Iba silbando la 5ª sinfonía de mi amigo Beethoven por el pasillo,
mientras me acercaba a mi casillero para dejar los libros allí antes de
ir a la siguiente clase. Hoy debo decir que estoy muy responsable, no he
llegado tarde a ninguna clase y he ido a todas.
Debo tener algún tipo de problema, o algo en mi cerebro no esta haciendo
conexión. Vi como mi prima caminaba hacia mí, pero no me había visto.
—Angel —la llamé. Ella levantó la vista y me miró.
—¿Qué haces tontín? —me preguntó.
—Busco unas cosas —le dije y miré a su alrededor para ver si estaba Cat. Desde que se encontraron habían estado hablando y yo no tuve
tiempo de agarrar a mi prima y preguntarle de donde demonios se conocían
—¿Vas a contarme de donde conoces a Catherin?
—Aaaaw, juro que auún no me puedo creer que ella esté aquí. Y yo que pensé que llegaría aquí para amargarme como la mejor…
—Ajá, sí que bien —dije sin mucho interés —¿Me lo cuentas?
—Vaya, tu no cambias.
—Vamos Angélica, no tengo toda la vida.
—Te cuento luego, ahora tengo que ir a clases. Te quiero —besó mi mejilla y se fue dejándome con aquella maldita intriga.
Volví mi vista al frente y la que venía ahora hacia mí era Cat. No
podía dejar pasar esta oportunidad, tenía que saberlo. Me puse justo en
su camino, ella miraba para atrás sin dejar de caminar, ya que estaba
hablando con alguien del cual se estaba alejando. Volvió su vista al frente y chocó levemente contra mí.
—Auch, me has asustado —me dijo.
—Hola cariño —la saludé.
—¿Qué quieres? —me preguntó cortante. Aún estaba sentida por lo del beso. Sonreí por lo bajo y la miré a los ojos.
—¿De donde conoces a Angélica? —le pregunté.
Su mirada acusadora cambió por una mirada asombrada y algo avergonzada. Apretó sus labios y luego sonrió.
—Pasado tormentoso, Styles. No quieres saberlo —dijo y me guiñó un ojo para comenzar a caminar y alejarse de mí.
—Sí quiero saberlo —le dije, mientras ella caminaba. Se giró a verme y sonrió.
—No, no quieres saberlo...
Siguió caminando y me dejó con más intriga de la que ya tenía.
¡Mierda, tengo que saber de donde se conocen! ¿Y qué es eso de pasado tormentoso?
Como dijo Louis, ¿Qué es lo que esconden ese par de ojos desconfiados?
El resto del día se me pasó bastante lento, siempre me pasa eso cuando
estoy con algo que me intriga en la cabeza. Louis, Zayn y yo salimos de
nuestra última clase y caminamos hasta el aparcamiento para irnos a
nuestras respectivas casas. Me encendí un cigarrillo, y comencé a
compartirlo con Louis.
—Que día —suspiró el mientras soltaba el humo por la boca.
—Ni lo digas —dijo Zayn mientras aspiraba el suyo.
Entonces los tres detuvimos nuestros pasos al verlas caminar sin dejar
de hablar y reír. Juro que en un momento la imagen se volvió en cámara
lenta y cada movimiento que ellas hacían se veía con más claridad. Fijé
mi mirada en Cat, miré el movimiento de sus labios al hablar, la
forma en la que se curva su boca al sonreír. Sus largas pestañas, el
color de su piel, la suavidad que muestran sus piernas…
¡Diablos! ¡No puede ser que aun no me haya acostado con ella!
—Creo que estamos viendo como empieza la destrucción del mundo —les dije a mis amigos.
—Yo creo que las tres hacen un precioso trío de ángeles —dijo Zayn con tono bobo.
—Yo creo que mejor nos cuidamos las espaldas —aseguró Louis.
Las tres se subieron al coche de Cat y prendieron marcha.
Nosotros terminamos nuestros cigarrillos y también prendimos marcha a
nuestras casas. Cuando llegué me tiré de cabeza al sillón. Realmente
estaba agotado.
Tomé el el mando y encendí la tele. El timbre de mi apartamento sonó.
Fruncí el ceño, ¿Quién podrá ser? Yo no espero a nadie hoy. Caminé y
abrí la puerta.
—Hola primito, gracias por darme asilo en tu hogar —dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja.
Entró con unas tres maletas y las soltó en medio del recibidor. La miré sin poder creerlo.
—Pero Angel…
El timbre volvió a sonar, me acerqué a la puerta y la abrí.
—Hola Styles, no sabía que estarías aquí —me dijo ella.
—Te recuerdo que esta es mi casa, cariño —le contesté.
—Luce, pasa —le dijo Angel. Catherin sonrió y pasó. Se abrazaron amistosamente y se sentaron en el sillón.
¿Acaso yo estaba teniendo una pesadilla y en cualquier momento iba a despertar?
Ambas me miraron y juro que sentí miedo.
—¿Qué te pasa? —me preguntó mi prima.
—No, nada —le dije y me acerqué a la mesa de mármol que estaba allí para sentarme y comer un poco de galletas.
Ellas hablaban en voz baja y de vez en cuando Angélica me miraba de reojo.
¡Dios mío, esto no podía ser peor! El timbre volvió a sonar. Suspiré
frustrado.
—Harry, ¿puedes abrir? Esa debe ser Jade —me dijo mi prima.
—¿Me ves cara de mayordomo? —le pregunté.
—Anda Styles, no seas malo —dijo Cat poniendo su mejor cara de niña buena.
La miré fijo y asentí. Caminé hasta la puerta y la abrí. La pequeña figura de Jade me miró fijo y acomodó sus gafas.
—Lo siento, creo que me equivoqué —dijo tímida.
—No, no te equivocaste, pasa están dentro —le dije. Ella asintió y entró.
