—Lamento decirte Niall que Cat es…
—Vegetariana —me interrumpió él —Lo sé. Por eso para ella pedí una pasta especial, de sémola con una salsa de espinaca.
—Eres tan considerado —le dijo ella.
—Lo mereces —le dijo galante. ¡Ya no iba a poder tolerarlo!
—¿Y cómo van las cosas en el centro Niall? —le dije para que pusiera su atención en otro cosa y dejara de mirar a MI Cat.
—Por ahora todo marcha sobre ruedas. La semana pasada tuve una reunión
con el rector y el director de la administración. Vamos a hacer un nuevo
proyecto basado en mejorar las condiciones de los laboratorios y
talleres.
—Sí, he escuchado un poco de eso. Todo el mundo está muy conforme con tu mandato —le dije divertido. Él rió.
—Yo no lo llamaría así. Solo soy un alumno más que fue elegido por el
resto del alumnado para hacerle llegar sus quejas e ideas a las
autoridades —dijo condescendiente.
—No seas modesto —le dijo Cat, haciendo que ambos la miráramos —Eres
un gran presidente… si yo hubiese estado cuando te postulaste te aseguró
que te hubiese dado mi voto.
—Serías una excelente asesora de campaña —dijo divertido.
—¿Lo crees? —preguntó ella.
—Sí, eres así como especial para esas cosas —dije metiéndome en su
conversación —Te gusta mucho el tema de hablar, de opinar sobre la
gente… tienes la palabra fácil.
—Ella tiene ese carácter fuerte y decidido, como todas las mujeres que saben de política y esas cosas —me dijo él. Lo miré.
—Sí, principalmente porque miente muy bien —dije divertido.
Sentí como una pequeña mano se apoyaba sobre mi rodilla. Mis ojos se
abrieron bien y mi cuerpo dio un pequeño respingo sobre la silla.
—¿Sabes Niall? Ayer encontré ese libro del que hablamos el otro día —le
dijo ella. Su mano comenzó a acariciar mi rodilla, por debajo de la
mesa. ¡Oh diablos, este si era su maldito plan!
—¿A sí? —dijo él algo sorprendido —¿Has podido leerlo?
—Muy poco —dijo ella sin dejar de mirarlo a él.
Ellos seguían hablando, pero mi cabeza estaba demasiado distraída como
para prestarles atención. Tragué saliva. Su mano apretó mi rodilla
sutilmente, haciéndome recordar que así también lo había hecho la otra
noche.
Entonces mi respiración comenzó a agitarse un poco, cuando sentí como su
mano comenzaba a subir un poco más a allá de mi rodilla. ¡Oh sí, ella
quería enloquecerme!
Justo cuando estaba a la mitad del camino tomé su mano con la mía. Ella abrió bien sus ojos, que no dejaban de mirar a Niall.
—Y entonces, por eso fue que comencé a enseñarle a leer a los ciegos —habló él.
Al fin había podido lograr concentrarme y escuchar algo de lo que
decían. Acomodándome un poco, tomé mejor su mano con la mía. Con cuidado
giré su palma hacia arriba, y comencé a acariciarla con mis dedos.
Sonreí levemente al ver la expresión que tomaba su cara. Ella sabía lo
que significaba eso. Cuando un hombre acaricia la palma de la mano de
una mujer, es porque quiere, ansiosamente, irse a una cama con ella.
Lentamente fue retirando su mano de la mía y poniendo ambas manos encima
de la mesa, mientras Niall seguía hablando. Sonreí maliciosamente.
Ella no era la única que podía jugar de esa manera. Distraídamente dejé caer mi servilleta al suelo, justo al lado de ella.
—Lo siento —dije y me agaché para recogerla. Sus piernas quedaron bien
puestas frente a mis ojos. Con cuidado coloque mi mano en la parte
inferior, justo sobre su gemelo. Y con mucho más de cuidado comencé a
subir por ella. Interrumpiendo sus palabras, se sentó erguidamente.
Sonreí y me acerqué más para morder levemente su piel. Dio un pequeño
salto en la silla.
—Cat, ¿estás bien? —le preguntó Niall.
Rápidamente me incorporé. La miré divertido, y sus mejillas estaban rojas.
