Después de que la profesora me mandara a dirección , el director me
sermoneó. No se ni de que me hablaba, me perdí cuando me dijo “Harry
Styles ya tan pronto en dirección”.. Después de eso ni me preguntéis que
me dijo porque no tengo ni la menor idea, me fui completamente en mis
pensamientos, recordando ese beso.
Ambos se acercaron a donde yo estaba sentado. Los miré y les hice un gesto para que se sentaran.
- La hiciste buena esta vez —me acusó, con una sonrisa mientras me daba
una palmada en la espalda y se sentaba al lado de mí en la mesa.
Estábamos en la cafetería de la Universidad.
-Nunca me enorgullezco de mis impulsos —le contesté encogiéndome de hombros.
-Volviste a pisar la dirección y todavía no son las 10 de la mañana —sentenció Malik.
-Así es- —contesté.
—¿Y como te fue? —preguntó Louis.
—Creo que el director y la secretaria están tomándome afecto. Me
invitaron a un café, unos bocadillos y el director se fumó un cigarrillo
conmigo mientras me decía la importancia de causar una buena impresión
en esta Universidad, debido a las altas personalidades que aquí se
encuentran —rieron con ganas.
—Ya no hayan como llegarte —dijo Zayn en una carcajada.
—¿Llamaron a tu padre? —preguntó Louis. Me encogí de hombros.
—No —contesté secamente —El director prefiere tratar esto directamente
conmigo… creo que mi padre ya le pidió que no le hablara cada 5 minutos
por mis estupideces. De todos modos él no se está en el país.
—Viaje de negocios —dijeron mis amigos al unísono.
—Fiesta —sentencié con seguridad.
—Me agrada como trabaja tu mente —dijo dándome una palmadita en la espalda Louis.
—Mira quien viene ahí —dijo Zayn con desenfado y un poco divertido —Parece estar enfadada.
Me giré
con temor y sonreí al ver que era la nueva y echaba chispas por los
ojos. Me puse de pie.
—Lo siento —me disculpé cuando estuvo cerca y paró en seco su brusco andar.
Estuvo bien ese beso y no me arrepiento de habérselo dado, pero no estuvo bien besarla sin su permiso.
—¿Te arrepientes? —me preguntó haciendo un esfuerzo por controlarse.
—No —fui sincero y recibí un puñetazo en la cara de su parte. Esto era
extraño, normalmente las chicas dan cachetadas. Me llevé la mano a la
cara —¿Y eso a qué vino? —pregunté haciéndome el inocente.
—¡Por besarme sin antes preguntarme! —me dijo y giró sobre si misma para volver a irse.
Yo la tome del brazo y la giré hacia mí.
—¿Te puedo besar? —le pregunté.
—¡No! —me dijo y movió su brazo para poder irse.
Entonces la tomé por la cintura y la sujeté con firmeza. La volví a
besar mientras forcejeaba conmigo para soltarse. Y la besé de la misma
manera que antes, pero esta vez fui más duro. Todavía me ardía la
mejilla por su culpa. Hasta que se quedó quieta y dejó caer sus brazos a
los costados. Sus ojos miraban fijamente los míos, mientras mi boca
seguía sobre la de ella. Me aleje despacio y le tapé la boca con mi mano
derecha antes de que me gritara.
—Dijiste que te enojaste por que no te pregunté —me justifiqué con una
sonrisa de autosuficiencia —Nunca dijiste que no podía besarte si te
negabas.
Los chicos rieron detrás de mí y a ella por un momento se le hicieron
agua los ojos. Luego los apretó y volvió a tener esa mirada de decisión
que le pude ver hace unos momentos.
Vi a donde se dirigían sus ojos y me imaginé lo que estaba maquinando en
su mente como contra ataque. La giré para que me diera la espalda,
apoyando su espalda sobre mi pecho, para mantener la parte más sensible
de mi cuerpo lejos de sus rodillas, pero bastante cerca de su trasero.
Sonreí pervertidamente.
—Ahora discúlpame por mi atrevimiento —negó con la cabeza —Me temo que
debo insistir. Por favor siéntate con nosotros —volvió a negar con la
cabeza —Esta bien, supongo que quieres conservar algo de tu orgullo e
irte de aquí —ella asintió —Y si te dejo golpearme… ¿Te quedarías? —le
pregunté casi rogando.