La pequeña Jade se acercó a las otras dos y se abrazaron dulcemente. Se
sentaron y comenzaron a hablar en voz baja. Las tres giraron su vista
hacia mí.
—Ya puedes irte —dijo Angel.
—¿Qué? —le pregunté —No saldré para que este trío de ninfas conspiradoras estén solas en MI casa.
Cat rió por lo bajo.
—¿Te sientes intimidado? —preguntó ella.
—Solo temo que incendiéis mi casa. Además que no tengo a donde ir —dije
y puse mi mejor cara de perrito mojado. Cat miró a Angel y a Jade.
—No podemos dejarlo en la calle, mirad su cara de perrito —les dijo.
—No me ayudes Cat —le pedí.
—Okey, parece que estás sensible hoy —me dijo y volvió su vista a las chicas.
Sonreí por lo bajo y caminé hasta el pasillo.
Tenía que escuchar que hablaban, así que me quedé allí con la oreja bien puesta.
—¿Y, vais a contarme de donde os conocéis? —preguntó Jade.
—Creo que fueron las mejores vacaciones de toda mi vida —dijo Cat.
—Si, nunca las voy a olvidar. Yo estaba en Hawai con mis padres de vacaciones —habló Angel.
—Yo había viajado con mi padre.
—Recuerdo que ese día me había enfadado con mi madre porque quería
coquetear con un bailarín de salsa que había en el hotel —dijo Angel.
—La tía Moira siempre es así —susurré.
—Bajé al bar y me encontré con Cat…
—Que también yo estaba enfadada con mi padre, por sus estúpidas amenazas —dijo ella.
—Comenzamos a hablar, y nos hicimos amigas. Esa noche quedamos en salir a bailar
—Y fuimos. Pero esa noche fue un descontrol...
—¿Descontrol? —preguntó Jade.
—Nos pusimos a beber un poco, y luego se nos ocurrió hacer una apuesta —contó mi prima.
—Jugamos a quien seducía a más chicos en una noche —dijo Luce.
—Había que incluir el beso, ¿verdad? —dijo Angel. Cat rió divertida.
—Sí, es verdad.
—¿Quién ganó? —dijo Jade.
—Pues claro, ¿quien va a ser? Angélica —musité.
—Catherin, me ganó por tres chicos de diferencia —dijo mi prima
—Lo que pasa es que yo, me encariñé con uno y me quedé más tiempo del
que debía. Sino era obvio que yo ganaba.
—No es cierto, igual iba a ganarte —aseguró Luce.
No puedo creer lo que estoy escuchando. Eso no puede ser cierto. No, no
creo que sea cierto. Estoy completamente seguro de que ambas están
bromeando.
—Después robamos una tienda —prosiguió Angélica.
—Querrás decir, ROBASTE una tienda —aclaró Cat.
—Tú me ayudaste a hacerlo, ya que no querías dejarme comprar ese bikini.
—¡Tenías uno igual!
—No es verdad, esa tenía una piedrita de color que la otra no —se quejó ella.
—Luego casi quemamos el hotel —dijo Cat.
—Casi QUEMASTE el hotel —aclaró la rubia.
—¡No! ¡Eso no es cierto! Tú también lo hiciste.
—Tú sedujiste a ese chico, el pobre tan bobo que quedó, dejó apoyado el cigarrillo cerca de una tela y casi destroza el lugar.
—¿Hace falta que seas tan detallista?
—Sí, lo hace. Luego nos anotamos en un concurso de camisetas mojadas —dijo Angélica.
—Pero antes de empezar Angel quiso matar a las demás participantes, porque
todas tenían los pechos hechos y el trasero también. Nos echaron.
—Si, malditas rameras de plástico —dijo mi prima con odio.
—Luego una noche nos hicimos pasar por una pareja de lesbianas para poder entrar a un bar gay, sino no podíamos pasar.
—Tuvimos que besarnos delante del guardia para que nos dejara pasar —acotó la rubia.
—Sí, creo que nunca sentí tanta vergüenza en mi vida —dijo divertida Cat.
—¡Mentira! Si te encantó, hasta casi te haces lesbiana por eso.
—Sabes que a mí me gustan los hombres —aclaró ella.
—Si lo sé, te encantan.
—Y bueno, luego hicimos varias cosas —dijo Cat.
—Atropellar a un cartero.
—Le quitamos unos caramelos a un par de niñas.
—Hasta que Luce conoció a Payne —habló con odio Angélica —Y desde ahí, ya
no volvió a ser la misma Cat busca problemas de antes.
—No, eso no es así...
—Sí, sí lo es... me cambiaste por un idiota y aún estoy sentida por eso.
—Suena a que deberíais tener órdenes de restricción para estar cerca una
de la otra —habló Jade. Asentí con la cabeza, sin dejar de escuchar
—No deberíais estar a menos de 50 metros cerca.
¡Dios santo, por lo menos Jade es algo sensata!
—¿Qué Jade? ¿Acaso nunca te has portado mal? —le preguntó Catherin.
—Verdaderamente… no —dijo ella.
—¡Aaaay no, eso no puede ser así! Vamos a salir las tres juntas y volveremos a Jade, una chica rebelde.
—Nooo —grité sin darme cuenta.
—Oye, ¿Qué haces ahí? —me preguntó la chica de gafitas. Salí de mi
escondite. Las miradas venenosas de Angélica y de Catherin se posaron en mí.
—¿Estabas escuchando? —preguntó mi prima.
—No, yo no estaba escuchando. ¿Acaso creéis que soy un cotilla? —les dije.
Las tres entrecerraron los ojos.
—Obviamente sí —dijo Cat.
—No hagas preguntas, de las cuales no quieres saber la respuesta —me dijo Jade.
La miré bien.