—Sí, sí, sí estoy bien —dijo nerviosa.
—Esperadme un segundo, que voy a ver porqué tardan tanto con la comida —dijo Niall y se puso de pie para dejarnos solos.
—¿Qué crees que estás haciendo? —me preguntó nerviosa.
—Lo mismo que tú cariño, jugar… sucio —le dije.
—Pero ¿no podías ser más discreto?
—Te gustó, ¿verdad? Te encanta que te toque, que te acaricie y que te muerda.
—Lo que va a encantarme a mí, va a ser que te levantes de esta mesa, agarres tus cosas y me dejes en paz…
—Tú sola te lo buscaste. Tú me tocas, yo te toco y te muerdo. Si yo te
toco y no me quieres tocar… tranquila cariño, me conformo con tocarte
yo.
Niall volvió a la mesa y se sentó.
—Ya sale nuestra comida —afirmó.
—¡Qué bueno! —dije contento y metí mi mano debajo de la mesa, para
volver a jugar con ella. Apoyé mi mano sobre su pequeña rodilla —Muero
de hambre…
Entiéndase el doble sentido, ¿cierto?
Un minuto más tarde la comida llegó a nuestra mesa. Traté ya dejar de
tocarla, porque de verdad quería comer, pero aun así no se iba a salvar
de mí. Ella lo iba a sufrir tanto como yo lo hacía. Los tres comenzamos a
comer en un completo y algo molesto silencio. Hasta que Niall acomodó
su garganta, para romper el hielo.
—Hace un mes que ya no vas a verme, para que te salve de alguna
travesura, u omisión del reglamento Universitario Harry, ¿por qué? —me
preguntó. Terminé de tragar y sonreí.
—Digamos que estoy… descubriendo otros hobbies ¿verdad Cat? —dije y la miré. Ella me miró con desprecio.
—Sí claro, ahora se dedica a andar por la vida mirando películas… de terror —dijo ella.
—Y absolutamente creo que la has calificado mal, Cat. Más bien yo diría que fue una película de romance —le dije.
—Comedia romántica, mejor al caso —sentenció ella.
—Claro que no, Cat. Es más, Niall te podrá desmentir y decir sobre qué trata la película.
—Si eso acaba con su diferencia, claro que si —dijo él amable —¿De qué se trata?
—Trata sobre un chico y una chica que se conocen casualmente, y bueno…
su relación no comienza de la mejor manera pues el joven, apuesto,
seductor y galante muchacho es un poco impulsivo —dije.
—¿Un poco? Yo diría demasiado —agregó ella. Sonreí por lo bajo.
—Eso no es lo importante. Sucede que el primer día en que ellos se
conocen el chico la besa, porque ella es realmente irresistible… Ella
reacciona mal, lo golpea y todo empieza así. Pero luego empiezan a ser
amigos…
—Eso no es así —me interrumpió —Ella quería ser su amiga, pero él era un cerdo que quería una sola cosa de ella.
—¿Vas a dejarme hablar o seguirás interrumpiéndome? —le dije. Ella me
miró con odio —Como te decía, quedan como amigos. Pero pasan muchas
cosas entre ellos. Se desean mutuamente, pero ella es soberbia y muy
orgullosa, no quiere admitir que le gusta el muchacho.
—Y él es un mujeriego, arrogante, egocéntrico, manipulador y sobre todo
un egoísta que solo piensa en sí mismo, y que no quiere admitir que está
muerto de amor por la chica —le contó ella sin dejar de mirarlo.
—¿Muerto de amor? Eso no es así, él no esta muerto de amor por ella —le dije a Niall.
—Oye, ¿no os parece que solo es una simple película? No vale la pena que peleéis por ello. Es una tontería —nos dijo Horan.
—Yo solo digo que Cat la esta clasificando mal —me defendí.
—Es una aberración —aclaró ella —Además de que no me creí ni un poquito al actor principal.
—Tal vez —dije dándole un poco de razón —Pero la actriz principal,
¡Diablos! Te lo juro Niall esta tan buena, como para encerrarte con ella
en una habitación muy oscura y fría, para poder entrar en calor.
—Pues el actor ahí andaba, no era ni muy, ni tan…
—Oh, eres una pequeña mentirosa —le dije divertido —Mientras veíamos la
película te la pasabas diciendo cosas indecentes sobre él. O mejor
dicho… bajo él.
