Ella me miró fijo por unos cuantos segundos. Pude ver la duda en su
mirada. Ella no sabía que decirme, ella no sabía que hacer. La puerta
del depósito sonó con tres suaves golpes y se abrió. El hombre que
estaba allí nos miró consecutivamente.
—Lo siento… no sabía que estaban ocupados —dijo él.
—No Carl, no pasa nada. Ya me voy —dijo ella y logró salir.
Miré a Carl, y él entendió mi mensaje. Salí rápidamente para buscar a Cat . No, ella no se me iba a escapar. Cuando la alcancé la tomé con
cuidado del brazo y la giré a mí.
—Contéstame Cat —le dije.
—Oye ¿puedo decirte algo? Creo que tu prima necesita urgente un psicólogo.
—¿Por qué? —le pregunté frunciendo el ceño.
—Ayer estaba hablando sola, me preocupa —dijo ella.
—No estaba hablando sola, estaba hablando conmigo. Y deja de dar vueltas, ahora contéstame lo que te pregunté.
Bajó la mirada y suspiró levemente.
—Creo que fui muy clara contigo —me dijo.
—Entonces ¿eso es un no? —le dije.
—Harry… ¿no crees que sería bueno, ser amigos? ¿no te gustaría que fuera tu amiga? —me preguntó.
—Amiga con derecho a cama —aseguré.
—¡Dios, es imposible tratar contigo! —dijo irritada.
—¿No lo entiendes? —le pregunté exasperado —No puedo ser tu amigo Cat, no puedo. Es todo o nada.
—Pero... ¿acaso las pasas mal estando conmigo así… como personas que
tiene un vínculo solo afectivo... nada sexual? —preguntó. Movió la manos
—Harry, ¡Por dios! ¡A mi me encanta compartir tiempo contigo, eres
insoportable a veces, pero eres divertido! No quiero arruinar eso.
Suspiré cansado y la miré fijo.
—Está bien, ¿quieres ser mi amiga? —le dije.
—Sí —dijo asintiendo con una leve sonrisa.
—¿Podrás soportarlo? —le pregunté.
—¿No crees que ya te soporté bastante? —dijo divertida.
—Podrías verme salir cada noche con una chica diferente ¿No te importaría?
Ella se encogió de hombros.
—Es tu vida, mientras seas feliz.
—Pero yo no podría soportar verte salir con el imbécil de Payne —dije entre dientes.
Esa afirmación salió sin permiso de mi garganta. Sus ojos se abrieron bien. Sonrió levemente, mientras yo me maldecía.
—Liam ya no está en mi lista de salidas —dijo y posó su mirada en la mía —Por ahora estoy bien sola, y con Angel y Jade.
—Angel es mi prima, pero aun así no me da confianza. Es demasiado open mind —le dije.
—Si vamos a ser amigos, creo que este tema no tendría que...
incomodarnos. Es tu vida, y es mi vida... tú sales, yo salgo... tú
vives, yo vivo... Ay Styles, solo quiero estar bien contigo, pero como
amigos, ¿sí?
—Está bien, creo que ese ya es un no bastante claro —le dije y la dejé sola.
—Harry —escuché como me llamaba, pero no me giré a verla —Harry, no seas
infantil. No todo es blanco y negro… también hay matices.
—Ya, ya tranquila —dije cuando me giré a verla —Ya está todo claro,
seamos amigos. Perfecto. Tú ahí y yo aquí. Cuando necesites algo, me
llamas.
Volví a donde estaba Gina y le entregué las carpetas. Cat entró unos
segundos más tarde que yo. Quiso hablarme, pero le dije que estaba muy
ocupado, que luego hablaríamos. Ella se rindió y volvió a donde estaba
sentada antes. La miré fijo, mientras escribía, ¡Y maldita sea la hora
en que me fije en ella! Se puso de pie y al instante la vi palidecer
notoriamente. Se agarró a la mesa para no caerse. Gina se acercó a ella
rápidamente. Le dijo algo que no logré escuchar. Cat negó con la
cabeza, pero al instante se desplomó en los brazos de su madre.
—¡Catherin! —gritó Gina. Dejé lo que estaba haciendo y rápidamente me acerqué a ellas. La alcé en brazos —¡Apóyala en el suelo!
Con cuidado la apoyé en el suelo. Pensé que mi corazón iba a salir de mi
pecho, mientras la veía blanca y con los ojos cerrados. Un hombre alto
se acercó a nosotros.
—Déjenme verla —dijo y se agachó.