—Con razón pones nervioso a Louis, tienes cara de buena, pero seguro
eres peor que estas dos —le dije. Miré a mi prima —¡Y tú Angel! Los tíos
debieron dejarte más tiempo en el internado de monjas —miré a Cat y
negué con la cabeza —Y tú, de ti no me lo esperaba.
—¿Qué? ¿Qué cosa? —preguntó ella.
—Y yo que te veía como la madre de mis hijos —le dije y apoyé mi mano sobre mi pecho.
—¡Oh dios! —dijo ella divertida —Tú solo quieres una noche conmigo, y no la obtendrás.
—Los labios que besarían las frentes de mis hijos… tocaron los de Angel… no sé si podré superarlo —dije con mi mejor cara de decepción.
—Óyeme —se quejó mi prima —Cosas peores han tocado tus labios…
—Tu prima es más cosa que tocar a esa… teñida y hueca de Felicity Bynes. Y quien sabe cuantas huecas más —me acusó Catherin.
—No soy una cosa —dijo Angélica entrecerrando los ojos.
domingo, 30 de junio de 2013
sábado, 29 de junio de 2013
Capítulo 19
Miré a Cat y luego miré a Felicity que esperaba una respuesta de mi parte.
—Vamos Styles, díselo —me insistió Catherin.
—Espera un segundo Felicity—le dije a la rubia y tomé el brazo de Cat para atraerla hacia mí y chocar su boca contra la mía.
Mis ojos estaban abiertos, al igual que los de ella, pero al iniciar un movimiento sobre sus labios mis ojos se cerraron, otra vez. ¿Por qué? No lo se.
Ella no hacia nada, ni siquiera movía los labios. Hasta que casi la obligué a hacerlo, cuando con cuidado mordí su labio inferior. Entonces sentí esa deseada respuesta. Sonreí sobre su boca, para luego volver a ser serio en aquel beso. Subí mi mano que estaba en su brazo a su nuca, para acercarla un poco más. Ella apoyó sus dos manos sobre mi pecho, era como si intentara alejarse, pero algo en ella se lo impedía. Rocé la punta de mi lengua con la de ella. Obteniendo más sabor de su dulce boca. Finalicé volviendo a morder levemente su labio, para luego alejarme despacio. Abrí mis ojos para mirarla.
Sus ojos se abrieron despacio e intentó hablar, pero las palabras no salieron de su boca. Me giré para mirar a Felicity. La rubia estaba tan roja como un tomate, y parecía que de un momento a otro iba a explotar.
—Yo… —dijo Cat.
—Felicity, si eres tan amable ¿podrías dejar de irritar a mi Luce? La pones de mal humor y eso me pone de mal humor a mí. Porque después me cuesta un poco más llegar a la habitación, ¿me entiendes?
Hizo un sonido indignado y salió rápidamente de allí. Cat se giró a verme.
—¿Por qué hiciste eso? —me preguntó algo agitada. La miré y sonreí levemente.
—Ya te la he quitado de encima, cariño —dije.
Pestañeó varias veces de forma nerviosa y sacó su mirada de mí.
—No era lo que estaba pensando, pero al parecer funcionó… por ahora —dijo ella. Con decisión fijo su mirada en la mía —Que sea la última vez Styles.
—De ninguna manera, cuando te moleste avísame Luce. Yo vendré a besarte las veces que sea necesario —le dije.
—Eres tan infantil —me acusó y salió de allí chocando un poco con Zayn y Louis —Lo siento.
Los chicos miraron como se fue, y luego volvieron su vista a mí.
—¿Desde cuando estáis ahí? —les pregunté.
—Desde que colocaste tu mano en su nuca para acercarla más a ti —contestó Louis.
—Bien, estás bien Harry —dijo Zayn mientras ambos se acercaban a mí.
Los miré consecutivamente.
—La… la tengo comiendo de la palma de mi mano. Pronto la tendré en la cama, pero por ahora me conformo manejándola de este modo —dije algo nervioso.
Ambos sonrieron cómplices.
—Creo que a nuestro pequeño saltamontes le esta costando un poco aceptar que Cat le gusta más de lo que él cree —dijo Louis.
—Estás en lo correcto mi querido Tomlinson, me parece que no lo quiere ver —agregó Zayn.
—Vamos chicos, ¿Acaso no me conocéis? —les dije mientras comenzaba a caminar para salir de la clase. Ellos caminaron detrás de mí —Yo solo la quiero para una noche, y punto.
—Creo que tendríamos que grabarte la próxima vez que la beses. Tú nunca besaste así a ninguna, te lo puedo asegurar —me dijo Zayn.
Lo miré un poco asustado. Él solo estaba jugando conmigo, yo siempre beso a todas de la misma manera. Aunque, debo admitir que mis ojos se cierran cuando la beso…
—Puras patrañas —aseguré un tanto nervioso —Tal vez sea porque ella sí sabe besar.
—O porque realmente te gusta besarla —dijo Zayn.
—Callaros ya, y dejad de decir tonterías —les dije firme.
Ambos rieron y entramos en la cafetería del lugar. Divisé a Cat sentada con la chica de las gafitas.
—Mirad, se hizo amiga de la chica de los libros —dijo Zayn.
—Diablos —musitó Louis.
—¿Qué sucede? —le preguntó Zayn. Sonreí, era hora de vengarme.
—¿No te lo ha dicho? —le dije a Zayn. Louis me miró asesinamente —Le gusta la genio.
—¿Qué? —dijo Malik con una sonrisa de diversión en el rostro.
—¡Que no me gusta! —gritó él.
—Te encanta Tomlinson, admítelo.
—No hasta que admitas que Cat te trae loquito —me dijo.
Lo miré fijo por unos cuantos segundos. Le iba a decir algo, pero mi móvil comenzó a sonar.