Ella me miró intensamente, haciendo que un escalofrío bajara por mi espalda.
—Mmm, ¿Qué os parece si pedimos el postre? —preguntó Niall haciendo que
ambos lo miráramos. Pedimos el postre, y lo comimos sin decir ni una
sola palabra.
Cat comía despacio su helado, y parecía que nunca lo iba a terminar.
Hasta que al fin lo hizo. Niall estaba por llamar al mozo para pagar la
cuenta, pero le dije que ya estaba pagada, pues el dueño del lugar era
amigo mío. Nos pusimos de pie y salimos de allí.
—Te llevo, Cat —le dije. Ella se giró a verme.
—No gracias, me voy sola —sentenció.
—No Cat, va a ser mejor que te vayas con Harry. Así yo me quedaré más
tranquilo… prometo que para la próxima tendré mi coche —dijo y se
acercó a un muchacho para decirle algo.
Con discreción me acerque a ella.
—¿Lo ves? Hasta un extraño te tira a mis brazos… todos saben que me
perteneces cariño, que eres mía —le susurré al oído y palmeé su trasero.
Ella dio un pequeño salto. Se giró a verme con ojos venenosos.
—¿Hace falta que hagas eso? —me dijo.
—Solo es un gesto territorial —le dije con una sonrisa burlona —Estoy palmeando lo que es mío, solo mío.
Niall volvió a acercarse a nosotros.
—Bueno, yo cogeré aquel taxi de allí —nos dijo. Miró a Cat y le sonrió —Lo pase muy bien, Cat.
—Yo también, eres un encanto —le dijo ella y se acercó a él para
abrazarlo. Revoleé los ojos y esperé a que la estúpida escenita
terminara. Ella se alejó de él.
—Bueno Horan, nos vemos mañana en el partido como acordamos —le dije.
—Claro que sí Harry, allí nos vemos —me dijo y se fue de allí.
Ambos miramos como se subía al taxi y partía rumbo, seguramente, hacia su casa. Cat se giró a verme y comenzó a caminar.
—Allá esta el coche —le dije.
—No voy a ir contigo —me dijo. Caminé hasta a ella y la alcé en brazos.
Ella comenzó a patalear y a quejarse. Caminé con ella así hasta el
coche. La bajé frente a él, saqué las llaves y abrí la puerta para que
se subiera. Me miró con odio.
—Te detesto —me dijo.
Le sonreí burlón. Se subió y cerré la puerta, para luego rodear el coche y subirme frente al volante.
Prendí marcha y comencé a conducir hacia su apartamento. La miré de
reojo y ella no decía nada, solo miraba al frente y tenía los brazos
cruzados sobre su pecho. Acomodé mi garganta.
—¿Cómo lo pasaste? —le pregunté. Ella clavó su mirada en la mía.
—Arruinaste mi cita —aseguró —¿Cómo crees que lo pase?
—Vamos, no fue tan malo ¿Acaso no te divertiste? —le dije.
Ella sacó su mirada de mí y miró al frente. Una pequeña sonrisa
amenazaba con salir de sus labios. ¡Oh sí, ella sí se había divertido!
—Eres un tonto —dijo reprimiendo aquella sonrisa.
—Pero te gusta el tonto —le dije. Frené justo frente a su edificio. La miré a los ojos.
—No, no me gusta el tonto —me dijo.
—Pues a mí si me gusta la tonta, me encanta la tonta.
Su exquisita mirada se volvió tierna y algo confusa. Recorrí con mis
ojos su cara, hasta mirar fijamente sus labios. Solo necesitaba un poco
de esos labios, y ya era totalmente feliz…
Despacio comencé a acercarme, ella no se movía. Me acerqué más y más,
hasta estar tan cerca de ella que pude rozar sus labios con los míos.
Sentí como mi corazón se aceleraba un poco más.
Cerré mis ojos para poder besarla completamente, pero un móvil comenzó a sonar. Ella alejó su boca de la mía y tomó su teléfono.
—¿Hola? —dijo al atender.
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¿Os ha gustado?
Este capítulo se lo dedico a Maika que está de exámenes y eso no mola. Suerte pequeña.
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