Me desperté más temprano de lo que en verdad estoy acostumbrado. Me
pegué una refrescante ducha y comí un pan tostado con mantequilla antes
de salir de mi apartamento, a un agotador lunes en la Universidad.
El domingo se me había pasado rápido hablando con mi nana y recordando
cosas de cuando era niño. La hice desistir de la absurda idea de que yo
me estaba enamorando de Catherin.
Ese concepto no está incluido en el diccionario de mi vida.
—Uno nunca sabe cuando el amor le llega, pequeño —me dijo Rose —Pero de
que llega, llega. Sin avisar y sin permiso, y hay veces en las que se va
de la misma manera de la que vino…
Sacudí mi cabeza y me subí a mi moto para prender marcha a las tareas del día. Llegué y me encontré con Zayn y Louis.
—¿Qué tal Styles? —me preguntó Malik.
—Bien, ¿Tú? —le dije.
—Excelente —contestó. Lo miré atentamente.
—¿Realizada la hazaña? —dije al ver su rostro de autosuficiencia.
—Realizada —contestó. Chocamos nuestras manos. Zayn anotaba otra más a
su lista de mujeres. Una lista larga y morbosa. Yo nunca hice una lista,
y tampoco pienso hacerla.
—¿Y tú, Tomlison? —le hablé a mi otro amigo.
Él estaba serio y parecía molesto. Miré a Zayn y me hizo un gesto con los hombros.
—No sé que le pasa, así está desde que llegué —dijo Zayn.
Ambos nos giramos a verlo.
—¿Qué pasa hermano? —le pregunté algo preocupado, nunca lo había visto tan serio.
Él terminó de fumar su cigarrillo y lo tiró hacia un costado.
—No pasa nada —contestó secamente. Otra vez con Zayn nos miramos extrañados.
Pero mi atención fue llamada por un coche que acaba de entrar al aparcamiento. Era nuevo, pues nunca lo habíamos visto antes.
—Un Audi S4 Cabriolet, ¿de quién es esa belleza? —habló Zayn sin dejar de mirar el coche.
Hasta que una pequeña figura se bajó de allí.
—Cat —dije sonriente.
—Mira como se le iluminó la cara —habló Louis. Me giré a verlo.
—¿Estás vivo? —dije y palmeé su hombro —Pensé que no.
Volví mi vista a Luce. Ella cerró la puerta de su coche y con una sonrisa de oreja a oreja se acercó a nosotros.
—Hola muchachos —nos dijo.
—¿Cómo estás Cat? —le preguntó Louis. Ella lo miró bien.
—Creo que mejor que tú —dijo ella.
—Sí, no sabemos que le pasa —dijo Zayn.
—No me pasa nada —soltó exasperado —¿Acaso nunca tuvisteis un mal día?
—¿Estrenando coche? —le pregunté y logré al fin obtener una mirada fija de su parte. Sonrió mostrándome todos sus dientes.
—Sí —dijo contenta —Al fin me trajeron mi coche. Ya no voy a depender de chóferes celosos y de chóferes aprovechadores…
—¿Eso último fue una indirecta para mi? —le dije. Zayn rió.
—Más que indirecta, diría directa amigo —me dijo y palmeó mi espalda.
—Exacto —agregó Cat y nos miró consecutivamente a los tres —¿Habéis desayunado?
Los tres negamos con la cabeza algo confundidos.
—Comí medio pan tostado —le dije.
—Yo no tuve tiempo —dijo Louis.
—Y yo ganas —le dijo Zayn.
—Sois lo peor—se acercó a nosotros y sin decir nada nos quitó el
cigarrillo a Zayn y a mí, y le quitó a Louis el que estaba por encender.
—¿Qué haces? —le preguntó Louis.
—No podéis fumar sin desayunar —nos dijo y arrojó los cigarrillos a los lejos.
—Ese estaba entero —lloriqueó Louis.
—Lo lamento, pero yo no puedo permitir que consumais vuestras vidas con
estas porquerías —dijo ella algo nerviosa. Zayn la miró con ternura.
—Siempre quise tener a alguien que me dijera eso —le dijo y se acercó a abrazarla.
Louis se unió a su tonto abrazo. Sentí una pequeña punzada en el estomago, y los miré asesinamente.
