Él negó divertido con la cabeza.
—Llévenselo a una celda individual, es demasiado joven como para meterlo con los grandes.
—Gracias sargento, es usted muy considerado.
—No me subestimes jovencito —me aclaró —Ahora llévenselo.
Me empujaron un poco hasta tirarme dentro de una celda que contenía una cama, y a un costado un baño.
Miré a mi alrededor y maldije por lo bajo. Otra vez caí en este agujero,
y esta vez necesitaba un milagro para poder salir de aquí. Me senté en
la cama y traté de calmarme, poniéndome como loco no voy a lograr nada.
Las horas comenzaron a pasar, y se me hacían interminables. Me puse a
pensar cuantos años eran los que podía llegar a pasar en un lugar como
este, y juro que llegué a desesperarme.
—Styles, tienes visitas —me dijeron. Levanté la cabeza y vi como mis dos amigos se acercaban.
—¿Qué hiciste Harry? —preguntó Louis.
—Tenía que hacerlo —le dije.
—Pero ¿Acaso no te pusiste a pensar en las consecuencias? —dijo Zayn. Los miré.
—¡No, maldita sea! —rugí, y me puse de pie —¡Ese maldito infeliz me buscó, y me encontró!
—Ese no es el problema ahora Harry —me dijo Louis —El problema ahora es
que tendrás un juicio y una sentencia. Payne puede hundirte.
—Pues que lo haga, no me interesa…
—Ambos sabemos que sí te importa Harry —dijo Louis.
—Sí, tienes razón —dije soltando un suspiro.
—Nosotros haremos todo lo que podamos, no estás solo en esto. Debo
decirte que tu prima esta como loca buscando un buen abogado. La
condenada de verdad te quiere —me contó Zayn.
—Mi rubia prima, y yo que quería devolverla por donde vino —dije nostálgico
—Y otra que está que trepa las paredes es… Cat.
—¿Cat? —pregunté.
—Sí —asintió Zayn —Le dijeron que habías golpeado a Payne, que él estaba
en el hospital y que tú estabas preso, y lo primero que hizo fue
preguntar por ti.
—Mi Catherin… —musité.
Era por ella que yo estaba aquí adentro, pero juro que no estaba
arrepentido. Y juro que todas las cosas que le dije a Payne, fueron
cosas que me salieron del alma. Cosas que deseo, cosas que imagino. Catherin Jones está metida en mi cabeza de una forma que no puedo
describir.
La noche se me pasó lenta en aquel lugar. No pude dormir pensando en
todo lo que podía pasar si no salía de aquí. De verdad tuve que haberme
controlado… pero él, él me sacó de quicio. Además, ¿Cómo logró saber
todo eso? Alguien estuvo hablándole a aquel infeliz de mi vida. Al día
siguiente los guardias me dieron de desayunar y me dieron la noticia de
que tenía una visita.
Vi como ella entraba con cuidado y con algo de asco miraba a su alrededor.
—¿Felicity? ¿Qué haces aquí? —le pregunté. Ella se acercó más a la celda.
—No sabes lo preocupada que he estado por ti —me dijo ella.
—No hacía falta que vinieras Felicity —dije mientras me ponía de pie.
—A pesar de que quieras darme celos con la odiosa de Jones, yo estoy
aquí… Y hablando de ella, ¿Dónde esta? ¿No era que teníais algo?
—Sí, sí lo tienen teñida —escuché la voz de Angélica. Ambos nos giramos a
verla, no estaba sola. Cat venía a su lado —Vamos Felicity, ellos
tienen que hablar de sus cosas… o hacer cosas ¿me entiendes verdad?
—No vas a pedirme que me vaya por ella, ¿verdad? —me preguntó la rubia.
Miré a Cat y luego a Angel. Volví mi vista a Felicity.
—Va a ser mejor que te vayas, este no es lugar para ti —le dije lo más amable que pude.
—Eres un mal agradecido —me dijo indignada y comenzó a caminar.
—Sí, sí lo es —le dijo Angélica mientras caminaba detrás de ella.
Fijé mi vista en Cat. Ella solo se acercó un poco más.
—Solo vine a decirte que ya tenemos la forma de sacarte de aquí —me habló distante.
