Comencé a caminar para salir de aquella habitación y los pasos de Cat
fueron torpes detrás de mí, ya que yo tiraba de su mano para que lo
hiciera. Giré mi cabeza para mirarla.
—Pero, ¿Qué demonios haces? —me preguntó.
—Tú solo camina —le dije y tiré más de su mano, para acercarla a mí.
Payne salió de la habitación.
—Cat, ¿A dónde vas? —le preguntó.
—Tenemos cosas que hacer Payne —contesté por ella.
—Cat, te estoy hablando —dijo él. Detuve nuestros pasos y me giré a verlo.
—¿Acaso no te has dado cuenta de que estas enfermo? Así de pie y encima
descalzo no vas a curarte más Payne, será mejor que vuelvas a la cama.
Vi como su cara se ponía roja de la rabia.
—Cat, vuelve aquí —le exigió de manera autoritaria, como si ella fuera un perro o algo así.
Ella lo miró fijo por unos cuantos segundos, y luego me miró a mí.
—No soy una de tus criadas, para hacer lo que quieras —le dijo ella. Sonreí levemente y ella me volvió a mirar —Vamos.
—Vamos, cariño —dije y volvimos a caminar.
Tuve unas ganas tremendas de girarme a ver como había quedado Payne,
pero no lo hice, para poder llegar más rápido a la salida. Además de que
había dejado sin protección a mi Betty. Salimos y con cuidado ella
soltó mi mano.
—Ya no es necesario que me agarres de la mano —me dijo.
—Está bien, está bien —le dije y me subí a la moto —Sube, vamos.
—¿A dónde? —me preguntó frunciendo el entrecejo.
—Tú solo sube, yo luego te digo.
Se subió y prendí marcha hacia lo de Felicity. Sabía perfectamente que
si le decía que la llevaría a lo de Felicity se iba a negar
rotundamente. Llegamos a una pequeña casa, que se encontraba cerca de la
Universidad. Allí vivía la rubia insoportablede Felicity Bynes.
Cat se bajó y luego me bajé yo.
—¿Podrías decirme donde estamos? —volvió a preguntar.
—Ya lo veras —dije y tomé su mano para caminar hasta la puerta de la casa.
Toqué el timbré y más rápido de lo que esperaba la puerta se abrió. Una
sonrisa de oreja a oreja se dibujaba en el rostro de la rubia.
—Viniste —dijo con voz chillona.
Sentí como la mano de Cat apretaba con fuerza la mía. Entonces, con
un solo tirón la presenté adelante, para que la viera. La sonrisa de
Felicity se esfumó más rápido que un ‘hola que tal’. Sus ojos verdes
miel se clavaron con asombro y enfado sobre la figura de Cat.
Arrastrando la vista me miró a mí. Yo solo sonreía como si nada pasara.
—No sabía que venías acompañado —me dijo apretando los dientes.
—Y desde ahora en más, va a ser así casi siempre —le dije.
Volvió su vista a Cat y vi como su rostro cambiada radicalmente.
—Entrad —sentenció y entró a su casa.
—¿Qué es esto? ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Acaso quieres vengarte de mí por haber ido a lo de Liam? —me preguntó por lo bajo.
—No, no es eso. Te traje como escudo anti-Felicity —dije por lo bajo
para que la rubia que estaba delante nuestro no lo escuchara —Además de
que no iba a dejarte con el neandertal de Payne.
—Me debes una grande, Styles —musitó. La miré de costado y le sonreí.
—Demás está decirlo, cuando quieras te pago cariño —dije.
Felicity detuvo su paso y se giró a vernos. Quizás nos escuchó.
—Podéis sentarse ahí, ya traigo las cosas para el trabajo —dijo de mala gana y se metió en una puerta.
—Creo que no puede odiarme más porque no tiene capacidad mental para hacerlo —dijo Cat mientras se sentaba.
—No le hagas caso, está loca —le dije mientras me sentaba a su lado.
—Si, y es por tu culpa —me dijo.
—Ya, ya cariño, no me sigas regañando —le pedí.
Felicity entró y apoyó, con algo de fuerza, los libros sobre la mesa.
Despreocupada Cat, sacó su móvil y comenzó a escribir en el. Miré a
Felicity, y esta se sentó frente a mí.
—Bueno, ¿Qué hay que hacer? —le pregunté.
—Es un trabajo que mandó la profesora de contabilidad. Quiere que realicemos un análisis general de no se que cosa.
—Análisis general del consumidor final —habló Cat sin dejar de escribir en su móvil.
