Después del juicio volví a mi casa con mi prima y mis amigos. Angélica se
preparó para ir a la casa de Cat, donde me dijo que desde ahora se
iban a juntar por mi culpa…
Pues eso es mejor para mi, ya no tendré que llegar a mi casa y verla… infectada de chicas.
Louis y Zayn se sentaron al mismo tiempo en el sillón.
—¿Y que pasó con Cat? —me preguntó Louis.
Solté un agobiado suspiró y me senté frente a ellos después de pasarles su plato de comida. Habíamos pedido unas pizzas.
—Es una loca —dije irritado.
—Pero bien que esa loca te salvó el pellejo, ¿visteis la actuación que hizo? —habló Zayn.
—Fue increíble, te aseguro que casi me hace llorar —agregó Louis.
—Dejad de hablar de ella —sentencié.
—¿Qué sucede? ¿Estás sensible hoy? —preguntó con burla Malik.
—No me busques… porque vas a encontrarme —le advertí.
—No creo que quieras otro día en la cárcel ¿o sí? —dijo Tomlinson.
Gruñí por lo bajo y tomé un poco de mi lata de cerveza antes de darle un mordisco a mi porción de pizza.
Sus palabras aún sonaban en mi cabeza.
'Querías una respuesta directa, entonces la tendrás. ¡No! ¡No tienes ninguna posibilidad!'
¡Maldita y mil veces maldita seas Cat!
Después de terminar de comer, ordenamos todo y nos acomodamos para
dormir. Hoy, ellos se quedarían a dormir aquí. Me acosté en el colchón y
miré fijo al techo. Cat no salía de mi cabeza, ella me
atormentaba y no me dejaba pensar en otra cosa que no fuera ella.
Levanté la cabeza para mirar a mis amigos y ambos ya estaban dormidos.
Sin hacer ruido, me puse de pie, tomé el teléfono y salí al balcón.
Cerré la puerta, para que no escucharan y caminé hasta el fondo. Me
apoyé sobre la baranda y comencé a marcar el número de su casa. Comenzó a
sonar, pero nadie contestaba. Corté y volví a marcar. Sonó una vez…
sonó otra.
—¿Hola? —escuché su dormida voz. No dije nada, solo guardé silencio
—¿Hola? Holaaaa, ¿Hola, hay alguien? —preguntó elevando un poco más su
voz —¿Matt? ¿Eres tú?
—¿Quién es Matt? —la pregunta salió impulsivamente de mí.
—¿Styles? ¿Eres tú? —dijo con sorpresa.
—Te hice una pregunta directa, espero una respuesta directa —le dije.
—¿Acaso no has visto que hora es? —preguntó nerviosa.
—¿Quién diablos es Matt? —dije elevando más mi voz.
Guardó silencio por varios segundos. Solo se escuchaba su leve
respiración, y por un momento deseé poder escuchar esa respiración pero
cara a cara. Poder escuchar esa respiración cerca de mi oído…
—Si te contesto, ¿me dejaras en paz? —dijo con voz calmada.
—Contéstame de una vez —sentencié.
—Un viejo amigo…
—¿Qué clase de amigo? —pregunté al instante.
—¿Acaso esto es un interrogatorio judicial? Que yo sepa el que estuvo
preso fuiste tú, yo no le debo nada a nadie. Así que mejor deja de
molestar y déjame dormir, ¡de una vez! —me dijo.
—¡Ahora tú vas a escucharme…! —escuché el interminable sonido del fin de la llamada.
Me había colgado. Con cuidado alejé el teléfono de mi oreja. No, ella no
pudo haberme colgado el teléfono de esa forma. Respiré profundamente
antes de enloquecer.
—LOCO, QUIERES VOLVERME LOCO , MALDITA SEAA —le grité al teléfono como si de verdad ella iba a escucharme.
Al día siguiente me negué rotundamente al ir a la Universidad, hasta que
Zayn me amenazó con llamar a mi padre y que me quitara a Betty si no me
movía de donde estaba. Entonces accedí a regañadientes. Desayunamos
algo rápido y partimos hacia allí. Antes de llegar Louis, se desvió del
camino, diciendo que tenía que ir a buscar unas cosas. 'Hoy me animaré
al fin'. Eso fue lo último que nos dijo antes de doblar una calle antes
de la calle que nos llevaba a la Universidad.
Zayn y yo nos miramos un poco extrañados, y decidimos dejarlo pasar.
Llegamos y la gente, ya comenzaba a entrar apresurada. Ibamos a llegar
tarde, una vez más. Pero eso no me importaba lo más mínimo.
Mi amigo y yo divisamos un elegante coche, y era nada más, y nada menos
que el de Catherin. Ella se bajó y luego se bajaron mi prima y Jade. Las
tres reían divertidas. Tay fijó su mirada hacia nosotros y dijo algo.