—Ya, ya, soltadla —les dije. Ambos se alejaron —No me la atosigueis.
—¡Ja! —dijo ella divertida —Mira quien habla…
—Eso mismo, Harry. Mira quien habla —agregó Zayn.
—Bueno, no voy a dejar que volváis a fumar sin haber desayunado antes,
¿entendisteis? Eso os hace más daño del que ya os hacéis al fumar —nos
dijo. Los tres asentimos como niños pequeños —Ahora caminad que vamos a
llegar tarde.
Volvimos a asentir, y comenzamos a caminar. Escuchamos como un montón de libros caían al suelo. Los cuatro nos giramos a ver.
—¡Demonios! —dijo aquella chica y se agachó a recogerlos. Cat la miró y luego nos miró a nosotros.
—¿Quién es ella? —preguntó. Zayn y yo nos encogimos de hombros.
—Se llama Jade Witzigreuter, estudiante de derecho. Está un año más
adelante que nosotros porque es una Einstein en potencia. Una ñoña —dijo
Louis.
Zayn lo miró confundido. ¿Cómo sabía esas cosas? Es más, yo jamás la había visto.
—Voy a ayudarla —dijo Cat y se acercó a ella.
La morena, levantó su mirada, que estaba detrás de unas gafas, para
mirar a Cat. Ella le sonrió y comenzó a juntar los libros mientras le
hablaba.
Con los chicos comenzamos a caminar hacia el salón.
—¿Cómo sabes todo eso de ella? —le pregunté a Louis.
—Lo sé y punto —dijo él.
Otra vez su cara se había tornado seria. Entramos a clase y aún la profesora de derecho no había llegado.
Cat entró corriendo y se paró en seco al ver que había llegado a
tiempo. La miré y le hice un gesto para que se sentara a mi lado. Negó
con la cabeza, le hice un gesto de ¿Por qué? Con el rostro me señaló a
Felicity. Giré mi cabeza para mirarla y la rubia me miraba fijo, con los
ojos llenos de rabia. Un escalofrió recorrió mi espalda. Eso si que da
miedo…
Volví mi mirada a Cat, y ella ya estaba sentada al lado de Zayn. Tomé
mi movil y comencé a escribir rápidamente. Envié el mensaje, miré hasta
que mi amigo tomó el suyo. Sentí como alguien se sentaba a mi lado, lo
miré y era Louis.
—¿Qué sucede? —me preguntó.
—Estoy viendo si Zayn lee el mensaje que le mandé —dije sin dejar de mirar al frente.
Mi móvil comenzó a vibrar.
‘Tranquilo Styes, tengo códigos. Se que es tuya, además de que se nota que estás loquito por ella…’
Gruñí y volví a escribir.
‘No seas imbécil, y solo no te pases de listo porque ya verás…’
La profesora entró a la clase. Me acomodé mejor en la silla y volví mi
vista a Louis. Él seguía con el semblante serio. Algo le molesta, y
mucho.
—¿Vas a decirme qué te pasa? —le dije por lo bajo. Me miró de costado.
—Hay alguien que me perturba —contestó. Fruncí el ceño y lo miré mejor.
—¿Acaso es la chica de gafitas? —le pregunté y sin darme cuenta elevé más mi voz de lo que debía. Toda la clase se giró a verme.
—¿Sucede algo Styles? —me preguntó la profesora.
—No, nada. Lo siento —me disculpé.
Creo que yo estaba más asombrado que el resto de la clase, al escucharme a mi mismo disculpándome por algo que hice.
—¿Estás enfermo o qué? —dijo por lo bajo Louis. Sonreí divertido.
—No me cambies de tema, ¿es la tal Jade?
Suspiró levemente y volvió a mirar al frente.
—Sí —dijo sin quitar su vista de la profesora.
—¿Qué pasó con ella?
—Es una… una ñoña —dijo nervioso, pero sin levantar la voz —Y tuvo el
tupé de decirme que soy un neandertal con peinado de disco.
Estallé en risas. Otra vez la clase entera se giró a verme, incluso Cat y Zayn. La profesora frunció el ceño.
—¿Se puede saber qué es tan gracioso? —me preguntó.