Felicity le lanzó una venenosa mirada y volvió la vista a mí. Traté de
no reír, pero me fue imposible. Así que la rubia me miró con enfado.
—Si, ¿y que más? —le dije para que volviera a concentrarse en el tema.
—Eso, y hacer un grafico con las estadísticas del mes —me dijo.
—Empecemos —dije y tomé el papel. Pero mis ganas de ir al baño impidieron que empezáramos. —Felicity, ¿dónde está el baño?
—Esa puerta de allí —me dijo y me la señaló con el dedo.
—Ya vuelvo señoritas —me disculpé y salí de allí.
Entré al baño, hice lo necesario y volví a salir. Detuve mis pasos al escuchar la voz de Felicity.
—Te lo advierto querida, va a ser mejor que te alejes de Harry —le dijo.
—Escúchame bien peliteñida —le habló Cat —Me parece que al fin la
pintura barata que utilizas quemó las pocas neuronas que tenías. Ya no
me van tus estúpidas amenazas. Y si no quieres terminar peor que la
primera vez, mejor cierra la boca…
—Eres una… —entré a la sala antes de que la cosa pasara a mayores.
Refrené una sonrisa, Cat había dejado bien en claro quien de las dos
era más peligrosa.
—Bueno, ahora si podemos comenzar —dije mientras me sentaba de nuevo.
Los minutos pasaban y yo ya me estaba volviendo loco con todo esto.
Es que es increíble que haya gente como Felicity en el mundo. De verdad es algo que no logro entender.
—Felicity, querida, pon atención. Las cosas no son así —le dije por décima quinta vez.
Era la décima quinta vez que le explicaba lo mismo. Ella soltó una tonta
risita. ¡Agh, como exaspera! Y aun no puedo creer como tuve el valor de
acostarme con ella, pero nunca más lo hago. Lo juro por mi hombría, que
jamás me vuelvo a acostar con chicas así.
Aunque como ya dije una vez nunca hago caso de mis propias palabras.
—Es que no lo entiendo —dijo ella.
Miré de reojo a Cat, y seguía concentrada con su móvil. Solté un suspiro.
—No importa Felicity, ¿Por qué no vas a traer algo de comer? —le pregunté.
Ella asintió y se puso de pie para ir a buscar lo que le encargué. Giré
mi cabeza para mirar a Cat. Ella levantó su vista del móvil para
mirarme también.
—¿Qué sucede? —me preguntó.
—No soy un genio, no pongo atención en clases, pero dime por favor que
no fue mi imaginación la completa falta de, ya no inteligencia, sino
SENTIDO COMÚN en Felicity —le dije. Ella sonrió levemente.
—Vamos Styles, ¿Acaso no conoces la clase de chica que está frente a ti?
No tiene ni dos dedos de frente, y se cree dueña del mundo —dijo y
volvió su vista a su móvil.
—¿Qué estás haciendo con el móvil? —le pregunté.
—Estoy jugando —contestó sin dejar de mirar la pantalla.
—Ayúdame —le imploré.
Volvió a clavar su vista en mí, y sentí muchos deseos de besarla. Pero
no a la fuerza, de besarla y que ella estuviera completamente de acuerdo
con ello.
Soltó un suspiro y guardó el móvil para acercarse a la hoja que yo tenía en mi mano.
Más rápido de lo que hubiese esperado, ella y yo terminamos el bendito
trabajo. Con personas así si da gusto trabajar y hacer las cosas.
—Gracias —le susurré cuando vimos que Felicity entraba a la sala con una
bandeja en la mano. Me puse de pie y tomé la mano de Cat para que
también lo hiciera. Felicity nos miró bien, y apoyó la bandeja sobre la
mesa —Felicity, ya terminé el trabajo. Y perdón por no esperarte para
hacerlo
juntos, pero tengo que irme a hacer unos tramites muy importantes.
—Pero… —habló ella.
—Nos vemos el lunes en la Universidad —dije mientras empujaba levemente a Cat para que caminara hacia la puerta —No te olvides de llevar el
trabajo por favor. Adiós y gracias.
—Adiós —escuché como decía con la voz apagada. Salimos de su casa y
seguí empujando levemente a Cat hasta la moto. Ella se giró a verme
cuando llegamos.
—¿Qué? —le dije.
—¿Sabes? Me dio pena —dijo. Sonreí.
—¿Quién?
—La rubia teñida.
—Cariño, no le tengas pena. Ya te dije que esta loca. Ahora sube a la moto, vamos a un lugar que conozco.
—No, no quiero ir a ningún lugar contigo.
—¿Por qué no?