Cat comenzó a abrir lentamente sus ojos. Arrugó la frente e intentó sentarse, pero volvió a acostarse por un mareo.
—¿Qué es lo que tiene? —preguntó Gina.
—Señora Jones, su hija está anémica —dijo el hombre —Tiene las defensas muy bajas. Le falta hierro y un poco de calcio…
—¡Maldita sea Catherin! ¡Tú y tu estúpida idea de ser vegetariana van a matarme! —la regañó Gina.
—Ya, ya —dijo ella mientras se lograba sentar —No es nada, solo no desayune hoy… nada más.
—Juro que voy a encargarme de que comas, COMIDA NORMAL —le dije. Ella me miró fijo y negó con la cabeza.
—¿Por qué el mundo está contra mi? No lo sé —dijo.
Después de recibir un sermón de casi media hora por parte de Gina, Cat decidió irse a casa antes de que su horario terminara. Me ofrecí
a llevarla, primero se negó, pero después de unas cuantas amenazas por
parte de su madre terminó aceptando rendida. Detuve la moto frente a su
casa y se bajó con cuidado.
—Ya estás aquí —le dije.
Ella me sonrió levemente, aun estaba algo pálida.
—Gracias por traerme... aunque no debiste, seguro que tenías planes o algo por el estilo. Perdona a mi madre —me dijo.
—No tenía ningún plan, cariño —dije y coloqué mi mano sobre su mejilla —¿No quieres que vayamos al hospital?
Ella rió por lo bajo, bajando su mirada de la mía.
—No Harry, no creo que sea tanto. Prometo que voy a llamar a mi médico de clínica y que iré a verlo durante la semana.
—¿Estás segura? —pregunté. Ella volvió a reír y se acercó a besar mi mejilla. Sentí una estúpida sensación en medio del pecho.
—Ya puedes irte tranquilo, estoy bien. Y gracias otra vez, amigo —dijo y
comenzó a caminar hacia su edificio. Vi como entraba y solté la
respiración que tenía contenida.
—Amigo —murmuré —No se si podré con eso Cat.
Arranqué para salir de allí de una buena vez.
Los días siguieron pasando y yo decidí volver a ser como era antes de
que Cat apareciera en mi vida. Ella quería ser amiga de Harry
Styles, entonces iba a ser amiga del verdadero Harry Styles.
Era miércoles y yo aun no había entrado a ninguna de las clases a las
que tenía que haber entrado. Es más, acababa de llegar a la Universidad.
Y ya son las 11 de la mañana. Divisé como Catherin se acercaba a mí.
—¿Qué te sucede? —me preguntó y miró su reloj —¿Acaso no has visto que hora es?
—No —le dije sin mucho interés. Comencé a caminar y ella caminó a mi lado.
—¡Harry, estas por repetir el semestre!
Una chica pasó por nuestro lado. Le sonreí, ya que ella me estaba mirando.
—Adiós preciosa —le dije y le guiñé un ojo.
—Me parece que hoy estás idiota —dijo Cat, y comenzó a caminar más rápido para alejarse de mí.
Entonces me apuré y la alcancé. La tomé del brazo haciendo que detuviera su paso. Me miró fijo a los ojos.
—Este soy yo. Seré un idiota, un mujeriego, lo que tú quieras. Pero este
soy yo antes de ti. ¡Maldita sea Cat! —le dije y la acerqué un poco
más a mi – Si no te gusta, y no me quieres hablar más, me parece
perfecto. Para estás alturas, me haces más mal que bien…
La solté y comencé a caminar.
—¡Bien, perfecto! ¡Vete a la mierda! —me dijo y sentí como algo caía sobre mi espalda.
Me giré a verla y sonreí abiertamente.
—Estoy alejándome de él —le dije.
—Imbécil —dijo con enfado.
—Adiós cariño, adiós —me despedí sin dejar de sonreírle.
Con un gran alivio salí al jardín principal de la Universidad. Divisé a
la chica que había visto en el pasillo y me acerqué a ella. Era hora
volver a mis andanzas.
—¿Qué tal preciosa? —le pregunté.
—Hola Harry —dijo ella con una sonrisa —¿Cómo estás?
—Muy bien, ¿y tú?
—Muy bien —dijo y me miró de arriba a bajo.
¡Dios, amo cuando me desean de esa forma!
Pero cuando posé mi mirada en ella, toda mi alegría se fue a la basura.