—Un momento, señoritas —les dije y me alejé. Miré la pantalla y era mi padre —Will.
—Harry, siento no haberte llamado antes, pero no tuve tiempo —me dijo.
—¿Qué sucede? —le pregunté.
—Tú prima, está yendo hacia la Universidad.
—¿Qué? —pregunté sin poder creerlo —¿Por qué Angélica viene aquí?
—Ideas locas de tu tía Annie —dijo algo exasperado.
—Pero… pero… ¿Acaso no había otra Universidad para que fuera?
—No lo se, solo controla que no haga líos. Ya sabes como es…
—Sí, sí lo se —dije y suspiré —Es una diminuta bomba de tiempo.
—Contrólala Harry, no quiero problemas por ella…
—Tranquilo, la mantendré vigilada —le aseguré y colgué.
Volví a donde estaban mis amigos. Ambos miraron mi cara de exasperación.
—¿Qué pasó? —me preguntó Zayn.
—Una pesadilla viene hacia aquí, tened cuidado. Mirad a vuestro alrededor, ella es la creación de dios y el diablo. Más del diablo diría yo…
—¿De que estás hablando Harry? —dijo extrañado Zayn.
—¡Tontín! —escuché su voz detrás de mí y me paralicé.
—De ella —les dije a mis amigos y me giré a verla.
Con una sonrisa de oreja a oreja se acercó a mí y me abrazó.
—¿Cómo estás tanto tiempo, primo? —me preguntó.
—Hola Angel, ¿Cómo estas? —le pregunté.
—Cansada por el viaje, enfadada porque mis padres me obligaron a venir a está estúpida Universidad, y contenta de ver a mi primo favorito —dijo sin dejar de sonreír.
De verdad me daba miedo.
Se parecía un poco a mí, pero su pelo era de un rubio intenso, un rubio natural. Que caían sobre sus hombros en definidos rizos. Y sus ojos eran azul cielo, un poco parecido a los míos, pero con otro brillo. Su piel blanca parecía de porcelana.
—Muchachos ella es mi prima Angélica Mizz. Angel ellos son Louis Tomlinson…
—Es un gusto Angélica —le dijo Louis.
—El gusto es mío Louis—dijo ella y luego miró a Zayn.
—Y él es Zayn Malik—lo presenté.
Zayn no articulaba palabra alguna. Solo miraba fijamente a Angélica, como si fuera algo que jamás hubiera visto en su vida.
—Oye, ¿Qué le sucede? —me preguntó mi prima por lo bajo. Me encogí de hombros.
—¡No es cierto! —escuchamos como alguien decía detrás de nosotros.
Angélica se giró a verla rápidamente. Sus ojos se abrieron como platos y su boca casi toco el suelo del asombro.
—¡No puede ser! —habló sin dejar de mirarla.
Las miré consecutivamente. Cat se encontraba frente a mi prima con la misma cara de asombro que ella.
—¿Eres Angélica, Angélica Mizz? —preguntó Cat atónita.
—Ajá —dijo asintiendo mi rubia prima —¿Y tú eres Catherin, Catherin Luce Jones?
—La misma que viste y calza, señorita ‘no pienso comprometerme con alguien hasta que me salgan arrugas en los dedos pequeños de los pies’ —le dijo divertida.
Se acercaron para un amistoso abrazo. Miré a mis amigos y los encontré con la misma cara de confusión que yo. Angélica se alejó para mirarla y sonreír.
—No puedo creer que seas tú, señorita ‘lo único que necesitas en la vida es un cono de helado, una buena película y asunto arreglado’ —habló con rapidez —Te juro que si no creyera que las casualidades son puras palabrerías, pensaría que esto es una casualidad.
—Lo mismo digo —dijo Cat.
—Perdón, perdón que interrumpa, señorita ‘no sé que de los dedos del pie’ y señorita ‘helado y películas’ pero, ¿Podéis explicarme qué pasa? —les pregunté.
—¿Conoces a Styles? —le preguntó Cat a Angel.
—Es mi primo —le respondió ella.
—Mentira —dijo sin poder creerlo Catherin.
—Lo juro —afirmó la rubia.
—No, no te creo.
—En serio te digo, ¿Tú lo conoces? —le preguntó ella.
—Sí, y por desgracia —me echó una despectiva mirada. Sonreí, estaba indignada por lo del beso.
Pero yo se que le encantó.
Cat giró la cabeza y miró hacia la mesa donde estaba la chica de gafitas.
—¡Jade! ¡Ven! —la llamó.
La chica castaña de ojos verdes se acercó a nosotros con la cabeza baja y con timidez. La miré bien, no puedo creer que ella le haya dicho todas esas cosas a Louis. Lo miré de reojo y vi su cara de frustración.
—Jade, ella es Angélica una vieja amiga —se la presentó.
—Un gusto —le dijo Angel amable.
—¿Una vieja amiga? —pregunté y las miré —¿De donde os conocéis?
Ambas se miraron entre sí y unas grandes y blancas sonrisas se dibujaron en sus rostros.
—De las mejores vacaciones de nuestras vidas —dijeron al unísono.
Estallaron en risas. Las miré más confundido aún.
—Aún no puedo creer que estés aquí, hace como 2 años que no se nada de ti —dijo Angélica.
—Lo sé, lo sé. Me mudé, perdí tu número… un desastre —le contó Cat.
—Pero, ¿Qué haces aquí? —preguntó la rubia, mientras comenzaban a caminar alejándose de nosotros. Jade se unió a ellas.
—Mi padre me metió obligada a esta estúpida Universidad formativa —exasperó Cat
—Los míos también —dijo Angel.
—Oye, ¿podéis contarme de donde se conocen? —les pregunté.
—Luego —sentenciaron las dos al unísono alzando un dedo hacia mí, pero sin dejar de mirarse entre ellas.