—¿Estás segura? ¿O también viniste a la visita higiénica? Ya me toca… [Visita higiénica = Bañar al preso]
—Ni siquiera cuando estás a punto de terminar preso por unos cuantos años dejas de ser idiota, ¿verdad?
—Se que te preocupaste más por mi, que por Payne—le dije serio.
—No vine a hacer sociales contigo —sentenció. Al parecer de verdad
estaba enfadada —Para eso tienes a otras… solo vine para decirte que
esta tarde será tu juicio y declararé a tu favor. Lo único que tienes
que hacer es guardar silencio y confirmar todo lo que yo digo.
Comenzó a caminar, entonces me acerqué más a los barrotes.
—¿Por qué lo haces? —le pregunté. Se giró a verme.
—Por tu prima —me respondió.
—¿Estás completamente segura de eso? —le dije. Me miró —Por favor,
acércate —le pedí. Me miró con duda y se acercó. Con cuidado tomé sus
manos. Ella miró la unión de nuestras ellas y luego volvió la vista a mí
—Muchas gracias.
—¿Por qué? —me preguntó.
—Por querer ayudarme —respondí —Aunque sea por mi prima.
—Yo se lo mucho que ella te quiere —dijo sin mirarme a los ojos.
Entonces con cuidado solté sus manos para tomar su rostro. Me miró sorprendida.
—¿Que haces? —preguntó nerviosa.
—Shh —le dije y despacio la acerqué más al pequeño espacio que había
entre los barrotes. Acaricié su mejilla —Déjame besarte —le rogué en un
susurro.
—No —negó efusivamente mientras ponía las manos sobre las mías e intentaba alejarse.
—Por favor Cat, déjame hacerlo, te lo estoy rogando. Además es mi
manera de pagarte lo que estás haciendo por mí —dije mientras mi mirada
estaba clavaba en sus ojos.
—Yo no quiero nada de ti —aseguró.
—Cat, ¿Por qué me haces esto?
—Yo no te hago nada Styles, tú eres el que hace mal las cosas —dijo.
—Por favor, déjame hacerlo. Lo necesito —le pedí. Ella volvió a negar
pero no se alejó, sus manos apretaron un poco más las mías que estaban
sujetando su bello rostro —Cierra los ojos...
—No… tú cierra los ojos —dijo ella.
—Siempre lo hago cuando te beso —le confesé.
Sonreí levemente, para luego acercarme más al tiempo que mis ojos se
cerraban. No iba a ser violento, ni pasional en este beso... quería ser
¿tierno? Rocé sus suaves labios con cuidado, separándolos un poco.
—Creo que ayer fuiste muy claro cuando me dijiste que yo te hacia más
mal que bien. Bueno, lo entendí, me quedó claro. Yo quise establecer una
relación amistosa, pero al parecer eso no cuadra contigo. Y bueno así
lo quieres así será —se alejó de mi agarre. La miré algo sorprendido —Tú
ahí y yo aquí…
—Catherin…
—Ya me cansé de intentarlo Harry, eres… tan cínico, no lo comprendes. Yo
no soy como Felicity Bynes, y además pienso que acostarse con alguien
que apenas conoces es… aborrecible.
—¿Y si me conocieras más? —le pregunté.
—Tampoco —me dijo.
Suspiré levemente.
—Entonces, ¿así son las cosas? —dije.
—¿Qué te parece si lo discutimos cuando salgas? —preguntó.
—¿Por qué no ahora?
—Porque no me da la gana, y no puedes hacer nada al respecto. Estás encerrado.
Me guiñó un ojo y comenzó a caminar para alejarse.
—LOCO ¿SABES? QUIERES VOLVERME LOCO —le grité bien fuerte para que me escuchara.
Suspiré y me acosté en aquella pequeña cama. Escuché que alguien corría hacia mi celda.
Levanté la cabeza y la miré.
—Lo siento, se me olvidó —dijo. Una caja cayó sobre mi cuerpo. La tomé y
eran cigarrillos. Volví mi vista a ella. Sonrió levemente —Solo fuma,
si ya has desayunado… Ahora sí, adiós —se despidió y se fue.
Me senté en la cama y miré la caja entre mis manos.
No la comprendo, ¡Me es imposible! Si ella solo fuera un poco más clara conmigo, yo no estaría tan confundido.
Las horas comenzaron a pasar, hasta que uno de los guardias entró y me dio un traje que me había mandado mi prima.