Ella sonrió de esa manera que me hacía enloquecer. Catherin…
—¿Qué pasa Styles? ¿No puedes dejarme? —me preguntó y rió divertida.
Estás loco por mí, y no quieres aceptarlo… Te mueres por besarme. Serías capaz de matar por un beso mío. Lo sé.
Sacudí mi cabeza y otra vez la chica normal apareció ante mí. Ya, ya
tranquilo. Respira hondo, es solo producto de tu imaginación.
—¿Qué decías preciosa? —le pregunté.
Ella volvió a hablar y otra vez Cat apareció frente a mí.
—Lástima que no quieres ser mi amigo… yo quería ser tu amiga. Y que
juguemos como juegan todos los amigos, ¿ya sabes de que hablo, verdad?
—dijo sin dejar de sonreír. Styles, tienes que ser firme en esta
decisión. Es la única decisión en la que necesitas tener un poco más de
autocontrol —Vamos Styles, no vas a dejarme a la intemperie de todos
esos hombres malos que quieren hacerme daño ¿o sí? Tipos como Hook, como
Liam…
La miré fijo, y su cara de perrito mojado me estaba matando.
—¡Por dios! —grité.
—¿Qué sucede Harry? —me preguntó la chica.
—No pasa nada guapa, eres preciosa. El problema soy yo, ando defectuoso últimamente.
—Tú no eres defectuoso Harry —dijo y rápidamente se acercó a mí para besarme.
La miré bien, y la que me besaba con tanto ímpetu era Cat.
¿Por qué? ¿Por qué dios mío? ¿Por qué?
Mis ojos se cerraron y mis brazos la acercaron más a mí. Si por ella voy a ir al infierno, entonces creo que valdrá la pena.
Pero de repente, no sentí más los labios de Cat. Abrí mis ojos para
mirar y al frente mío estaba Angélica. La miré extrañado. Mi prima se dio
vuelta.
—¡Vete estúpida! ¡Vete! —le dijo a la chica.
—¡Harry! ¿Cómo vas a dejar que me hable así? —me preguntó ella.
—Lo siento, dulce. Va ser mejor que te vayas —le dije.
La chica soltó un indignado suspiró y se alejó a paso rápido. Volví mi
vista a Angélica. Al instante recibí una bofetada de su parte. La miré y
me sobé.
—¿Y eso porque fue? —– le pregunté.
—¡Por idiota que eres! ¡Si vas a montar esos espectáculos hazlos en un
hotel! —me regañó con tono firme y enfadado – Porque no solo te pudimos
haber visto Cat y yo…
Levanté la mirada y busqué a Cat. No estaba…
—¿Cat estaba aquí? —le pregunté.
—Sí —dijo ella asintiendo —Estaba mirando muy atenta. Pero eso no
importa, pudo haber sido cualquier otro, como el director por ejemplo.
—Pero NO fue el director y a Cat NO le importa. Ella misma me lo dijo…
—¡Oh, dios! Eres más idiota de lo que pensé ¿sabes?
—No Angel, no soy idiota… Yo le puse las cartas sobre la mesa a Cat, y ella eligió. Yo también estoy eligiendo.
—¿Acaso no conoces a las mujeres? —preguntó —Claro, nunca has salido con
una… Cuando una mujer dice NO ME IMPORTA, es porque en realidad LE
IMPORTA más de lo que desea.
—Te diré algo sobre los hombres, primita —le dije. Ella me miró fijo
—Cuando un hombre hace una pregunta directa, espera una respuesta
directa y simple. Somos criaturas sencillas no esperamos tener que
decodificar cada palabra que emitáis.
—Eso es para los hombres como tú, que no se cansan de las chicas fáciles
y huecas. Has encontrado una con la que no puedes, ¿y que haces?
Huyes... hasta tus amigos saben de lo que hablo. Pero ¿sabes que Harry?
Tienes razón, eres una pérdida de tiempo. Cat es una chica
inteligente, salió con un idiota, no creo que quiera otro…
Se fue dejándome con la palabra en la boca.
¿Yo una pérdida de tiempo? ¿Acaso estaba hablando enserio?
Comencé a caminar, ya quería irme de este maldito lugar.
Pero mis pasos se detuvieron al ver como Payne se acercaba a mí.
—Hola imbécil —me dijo.
—¿Acaso hoy es el día de insultemos a Styles? —pregunté. Lo miré —No
estoy de humor Payne, métete en tus putos asuntos, déjame en paz.
—¿Sabes? El otro día me enteré de una cosa —dijo sin dejar de caminar a mi alrededor.