Giré la cabeza para mirar a mis amigos. La cara de Louis era una mezcla de confusión y diversión.
Mientras que la cara de Zayn era una mezcla de confusión y asombro. Volví mi mirada hacia donde se habían ido y las tres estaban sentadas en una mesa.
—No puedo creer que se conozcan —dije sin dejar de mirarlas.
—Yo creo que las tres podrían perfectamente destruir al mundo —agregó Louis.
—Yo creo que tu prima es la cosa más hermosa que vi en mi vida —habló con tono bobo Malik. Lo miré con ceño fruncido.
—Oh, dios. ¿Te gusta Angélica? —le pregunté. Zayn me miró.
—Es muy guapa, Styles —me dijo.
—Amigo mío, esa chica que ves ahí es el diablo en persona…
—¿Por qué dices eso? —preguntó el afro.
—Angélica Mizz, puede llegar a ser peor que nosotros tres juntos. Ella es fría, calculadora y especialmente es una enredadora —les dije.
—No puedo creer que estés hablando así de tu prima —dijo Zayn sin dejar de mirarla —Es más, yo diría que parece un ángel.
—Si, lo parece. Pero hay un largo camino para que lo sea. Hazme caso, Angélica no es mujer para ti. Ella es… muy especial.
—¿Por qué?
—Tiene la facilidad absoluta de volverte loco, usarte a su antojo y luego dejarte sin haber recibido nada a cambio ¿me entiendes, verdad? Lo juro amigo…. Tengo conocidos que han salido con ella, y acabaron fóbicos —dije.
—Pero si Zayn ya es fóbico a las relaciones formales, al igual que tú —dijo Louis.
—No fóbico a las relaciones, fóbico a las mujeres…
—Oh, eso es terrible.
—¿Lo ves Zayn? Mejor busca otro objetivo. Además de que es una chica a la cual le gustan los problemas, no sé como es que es amiga de Cat.
—Claro no, ‘tu’ Luce es perfecta —dijo Zayn.
—Sí lo es, en lo que me concierne a mí, lo es —contesté.
—Pero tal vez no conozcamos bien a la señorita Catherin Luce Jones Riccie —habló Louis —Algo deben esconder ese par de ojos.
—Vamos Styles, díselo —me insistió Catherin.
—Espera un segundo Felicity—le dije a la rubia y tomé el brazo de Cat para atraerla hacia mí y chocar su boca contra la mía.
Mis ojos estaban abiertos, al igual que los de ella, pero al iniciar un movimiento sobre sus labios mis ojos se cerraron, otra vez. ¿Por qué? No lo se.
Ella no hacia nada, ni siquiera movía los labios. Hasta que casi la obligué a hacerlo, cuando con cuidado mordí su labio inferior. Entonces sentí esa deseada respuesta. Sonreí sobre su boca, para luego volver a ser serio en aquel beso. Subí mi mano que estaba en su brazo a su nuca, para acercarla un poco más. Ella apoyó sus dos manos sobre mi pecho, era como si intentara alejarse, pero algo en ella se lo impedía. Rocé la punta de mi lengua con la de ella. Obteniendo más sabor de su dulce boca. Finalicé volviendo a morder levemente su labio, para luego alejarme despacio. Abrí mis ojos para mirarla.
Sus ojos se abrieron despacio e intentó hablar, pero las palabras no salieron de su boca. Me giré para mirar a Felicity. La rubia estaba tan roja como un tomate, y parecía que de un momento a otro iba a explotar.
—Yo… —dijo Cat.
—Felicity, si eres tan amable ¿podrías dejar de irritar a mi Luce? La pones de mal humor y eso me pone de mal humor a mí. Porque después me cuesta un poco más llegar a la habitación, ¿me entiendes?
Hizo un sonido indignado y salió rápidamente de allí. Cat se giró a verme.
—¿Por qué hiciste eso? —me preguntó algo agitada. La miré y sonreí levemente.
—Ya te la he quitado de encima, cariño —dije.
Pestañeó varias veces de forma nerviosa y sacó su mirada de mí.
—No era lo que estaba pensando, pero al parecer funcionó… por ahora —dijo ella. Con decisión fijo su mirada en la mía —Que sea la última vez Styles.
—De ninguna manera, cuando te moleste avísame Luce. Yo vendré a besarte las veces que sea necesario —le dije.
—Eres tan infantil —me acusó y salió de allí chocando un poco con Zayn y Louis —Lo siento.
Los chicos miraron como se fue, y luego volvieron su vista a mí.
—¿Desde cuando estáis ahí? —les pregunté.
—Desde que colocaste tu mano en su nuca para acercarla más a ti —contestó Louis.
—Bien, estás bien Harry —dijo Zayn mientras ambos se acercaban a mí.
Los miré consecutivamente.
—La… la tengo comiendo de la palma de mi mano. Pronto la tendré en la cama, pero por ahora me conformo manejándola de este modo —dije algo nervioso.
Ambos sonrieron cómplices.
—Creo que a nuestro pequeño saltamontes le esta costando un poco aceptar que Cat le gusta más de lo que él cree —dijo Louis.
—Estás en lo correcto mi querido Tomlinson, me parece que no lo quiere ver —agregó Zayn.
—Vamos chicos, ¿Acaso no me conocéis? —les dije mientras comenzaba a caminar para salir de la clase. Ellos caminaron detrás de mí —Yo solo la quiero para una noche, y punto.
—Creo que tendríamos que grabarte la próxima vez que la beses. Tú nunca besaste así a ninguna, te lo puedo asegurar —me dijo Zayn.
Lo miré un poco asustado. Él solo estaba jugando conmigo, yo siempre beso a todas de la misma manera. Aunque, debo admitir que mis ojos se cierran cuando la beso…
—Puras patrañas —aseguré un tanto nervioso —Tal vez sea porque ella sí sabe besar.