Ella no respondió de inmediato seguramente lo estaba considerando. Debía
estar pensando en el placer de propinarme otro puñetazo, mientras a mí
me consumían las ansias por conocer su nombre y hablar con ella. Ella
asintió, lentamente, con la cabeza.
—Está bien, te soltaré poco a poco —dije y solté el agarre que ejercía
mi mano izquierda en su cintura. Mientras quitaba mi mano derecha de sus
labios, giro rápidamente y me dio otro puñetazo en el mismo lugar que
antes —Auch.
Me froté más de lo que realmente hubiera deseado para complacerla.
Seguramente ella deseaba que su golpe me hubiera roto la mandíbula o
haberme roto la nariz. Y seguramente a ella le duele la mano muchísimo
más.
—Por fin una chica se atreve a darte tu merecido —dijo Louis y la felicitó —Eres mi nueva mejor amiga —aseguró.
—Seguro —me limité a decir mientras sacaba una silla para que ella se
sentara. Cuando así lo hizo me senté a su lado —Debo admitir que pegas
duro —le dije y me froté de nuevo.
Zayn me miró con suspicacia al igual que Louis, ellos sabían que yo
estaba siendo condescendiente con ella. Habiendo sido parte del equipo
de lucha en la secundaria puedo soportar mucho más que el golpe de una
niña.
—Bueno ¿y cómo decías que te llamabas?— dijo Zayn.
—Mi nombre es Catherin, pero todos me llama Cat, ¿y vosotros?—
— Yo soy Zayn, encantado— le sonrió.
— Mi nombre es Louis, un gusto conocerte Cat—dijo dándole un par de besos.
— ¿Sabéis quién es Jade? ¿Jade Pinnock?— a lo que nos miramos, ¿de qué la conocía?
—Sí, va a nuestra clase, es una de nuestras amigas... ¿de qué os conocéis?— dijo Louis extrañado.
—Una larga historia...—
—¡Queréis
dejar de acosar a Cat por favor! —les pedí a mis amigos, respirando
agitado por el golpe de ella. Me miraron con ojos venenosos, incluida
ella.
Tal vez no fue la correcta forma de expresarlo, cuando fui yo quien la besó dos veces sin su permiso.
—Hipócrita —me acusó ella.
—No lo podría haber expresado mejor —aseguró Zayn y Louis asintió a manera de aprobación.
—Hora de volver —dijo Louis y se levantó.
Ella miró el reloj en su muñeca.
—Es cierto —dijo ella y se puso de pie —Fue un gusto conoceros Zayn, Louis y… Styles.—dijo mi nombre con resentimiento.
Yo me reí en mi fuero interno por su clara indignación conmigo. Una
chica normal estaría volviéndose loca por que la besé y se lo estaría
contando con cada detalle a sus conocidas.
Pero ella estaba molesta. Eso me gustaba.
—Igualmente Cat —le dijo Louis.
—Cualquier cosa que necesites… estamos por aquí —le dijo Zayn.
—Muchas gracias —les dijo ella y comenzó a caminar.
Los tres miramos como se alejaba.
—Te lo dije, ella no es más de lo mismo. —dijo Louis —Styles, ya tienes a todas, déjanos a nosotros a esta chica.
—Louis tiene razón… no la mereces —me dijo Zayn.
—Además de que simplemente te detesta…
—Ya no tienes oportunidad…
—¿Vas a ser un buen amigo y nos la vas a dejar? —preguntó Louis.
Mi mirada aun estaba perdida en la dirección en la que ella se había
ido. Había algo muy interesante en aquella hermosura. Y no era solo su
particular belleza. Era su carácter… una chica con ese carácter no es
muy
fácil de que encontrar.
—¿Qué piensas? —me dijo Zayn.
—Que ni loco —le dije sin dejar de mirar en la dirección a donde ella se había ido —Ya os lo dije, es mía.
—¡Hola profesora! —la saludé de forma entusiasta.
Después del almuerzo me tocaba ir al taller de danza a ayudar a la profesora con mis compañeras.
—¡Al fin te dignas a aparecerte por aquí, muchachito! —me reprendió.
—No es mi culpa que me hayan dado vacaciones en medio del semestre —le dije con una sonrisa inocente.
—No busques más problemas, hijo —me dijo maternalmente.
—Solo me divierto un poco —me justifiqué y cambié de tema antes de que
siguiera con un discurso acerca de sus tiempos —¿Qué es lo que esta
enseñando esta vez, Marine?
—¡Vals! —dijo con emoción. Yo torcí el gesto.