—¿A sí? ¿Andas de chismoso? —dije burlón.
—¿Te gusta besar a Cat? —me preguntó. Sonreí por lo bajo. Por ahí venía la mano.
Entonces iba a joderlo un poco.
—No solo eso, también me encanta escucharla gemir. Es tan energética —le dije. Vi como su rostro se volvía rojo como un tomate.
—¿Te gusta tanto como hacer todo lo que tu padre te dice? —dijo
—¿De que hablas?
—Estuve averiguando unas cosas sobre ti Styles…
Lo agarré de la camisa y lo acerqué a mí para mirarlo fijo a los ojos. Maldito bastardo, no iba a joder conmigo.
—Tu madre era una puta Styles, yo no se como hizo tu padre para
aguantarla. Mujeres así son una peste… hay que eliminarlas. Mira que
abandonar a su hijo por ir detrás de un hombre es terrible. —el maldito
infeliz cayó pesadamente al pasto, ya que le partí la cara de un solo
golpe. ¿De donde demonios había sacado eso? Con un poco de dificultad el
maldito perro logró ponerse de pie —También supe que quería una niña,
pero saliste tú. Igual pagó el ballet, ¿no es así
Styles?
—Te mostraré de cerca el puño de un hombre real, Payne —le dije y lo volví a golpear.
Cayó al suelo y comencé a patearlo en el estómago. ¡Infeliz, mal nacido!
—Vamos Liamcita, pelea como un hombre —lo levanté y lo acerqué a mí
para hablarle cerca. Su nariz estaba destrozada y su labio partido. Pero
yo quería verlo peor, mucho peor —Tú no sabes nada infeliz,
absolutamente nada… Pero ¿sabes que cosas puedes saber? Lo bien que la
paso con tu ex por las noches. Nunca imaginé que una criatura tan
pequeña podría dar tanto placer como ella lo hace… Me
encanta cuando se ríe de ti y me cuenta lo patético que eres. Y no sabes
como amo, que me pida más y más… Le gusta mucho contra la pared.
Escuché el sonido de un silbato. Giré mi cabeza y vi como dos policías corrían hacia nosotros.
Maldije por lo bajo y solté a Payne. Este cayó al suelo y se retorció allí.
—¡Levanta la manos! —me gritó uno de ellos. Puse mis manos en lo alto, y se acercó a mí.
Comenzó a revisarme, mientras que el otro policía atendía a Payne.
—Casi lo matas —me dijo el otro hombre.
—Él se lo buscó —respondí.
—Tendrás que venir con nosotros, Styles —dijo el que me estaba revisando.
—No hay problema —dije. Comenzamos a caminar hacia el coche de policía.
Me pusieron unas esposas, y me metieron adentro. Vi como una morena
chica corría hacia el coche.
—¿A dónde lo llevan? —preguntó nerviosa mi prima.
—El señor acaba de atacar brutalmente al chico que está tirado por allí
—le contestó el oficial. Angélica me miró a mí y luego miró hacia donde
estaba Payne.
—¿Qué hiciste Harry? —dijo sin poder creerlo.
—Tranquila Tay, ve a casa tranquila —le dije y el coche arranco.
Llegamos a la comisaría. El oficial que me llevaba me quitó las esposas,
y me acercó hasta donde estaba el sargento. Este levantó la cabeza y me
miró fijo.
—Styles, ¿Qué has hecho esta vez? —me preguntó.
—Lo encontramos golpeando a otro muchacho —le contó el oficial.
—Muchacho, muchacho, muchacho… creo que sabías que estabas condicionado, ¿verdad?
—Sí sargento, pero le juro que valió la pena – dije y sonreí.
—Tienes derecho a una llamada. —Me alcanzó el teléfono y lo tomé. No me
iba a quedar otro remedio que llamarlo a él. A mi padre. Marqué. Sonó
una… sonó otra.
—Hola —dijo al atender.
—Will —le dije.
—¿Qué pasó? —me preguntó él, como si ya supiera de ante mano que era algo malo.
—Tuve un pequeño problema. Estoy arrestado —le conté.
—¡Diablos, Harry! —rugió enojado. —¡Estoy cansado de tus problemas! ¡Ya
no daré la cara por ti! ¡Fíjate como sales o púdrete ahí si quieres!
—Está bien, gracias —dije y colgué. El sargento me miró, espero a que le
dijera algo —Creo que vamos a ser muy buenos amigos sargento —le dije y
sonreí.
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