—O porque realmente te gusta besarla —dijo Zayn.
—Callaros ya, y dejad de decir tonterías —les dije firme.
Ambos rieron y entramos en la cafetería del lugar. Divisé a Cat sentada con la chica de las gafitas.
—Mirad, se hizo amiga de la chica de los libros —dijo Zayn.
—Diablos —musitó Louis.
—¿Qué sucede? —le preguntó Zayn. Sonreí, era hora de vengarme.
—¿No te lo ha dicho? —le dije a Zayn. Louis me miró asesinamente —Le gusta la genio.
—¿Qué? —dijo Malik con una sonrisa de diversión en el rostro.
—¡Que no me gusta! —gritó él.
—Te encanta Tomlinson, admítelo.
—No hasta que admitas que Cat te trae loquito —me dijo.
Lo miré fijo por unos cuantos segundos. Le iba a decir algo, pero mi móvil comenzó a sonar.
—Un momento, señoritas —les dije y me alejé. Miré la pantalla y era mi padre —Will.
—Harry, siento no haberte llamado antes, pero no tuve tiempo —me dijo.
—¿Qué sucede? —le pregunté.
—Tú prima, está yendo hacia la Universidad.
—¿Qué? —pregunté sin poder creerlo —¿Por qué Angélica viene aquí?
—Ideas locas de tu tía Annie —dijo algo exasperado.
—Pero… pero… ¿Acaso no había otra Universidad para que fuera?
—No lo se, solo controla que no haga líos. Ya sabes como es…
—Sí, sí lo se —dije y suspiré —Es una diminuta bomba de tiempo.
—Contrólala Harry, no quiero problemas por ella…
—Tranquilo, la mantendré vigilada —le aseguré y colgué.
Volví a donde estaban mis amigos. Ambos miraron mi cara de exasperación.
—¿Qué pasó? —me preguntó Zayn.
—Una pesadilla viene hacia aquí, tened cuidado. Mirad a vuestro alrededor, ella es la creación de dios y el diablo. Más del diablo diría yo…
—¿De que estás hablando Harry? —dijo extrañado Zayn.
—¡Tontín! —escuché su voz detrás de mí y me paralicé.
—De ella —les dije a mis amigos y me giré a verla.
Con una sonrisa de oreja a oreja se acercó a mí y me abrazó.
—¿Cómo estás tanto tiempo, primo? —me preguntó.
—Hola Angel, ¿Cómo estas? —le pregunté.
—Cansada por el viaje, enfadada porque mis padres me obligaron a venir a está estúpida Universidad, y contenta de ver a mi primo favorito —dijo sin dejar de sonreír.
De verdad me daba miedo.
Se parecía un poco a mí, pero su pelo era de un rubio intenso, un rubio natural. Que caían sobre sus hombros en definidos rizos. Y sus ojos eran azul cielo, un poco parecido a los míos, pero con otro brillo. Su piel blanca parecía de porcelana.
—Muchachos ella es mi prima Angélica Mizz. Angel ellos son Louis Tomlinson…
—Es un gusto Angélica —le dijo Louis.
—El gusto es mío Louis—dijo ella y luego miró a Zayn.
—Y él es Zayn Malik—lo presenté.
Zayn no articulaba palabra alguna. Solo miraba fijamente a Angélica, como si fuera algo que jamás hubiera visto en su vida.
—Oye, ¿Qué le sucede? —me preguntó mi prima por lo bajo. Me encogí de hombros.
—¡No es cierto! —escuchamos como alguien decía detrás de nosotros.
Angélica se giró a verla rápidamente. Sus ojos se abrieron como platos y su boca casi toco el suelo del asombro.
—¡No puede ser! —habló sin dejar de mirarla.
Las miré consecutivamente. Cat se encontraba frente a mi prima con la misma cara de asombro que ella.
—¿Eres Angélica, Angélica Mizz? —preguntó Cat atónita.
—Ajá —dijo asintiendo mi rubia prima —¿Y tú eres Catherin, Catherin Luce Jones?
—La misma que viste y calza, señorita ‘no pienso comprometerme con alguien hasta que me salgan arrugas en los dedos pequeños de los pies’ —le dijo divertida.
Se acercaron para un amistoso abrazo. Miré a mis amigos y los encontré con la misma cara de confusión que yo. Angélica se alejó para mirarla y sonreír.
—No puedo creer que seas tú, señorita ‘lo único que necesitas en la vida es un cono de helado, una buena película y asunto arreglado’ —habló con rapidez —Te juro que si no creyera que las casualidades son puras palabrerías, pensaría que esto es una casualidad.
—Lo mismo digo —dijo Cat.
—Perdón, perdón que interrumpa, señorita ‘no sé que de los dedos del pie’ y señorita ‘helado y películas’ pero, ¿Podéis explicarme qué pasa? —les pregunté.
—¿Conoces a Styles? —le preguntó Cat a Angel.
—Es mi primo —le respondió ella.
—Mentira —dijo sin poder creerlo Catherin.
—Lo juro —afirmó la rubia.
—No, no te creo.
—En serio te digo, ¿Tú lo conoces? —le preguntó ella.
—Sí, y por desgracia —me echó una despectiva mirada. Sonreí, estaba indignada por lo del beso.
Pero yo se que le encantó.
Cat giró la cabeza y miró hacia la mesa donde estaba la chica de gafitas.
—¡Jade! ¡Ven! —la llamó.
La chica castaña de ojos verdes se acercó a nosotros con la cabeza baja y con timidez. La miré bien, no puedo creer que ella le haya dicho todas esas cosas a Louis. Lo miré de reojo y vi su cara de frustración.
—Jade, ella es Angélica una vieja amiga —se la presentó.
—Un gusto —le dijo Angel amable.