—¿Qué tal un poco de tango? —le pedí.
—¡No! —me gritó —No te dejaré seducir a mis alumnas en medio de mi clase.
—Igual con el vals, se vuelven locas —le aseguré bromeando.
—Creo que aquí el problema eres tú, y no el baile —aseguró.
—Soy irresistible —dije pegado de mi mismo y bromeando con ella.
Interrumpieron todas las chicas y chicos en sus calzas o shorts cómodos
para bailar. Cuando entraron… entonces la vi entrar al salón en un short
cortito y una blusa pegada a su cuerpo. Sonreí al verla al fondo de la
clase siendo intimidada por sus compañeras. Seguro que todas ellas
estaban resentidas con ella por haberse sentado con los chicos y conmigo
en el descanso. Decidí ser amable, si las tontas de esta Universidad no
querían ser sus amigas por mi culpa, yo sería su amigo.
—Lo que me faltaba —dijo al verme.
—No seas atípica, ya me conoces. Además te mueres por mí. —le dije. Rió irónicamente.
—Claro —dijo asintiendo.
—Bueno, bueno —habló Marine la profesora de esta clase —Comencemos con la clase. Harry me ayudara como siempre.
Mostró los pasos y yo la ayudé, ya que esto no era nada complicado para
mí. Marine estaba haciéndoles unas indicaciones a una pareja y ahí
aproveché.
—¿Me permites? —le pedí a Josh y él me dio la mano de _______ —Lo haces
todo, pero todo mal —la reprendí —No estas escuchando la música.
—Discúlpame, si las miradas de odio me distraen. —me soltó de repente.
—No es mi culpa que te afecten tanto. —le dije mientras la hacía girar y
la traía de nuevo a mí —Tendrías que acostumbrarte —le aseguré —Planeo
seguir… hablándote —le dije con una sonrisa y dimos unos giros por la
pista.
—No tengo por que responderte —me contestó y la hice girar sobre si
misma. Perdió el equilibrio por un momento y la sujeté por la cintura.
La coloqué más cerca de mí. Quitó mi mano, apenas recobró el equilibrio.
—Haces cualquier cosa por tocarme.
—No es mi culpa que tú me des la oportunidad.—dije inocente.
—Narcisista —me acusó y yo sonreí.
¿Qué chica conocía esa palabra? Esta era una chica inteligente y vivaz.
—Cat estamos bailando —dije cansado de sus acusaciones —Es obvio que
tengo que tocarte —hizo una mueca y volvió a poner su mano sobre mi
hombro y la otra en mi mano.
—Bailas bien —dijo tras un rato de silencio en el que yo la miraba fijamente a los ojos y ella trataba de evitar mi mirada.
—Y tú estas mejorando —aseguré sonriente —Soy un buen profesor —dije orgulloso de mi mismo.
—¿Dónde aprendiste a bailar? —me preguntó.
Mis pasos fueron sin ritmo por unos segundos, justo el tiempo en el que
el recuerdo vino a mí. Pero pronto recobré la compostura y sonreí sin
ganas.
—Mi madre me hizo ir a clases de ballet cuando era niño —dije orgulloso de aquella etapa de mi vida.
—Vaya —dijo sorprendida —Habitualmente inscriben a los niños en clases de kárate o en cosas de peleas y todo eso.
—Bueno —respondí pensándolo un poco —Ya ves que no se puede generalizar nunca, te podrías sorprender.
—Vaya, tu madre debe amar mucho el baile —aseguró.
—Si a ella le gustaba mucho la música y bailar —sonreí levemente —Ella siempre bailaba.
—¿Le gustaba? ¿Ya no? —preguntó.
La miré fijo, pensando un poco en eso. Hacía bastante que nadie me hacía recordar eso.
—Muy bien chicos, eso es todo por hoy nos vemos el miércoles.
—Tengo práctica jurídica ¿y tú? —le pregunté para evitar contestar su pregunta.
Al parecer ella le tomó poca importancia y lo dejó pasar.
—Yo también —me respondió.
—Perfecto, te espero fuera del vestuario de chicas —afirmé y fui a cambiarme.
Cuando llegué al vestidor ella aun no había salido, así que me apoyé en
la pared, frente a la puerta, y me puse cómodo para esperarla. Encendí
un cigarrillo y comencé a jugar con el encendedor de Zayn. De pronto
empecé a oír muchos gritos y tumultos dentro del vestidor.
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