Faltaba media hora para que el juicio comenzara. Me cambie y me senté a esperar a que vinieran a por mí.
—Vamos Styles, ya es hora —me habló el sargento.
Me puse de pie y abrieron la celda.
—¿Cree que voy a salir sargento? —le pregunté.
Él sonrió por lo bajo y me hizo caminar un poco para entrar a una oficina.
—Pues lo veo un poco difícil hijo, pero no imposible.
—Cualquier cosa, si llego a quedarme… le aseguró que vamos a llevarnos bien —dije algo divertido.
—Ya lo creo Styles, ya lo creo —palmeó mi hombro.
Me pusieron las esposas, como si fuera un criminal de primera clase.
Este país siempre está al revés, los verdaderos maleantes andan sueltos,
mientras que la gente honesta y buena se pudre dentro de esas cárceles.
De verdad deseo con todo mi corazón salir de esto, y juro que voy a comportarme. Juro que no volveré a ser impulsivo.
Comenzaron a caminar conmigo y más rápido de lo que pensé llegamos al
juzgado. Una puerta de madera se abrió y me empujaron levemente para que
entrara.
Todo el mundo se puso de pie, ya que el juez a cargo de la causa entraba
por la otra puerta. Divisé a mi prima y a Cat sentadas al lado de
James, mi abogado. Mi fiel abogado. Quizás mi padre se haya apiadado y
lo haya contactado.
Al otro lado, divisé a Payne, sentado al lado de su abogado. Sonreí para
mis adentros al ver el estado en el que estaba. La felicidad que
recorrió mi cuerpo fue muy gratificante. Eso significaba que yo no había
pasado una noche dentro de esta cárcel en vano.
Sentados detrás estaban Louis y Zayn, los miré a ambos y los dos sonrieron contentos.
Algo me decía que yo ya estaba salvado.
—Comencemos —dijo el juez.
Me sentaron al lado de mi abogado y al instante mi prima me abrazó. No
pude devolverle el gesto pues tenía las esposas en las manos
—El acusado, es el señor Harry Styles de 19 años de edad, por atentado
físico al señor Liam Payne, que es el demandante. Pido a los abogados
que se acerquen al estrado…
Nuestros abogados se levantaron y se saludaron con una apretada de
manos. Volvieron su vista al juez, dijeron algo en voz baja y James se
volvió a sentar. Me quitaron las esposas.
—¿Crees que saldré? —le pregunté en voz baja.
—Si creen todo lo que dirá la señorita Jones, lo más probable es que sí —me contestó.
—¿Y que es lo que va a decir? —dije intrigado.
—Ya lo verás —dijo James con una leve sonrisa.
Giré mi cabeza para mirar a Cat. Su mirada se cruzó con la mía, pero al instante la apartó.
Ella no solo es mi perdición, sino que ahora también le voy a deber la libertad.
¡Esto es increíble!
—Llamo a declarar al señor Liam Payne —habló su abogado.
Payne se puso de pie, y un poco dolorido se acercó al estrado.
Se sentó y un hombre con un libro se acercó a él.
—Jura decir la verdad, y nada más que la verdad —dijo él hombre.
—Sí, juro —dijo Payne y apoyó la mano sobre el libro.
—Señor Payne, ¿Hace cuanto que conoce al señor Styles? —le preguntó.
—De nombre hará un año —dijo él y me miró —Así como persona, un mes aproximadamente.
—¿Tenían una buena relación?
—Ni buena ni mala, apenas trataba con él.
—Mal nacido —musité.
—¿Qué pasó ayer por la tarde? —le preguntó su abogado.
—Yo estaba caminando por el jardín de la Universidad, entonces divisé a
Harry… me acerque a él y lo saludé amablemente —dijo aquel infeliz
—Entonces, comenzó a insultarme, a decirme cosas sobre... – se detuvo y
miró a Cat – No importa... y luego me golpeó.
—¡Eso no fue así, infeliz! —rugí poniéndome de pie.
—Señor Styles, le voy a pedir que guarde silencio —me advirtió el juez.
Soltando un gruñido me senté en mi lugar.
—¿Entonces usted asegura que el señor Styles lo atacó sin motivo alguno? —le dijo el abogado.
—Sin ningún motivo —aseguró el muy cabrón.
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