—¿Una vieja amiga? —pregunté y las miré —¿De donde os conocéis?
Ambas se miraron entre sí y unas grandes y blancas sonrisas se dibujaron en sus rostros.
—De las mejores vacaciones de nuestras vidas —dijeron al unísono.
Estallaron en risas. Las miré más confundido aún.
—Aún no puedo creer que estés aquí, hace como 2 años que no se nada de ti —dijo Angélica.
—Lo sé, lo sé. Me mudé, perdí tu número… un desastre —le contó Cat.
—Pero, ¿Qué haces aquí? —preguntó la rubia, mientras comenzaban a caminar alejándose de nosotros. Jade se unió a ellas.
—Mi padre me metió obligada a esta estúpida Universidad formativa —exasperó Cat
—Los míos también —dijo Angel.
—Oye, ¿podéis contarme de donde se conocen? —les pregunté.
—Luego —sentenciaron las dos al unísono alzando un dedo hacia mí, pero sin dejar de mirarse entre ellas.
Giré la cabeza para mirar a mis amigos. La cara de Louis era una mezcla de confusión y diversión.
Mientras que la cara de Zayn era una mezcla de confusión y asombro. Volví mi mirada hacia donde se habían ido y las tres estaban sentadas en una mesa.
—No puedo creer que se conozcan —dije sin dejar de mirarlas.
—Yo creo que las tres podrían perfectamente destruir al mundo —agregó Louis.
—Yo creo que tu prima es la cosa más hermosa que vi en mi vida —habló con tono bobo Malik. Lo miré con ceño fruncido.
—Oh, dios. ¿Te gusta Angélica? —le pregunté. Zayn me miró.
—Es muy guapa, Styles —me dijo.
—Amigo mío, esa chica que ves ahí es el diablo en persona…
—¿Por qué dices eso? —preguntó el afro.
—Angélica Mizz, puede llegar a ser peor que nosotros tres juntos. Ella es fría, calculadora y especialmente es una enredadora —les dije.
—No puedo creer que estés hablando así de tu prima —dijo Zayn sin dejar de mirarla —Es más, yo diría que parece un ángel.
—Si, lo parece. Pero hay un largo camino para que lo sea. Hazme caso, Angélica no es mujer para ti. Ella es… muy especial.
—¿Por qué?
—Tiene la facilidad absoluta de volverte loco, usarte a su antojo y luego dejarte sin haber recibido nada a cambio ¿me entiendes, verdad? Lo juro amigo…. Tengo conocidos que han salido con ella, y acabaron fóbicos —dije.
—Pero si Zayn ya es fóbico a las relaciones formales, al igual que tú —dijo Louis.
—No fóbico a las relaciones, fóbico a las mujeres…
—Oh, eso es terrible.
—¿Lo ves Zayn? Mejor busca otro objetivo. Además de que es una chica a la cual le gustan los problemas, no sé como es que es amiga de Cat.
—Claro no, ‘tu’ Luce es perfecta —dijo Zayn.
—Sí lo es, en lo que me concierne a mí, lo es —contesté.
—Pero tal vez no conozcamos bien a la señorita Catherin Luce Jones Riccie —habló Louis —Algo deben esconder ese par de ojos.
jueves, 27 de junio de 2013
Capítulo 18
Me desperté más temprano de lo que en verdad estoy acostumbrado. Me
pegué una refrescante ducha y comí un pan tostado con mantequilla antes
de salir de mi apartamento, a un agotador lunes en la Universidad.
El domingo se me había pasado rápido hablando con mi nana y recordando cosas de cuando era niño. La hice desistir de la absurda idea de que yo me estaba enamorando de Catherin.
Ese concepto no está incluido en el diccionario de mi vida.
—Uno nunca sabe cuando el amor le llega, pequeño —me dijo Rose —Pero de que llega, llega. Sin avisar y sin permiso, y hay veces en las que se va de la misma manera de la que vino…
Sacudí mi cabeza y me subí a mi moto para prender marcha a las tareas del día. Llegué y me encontré con Zayn y Louis.
—¿Qué tal Styles? —me preguntó Malik.
—Bien, ¿Tú? —le dije.
—Excelente —contestó. Lo miré atentamente.
—¿Realizada la hazaña? —dije al ver su rostro de autosuficiencia.
—Realizada —contestó. Chocamos nuestras manos. Zayn anotaba otra más a su lista de mujeres. Una lista larga y morbosa. Yo nunca hice una lista, y tampoco pienso hacerla.
—¿Y tú, Tomlison? —le hablé a mi otro amigo.
Él estaba serio y parecía molesto. Miré a Zayn y me hizo un gesto con los hombros.
—No sé que le pasa, así está desde que llegué —dijo Zayn.
Ambos nos giramos a verlo.
—¿Qué pasa hermano? —le pregunté algo preocupado, nunca lo había visto tan serio.
Él terminó de fumar su cigarrillo y lo tiró hacia un costado.
—No pasa nada —contestó secamente. Otra vez con Zayn nos miramos extrañados.
Pero mi atención fue llamada por un coche que acaba de entrar al aparcamiento. Era nuevo, pues nunca lo habíamos visto antes.
—Un Audi S4 Cabriolet, ¿de quién es esa belleza? —habló Zayn sin dejar de mirar el coche.
Hasta que una pequeña figura se bajó de allí.
—Cat —dije sonriente.
—Mira como se le iluminó la cara —habló Louis. Me giré a verlo.
—¿Estás vivo? —dije y palmeé su hombro —Pensé que no.
Volví mi vista a Luce. Ella cerró la puerta de su coche y con una sonrisa de oreja a oreja se acercó a nosotros.
—Hola muchachos —nos dijo.
—¿Cómo estás Cat? —le preguntó Louis. Ella lo miró bien.
—Creo que mejor que tú —dijo ella.