Al instante las otras dos se giraron a vernos.
La mirada divertida de Cat, se esfumó al posarse sobre mí. Revoleó
los ojos y suspiró levemente. Comenzaron a acercarse a nosotros.
—Buenos días —saludó Angel alegre.
—Hola —dijo con tono bobo Zayn.
Mi rubia prima rió divertida y negó con la cabeza.
—Buenos días —dijo por lo bajo Jade.
—Buenos días Raffa —le respondí.
—Hola Zayn, ¿Cómo estas? —le preguntó Cat.
Zayn frunció el ceño y me miró a mí.
—Mmm, muy bien Cat ¿y tú? —le dijo él.
—Mejor que nunca —aseguró.
—¿Acaso has perdido la falta de modales? —le dije.
Ella bostezó y luego miró su reloj. Miró a sus amigas.
—Chicas, creo que ya debemos entrar, se nos hará tarde —dijo y volvió su vista a Zayn.
—¿Dónde está Louis?
—No lo sé, dijo que iba a hacer una cosa —contestó mi amigo.
Le iba a decir algo, hasta que sentimos como alguien llegaba. Nos
giramos a verlo y era Louis. Se bajó rápidamente de su coche y agitado
se acercó corriendo hacia donde estábamos nosotros. Lo miramos
extrañado, pues traía consigo un gran ramo de flores.
Los cafés ojos de Jade se abrieron bien al verlo. Agitado Louis se acercó hasta ella.
—Jade —dijo respirando trabajosamente —Sé que piensas que soy un…
idiota, y puede ser que tengas toda la razón del mundo. Pero… pero te
juro que ya no me siento tan así. Siento que… que puedo cambiar cada vez
que te veo. Porque eres eso que yo necesito para ser una mejor persona,
eso para ser un hombre de bien…
—Aaaaaw, ¿escuchas lo que le está diciendo? —preguntó enternecida Angélica.
Volví mi vista hacia mi amigo Louis. ¿Qué era lo que estaba haciendo? ¿Acaso se había vuelto completamente loco?
—Se que no tuvimos un buen comienzo, y tampoco un buen encuentro y bueno
casi nada. Pero quiero demostrarte que puedo ser otro de ese que te
imaginas, ¿Me dejas? —le preguntó y le tendió el ramo de flores.
La pequeña chica de gafas tomó atónita las flores.
Estoy seguro de que no podía creer todo lo que Louis le acababa de decir. Todos esperamos ansiosos a que le dijera algo.
—Vamos Jade, dile algo —le susurró Cat.
—Mmm, yo… —habló algo nerviosa —Yo… yo también creo que podrías cambiar.
Louis sonrió contento y se acercó a abrazarla. Angélica nos hizo un gesto
para que con mucha discreción comenzáramos a salir de allí. Cuando
estuvimos lo suficientemente alejados. Las dos chicas comenzaron a
saltar y a reír divertidas. Zayn y yo las miramos extrañados.
—Es un amor —dijo Cat.
—¿Quién se hubiese imaginado que Louis diría unas cosas tan preciosas? —preguntó Angélica.
—Fue demasiado tierno…
—¿Tú crees que Matt hará lo mismo? —le dijo. Entonces me concentré en
prestar más atención a lo que decían. Cat dirigió una leve mirada
sobre mí.
—No lo sé, solo me dijo que iba a llamarme. Aún estoy esperando que lo haga —le contestó.
Sentí un gran nudo en mi garganta. Quería golpear a alguien, especialmente a alguien llamado Matt.
Un móvil comenzó a sonar, las dos se miraron sorprendidas. Cat lo sacó de su bolso y le mostró la pantalla a Angel.
—¡Es él, es él! —dijo entusiasmada mi prima —¡Contesta, contesta!
—¿Seguro? —preguntó dudosa.
¡No lo cojas! ¡Cuélgale! ¡Ódialo! ¡Aborrécelo! Tanto como a mí.
—¡Vamos tonta, contesta! —le exigió mi adorada y tierna prima.
—Hola Matt —dijo cuando atendió. Miró fijo a mi prima y sonrió divertida —Claro que estaba esperando a que me llamaras…
Ambas comenzaron a caminar para alejarse de nosotros. Zayn se giró a verme.
—Creo amigo, que deberías de decirle a tu cara que es hora de sonreírle
un poco a la vida —me dijo apoyando una mano sobre mi hombro.