—Lo siento, de verdad lo siento —dije mientras calmaba mi risa —No volverá a pasar…
La profesora revoleó los ojos y volvió a escribir.
—¿Y por eso estás así? —le dije mientras restregaba mis ojos a causa de la risa.
—No solo me dijo eso. Sino también que era un pobre idiota que buscaba
consuelo en todas las chicas con las que me acostaba, pero que no
lograba llenar el vacío de mi vida con ninguna de ellas…
—Uuuh, eso dolió, ¿verdad? —pregunté. Él no dijo nada —¿Pero porqué te dijo todo eso?
—Porque intenté seducirla ayer por la tarde en la biblioteca de aquí —me dijo.
—¿Estuviste aquí ayer? —dije asombrado. Jamás pensé que Louis podría estar un domingo en la Universidad.
—Necesitaba buscar un libro, y vine, la vi sentada leyendo y me acerqué a ella… Maldita sea la hora en que lo hice.
—¿Te gusta? —dije al observar su total indignación hacia ella.
Se giró a verme rápidamente.
—Claro que no… Ella no es mi tipo de mujer, además de que no la tocaría
ni con un palo. Es la última mujer con la que me metería en mi vida.
—Te gusta —afirmé.
Él no me dijo nada. Sonreí y volví mi vista al frente. El primer caído
ante los encantos de una genio. ¿Quién será el segundo? Estoy
completamente seguro de que será Zayn, y quedaré solo en mi lucha por el
machismo…
Fijé mi vista en Cat, con cuidado se giró a verme. Tomé mi movil y
escribí debajo de la mesa. Observé como ella buscaba el suyo. Lo abrió.
'Me estabas mirando, te descubrí cariño.'
Vi como ella escribía. Después de unos segundos mi movil vibró.
'Creo que el que me estaba mirando eras tú, yo solo giré porque me sentía observada'
Le respondí.
'¿Ahora tienes un sexto sentido?'
Me respondió. 'Veo gente muerta… jajaja'
Sonreí por lo bajo y guardé mi teléfono ya que la profesora dejó de escribir y nos miró a todos. Comenzó a hablar.
—Bueno alumnos, vamos a hablar sobre el habeas corpus —dijo y caminó un
poco moviendo sus manos —¿Alguien puede decirme algo sobre eso?
—El habeas corpus es una institución jurídica que garantiza la libertad
personal del individuo, con el fin de evitar los arrestos y detenciones
arbitrarias. Se basa en la obligación de presentar ante el juez, a todo
detenido en el plazo de 72 horas, el cual podría ordenar la libertad
inmediata del detenido si no encontrara motivo suficiente de arresto
—habló con total fluidez Catherin.
—Excelente señorita Jones, se nota que ha estado leyendo —la felicitó la profesora.
—Vaya podría ser tu abogada la próxima vez que te metas en algún
problema —aseguró Louis. La clase continuó hasta que el bendito timbre
sonó. Me puse de pie, necesitaba salir de allí para fumar un cigarrillo.Cat me había apagado el que me estaba por terminar, y sentí como que un pedazo de mí faltaba. Salí de clase, con Louis y Zayn detrás
de mí. Toqué los bolsillos de mis pantalones, y me olvidé la maldita
caja.
—¡Demonios! —dije deteniendo mi paso.
—¿Qué sucede? —me preguntó Zayn.
—Olvidé los cigarrillos, ya vuelvo —les dije y regresé mis pasos hacia la clase.
Me detuve al escuchar unas voces.
—¡Eres una cualquiera! —escuché la chillona voz de Felicity.
—El muerto se asusta del degollado. —dijo irónica Cat —¡Me tienes
harta Feicity! ¡Ya te dije millones de veces que entre Styles y yo no
hay nada!
—¡Pues no te creo! —gritó ella.
—¡Pues ese es tu problema, déjame en paz! —le exigió. Entré a la clase
haciendo que ambas me miraran. Cat soltó un suspiro —Styles ven aquí.
—¿Yo? —dije haciéndome el tonto.
—¿Acaso hay otro aquí? —preguntó con sarcasmo. Sonreí y me acerque hasta
ellas. Cat miró a Felicity —¿Puedes decirle por dios que entre
nosotros no pasa nada?
No hay comentarios:
Publicar un comentario