—Porque eres un hombre horrible, un insensible, nada te importa… ni siquiera lo que esa loca sienta —me dijo.
Sonreí y negué con la cabeza soltando un suspiro.
—Bueno, si soy todo eso. Pero vamos, me hiciste un favor ¿o no? —dije.
Ella asintió —Bueno, vamos a tomar algo. Louis y Zayn no esperan allí.
—¿Y como se que no me estas mintiendo?
—¿Acaso crees que yo sería capaz de hacerte algo? —le pregunté. Me miró
fijo a los ojos por unos cuantos segundos. Sonrió levemente.
—No —dijo negando con la cabeza.
—Ah bien, entonces hazme el favor de subir ¿sí?
Ella asintió como una niña pequeña y subió a la moto, para luego yo subirme detrás de ella.
Arranqué y conduje a través de las ruidosas calles, hasta llegar al bar.
—Oye, ¿se puede saber que fue eso de MI Luce? —me preguntó de la nada.
Sonreí divertido, mientras continuaba manejando.
—Es una forma de expresión territorial, cariño —le contesté. Ella se giró a verme.
—¿Y acaso yo soy un territorio?
—Si, mi territorio.
—En tus sueños Styles.
—Y en los tuyos también, cariño —dije y besé su mejilla. Ella me miró con recelo.
Era de noche, casi las 9. La tarde se nos había pasado en casa de Payne y
Felicity. Se bajó y miró a su alrededor. A lo lejos vi como dos
personas se acercaban a nosotros. Tomé la mano de Cat y la acerqué a
mí, para mantenerla segura. Hasta que reconocí quienes eran.
—Hey, ¿Qué hacéis aquí? —preguntó Louis mientras se acercaba más y
saluda con un abrazo a Cat. Ella le devolvió el gesto. Zayn también la
saludó afectuosamente. Luego ambos me miraron venenosamente.
—¿No se te ocurrió llevar a Cat a un mejor lugar? —me preguntó Zayn. Me encogí de hombros y negué con la cabeza.
—Cat disculpa la falta de sensibilidad de Harry, no se que estaba pensando al traerte a nuestro cuchitril —le dijo Louis.
—¿Acaso es tan malo? —preguntó ella.
Los dos lame culos asintieron con la cabeza.
—No es lugar para una señorita como tú —dijo Zayn.
—Aunque creo amigo —le dijo Louis a Malik apoyando una de sus manos
sobre su hombro y mirando a Cat —Que no hay lugar perfecto para ella.
—Aw, que tiernos.. —dijo ella sonriendo levemente.
—¿Ya os cansasteis de ridiculizarme frente a mi Cat? —les dije y ambos
me miraron. Zayn negó con la cabeza. Le gruñí por lo bajo —Vamos,
entremos. Entramos y lo primero que nos invadió fue el olor a
cigarrillo. Para la hora que era el lugar ya estaba lleno de aquellos
hombres que se la
podían pasar horas allí dentro. Vi como ella miraba con atención a su
alrededor. Su mirada se fijó en las muchachas que estaban sentadas
sobre los regazos de los que estaban jugando al truco.
Se giró a verme.
—Ellas son las damas de compañía —le dije. Ella volvió a mirarlas —Pero
solo se meten con los hombres mayores de 21 años. Nosotros no estamos a
su altura.
—Y dime Cat, ahora que Harry es tu garrapata incómoda, ¿te agrada un poco más? —le preguntó Zayn. Ella sonrió.
—Pues… hay veces en las que es insoportable… pero te acostumbras —dijo divertida.
—Me ama, pero solo quiere negarlo —dije yo. Louis se giró a verme.
—A mi me parece que el que lo niega más es otro —murmuró él.
Lo miré mal y nos sentamos en una de las mesas. Catherin miraba curiosa a su alrededor, como inspeccionando el lugar.
—¿Te gusta? —le pregunté. Volvió su vista a mí.
—El lugar es así como de época, pero moderno. Es bonito.
—Espera a ver cuando se ponga bonita la cosa —musitó Zayn. Lo pateé por debajo de la mesa.
Siseó e intentó devolverme el golpe, pero se lo dio a Louis. Cat bajó la cabeza y rió divertida.
—Ya basta, dejad de comportarse como niños. Vamos a divertirnos —dijo ella.
—Así se habla cariño, así se habla —le dije
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Hola, ¿qué tal? Se va poniendo interesante la cosa eeeh, muchas os preguntaréis donde está Niall, tranquilas, todo a su tiempo. Esperad a los siguientes capítulos son ihpgsodkglsfhogisjdkg. Besos!
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