El viernes se me pasó lento y frustrado. Esa noche tenía pensado salir
con una chica que estaba un año más alto que yo. Pero juro que no tenía
cabeza, ni ganas. Por lo que tuve que suspender, una vez más, una
salida. ¿Cuántas van ya que he rechazado? ¿Cuatro? ¿Cinco? ¡Diablos,
jamás había tenido una lista de chicas rechazadas! Todo lo malo que me
pasa es culpa de aquella condenada, de aquella loca que, maldita sea la
hora posé mis ojos en ella. Aquella loca que quiere volverme loco. Pero
no va a conseguirlo. Primero soy yo, segundo soy yo y tercero soy yo.
Así es mi vida, al que le gusta bien, y al que no también.
El sábado me desperté más temprano de lo normal. Hoy tenía que ir a
trabajar a lo de Gina. Que mejor momento para acercarme a ella y
seducirla, hacerle saber que no estoy celoso como ella seguramente debe
pensar.
Llegué a las oficinas y subí realmente entusiasmado. Quería verla y que
ella viera lo bien que yo estaba, aunque eso no sea del todo cierto.
Llegué al piso y me bajé, caminé hasta el salón de siempre, pero mis
pasos se detuvieron al verla allí hablando con un chico. Ambos reían
divertidos.
Lo miré bien. Aquel chico… parecía bastante rarito. Vestía un pantalón
color beige, una camisa blanca y un pañuelo color dorado colgaba
alrededor de su cuello. Su pelo estaba bien peinado y juro que tenía
mejor cutis que todas las modelos que allí estaban. Lo escuché reírse al
igual que Cat.
—¡No puedo creer que le hicieras eso al pobre de Liam! —dijo entre risas y golpeando levemente el brazo de Cat.
—¿Lo conoces? —me preguntó Gina acercándose.
—¿Es Matt? —le pregunté sin dejar de mirarlos.
—Aja, él es el famoso Matt. Estudió con Cat fotografía, y desde
entonces son muy buenos amigos. Como te habrás dado cuenta Matt… es más
una amiga que un amigo.
—Sí, sí —dije asintiendo y la miré. Le sonreí abiertamente – Me he dado cuenta, ¿Necesitas que empiece a hacer algo?
—¿Puedes ir a buscar a la oficina de al lado el historial de las modelos? —me preguntó.
—Claro que sí jefa —dije con mi mejor sonrisa y salí de allí.
¡Ja! No puedo creerlo, el famoso Matt, batea para el otro equipo. Tuve
que haberlo previsto, era obvio, ella solo quería darme celos. Cosa que
no ha funcionado…
Bueno tal vez un poco… pero nada fuera de lo normal. Escuché que alguien
entraba y me giré a ver. Era ella. No dijo nada y se dedicó a acercarse
a una de las mesas. Sonreí por lo bajo.
—¿Así que ese es Matt? —le pregunté. No me respondió —¿Tu amiguito es gay?
—¿Hablas de Matt? —dijo sin mirarme.
—¿Acaso hay otro? —dije apoyándome contra la mesa.
—No —dijo sin dejar de buscar. Hasta que me miró. Sentí un pequeño escalofrío —¿Cuál es el problema?
—Que tu intento de darme celos, no funcionó —le dije. Ella comenzó a
reír. La miré divertido, nunca la había visto reír de esa forma.
—¿Mi intento de darte celos? —dijo divertida —¿De que hablas? Yo nunca quise darte celos.
—¿A no? ¿Entonces porque no me dijiste desde un principio quien era? —pregunté.
—Yo te dije claramente que era un viejo amigo, allá tú con lo que
pensaste. Además, ¿Qué te crees? ¿El centro del universo? Mi vida no
gira en torno a ti, Harry.
¡Pero mi vida si gira en torno a ti en este momento, maldita sea!
La miré fijo y sonreí levemente. Me alejé de la mesa y me acerqué un poco a ella.
—Pues, haz un esfuerzo para que no se note que te mueres por mi..—le dije.
Negó con la cabeza y suspiró.
— Ay Harry, eres tan intratable… ahora sal de mi camino que Matt me está esperando para hacer unas fotos.
Quiso salir, pero me puse en su camino. Me miró fijo a los ojos.
—¿No me extrañas ni un poquito? —le pregunté.
Sus ojos se desviaron de los míos hacia otro lado.
—No, para nada —contestó rápidamente —¿Sabes? Hasta he estado mejor.
Tenías razón con lo del otro día. Yo te hacía más mal que bien, al igual
que tú a mí. Así que alejados estamos perfectamente bien… ¿no lo crees?
La miré fijo a los ojos, buscando alguna respuesta a esto que me esta pasando.
¿Qué diablos es? Una maldita obsesión que no va a dejarme en paz, hasta
que la haga mía. Solo necesito eso para poder ser como antes.
—No, no estoy de acuerdo —le dije y salí de allí antes de hacer una locura.
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