—Sí, no sabemos que le pasa —dijo Zayn.
—No me pasa nada —soltó exasperado —¿Acaso nunca tuvisteis un mal día?
—¿Estrenando coche? —le pregunté y logré al fin obtener una mirada fija de su parte. Sonrió mostrándome todos sus dientes.
—Sí —dijo contenta —Al fin me trajeron mi coche. Ya no voy a depender de chóferes celosos y de chóferes aprovechadores…
—¿Eso último fue una indirecta para mi? —le dije. Zayn rió.
—Más que indirecta, diría directa amigo —me dijo y palmeó mi espalda.
—Exacto —agregó Cat y nos miró consecutivamente a los tres —¿Habéis desayunado?
Los tres negamos con la cabeza algo confundidos.
—Comí medio pan tostado —le dije.
—Yo no tuve tiempo —dijo Louis.
—Y yo ganas —le dijo Zayn.
—Sois lo peor—se acercó a nosotros y sin decir nada nos quitó el cigarrillo a Zayn y a mí, y le quitó a Louis el que estaba por encender.
—¿Qué haces? —le preguntó Louis.
—No podéis fumar sin desayunar —nos dijo y arrojó los cigarrillos a los lejos.
—Ese estaba entero —lloriqueó Louis.
—Lo lamento, pero yo no puedo permitir que consumais vuestras vidas con estas porquerías —dijo ella algo nerviosa. Zayn la miró con ternura.
—Siempre quise tener a alguien que me dijera eso —le dijo y se acercó a abrazarla.
Louis se unió a su tonto abrazo. Sentí una pequeña punzada en el estomago, y los miré asesinamente.
—Ya, ya, soltadla —les dije. Ambos se alejaron —No me la atosigueis.
—¡Ja! —dijo ella divertida —Mira quien habla…
—Eso mismo, Harry. Mira quien habla —agregó Zayn.
—Bueno, no voy a dejar que volváis a fumar sin haber desayunado antes, ¿entendisteis? Eso os hace más daño del que ya os hacéis al fumar —nos dijo. Los tres asentimos como niños pequeños —Ahora caminad que vamos a llegar tarde.
Volvimos a asentir, y comenzamos a caminar. Escuchamos como un montón de libros caían al suelo. Los cuatro nos giramos a ver.
—¡Demonios! —dijo aquella chica y se agachó a recogerlos. Cat la miró y luego nos miró a nosotros.
—¿Quién es ella? —preguntó. Zayn y yo nos encogimos de hombros.
—Se llama Jade Witzigreuter, estudiante de derecho. Está un año más adelante que nosotros porque es una Einstein en potencia. Una ñoña —dijo Louis.
Zayn lo miró confundido. ¿Cómo sabía esas cosas? Es más, yo jamás la había visto.
—Voy a ayudarla —dijo Cat y se acercó a ella.
La morena, levantó su mirada, que estaba detrás de unas gafas, para mirar a Cat. Ella le sonrió y comenzó a juntar los libros mientras le hablaba.
Con los chicos comenzamos a caminar hacia el salón.
—¿Cómo sabes todo eso de ella? —le pregunté a Louis.
—Lo sé y punto —dijo él.
Otra vez su cara se había tornado seria. Entramos a clase y aún la profesora de derecho no había llegado.
Cat entró corriendo y se paró en seco al ver que había llegado a tiempo. La miré y le hice un gesto para que se sentara a mi lado. Negó con la cabeza, le hice un gesto de ¿Por qué? Con el rostro me señaló a Felicity. Giré mi cabeza para mirarla y la rubia me miraba fijo, con los ojos llenos de rabia. Un escalofrió recorrió mi espalda. Eso si que da miedo…
Volví mi mirada a Cat, y ella ya estaba sentada al lado de Zayn. Tomé mi movil y comencé a escribir rápidamente. Envié el mensaje, miré hasta que mi amigo tomó el suyo. Sentí como alguien se sentaba a mi lado, lo miré y era Louis.
—¿Qué sucede? —me preguntó.
—Estoy viendo si Zayn lee el mensaje que le mandé —dije sin dejar de mirar al frente.
Mi móvil comenzó a vibrar.
‘Tranquilo Styes, tengo códigos. Se que es tuya, además de que se nota que estás loquito por ella…’
Gruñí y volví a escribir.
‘No seas imbécil, y solo no te pases de listo porque ya verás…’
La profesora entró a la clase. Me acomodé mejor en la silla y volví mi vista a Louis. Él seguía con el semblante serio. Algo le molesta, y mucho.
—¿Vas a decirme qué te pasa? —le dije por lo bajo. Me miró de costado.
—Hay alguien que me perturba —contestó. Fruncí el ceño y lo miré mejor.
—¿Acaso es la chica de gafitas? —le pregunté y sin darme cuenta elevé más mi voz de lo que debía. Toda la clase se giró a verme.
—¿Sucede algo Styles? —me preguntó la profesora.
—No, nada. Lo siento —me disculpé.
Creo que yo estaba más asombrado que el resto de la clase, al escucharme a mi mismo disculpándome por algo que hice.
—¿Estás enfermo o qué? —dijo por lo bajo Louis. Sonreí divertido.
—No me cambies de tema, ¿es la tal Jade?
Suspiró levemente y volvió a mirar al frente.
—Sí —dijo sin quitar su vista de la profesora.
—¿Qué pasó con ella?
—Es una… una ñoña —dijo nervioso, pero sin levantar la voz —Y tuvo el tupé de decirme que soy un neandertal con peinado de disco.
Estallé en risas. Otra vez la clase entera se giró a verme, incluso Cat y Zayn. La profesora frunció el ceño.
—¿Se puede saber qué es tan gracioso? —me preguntó.
—Lo siento, de verdad lo siento —dije mientras calmaba mi risa —No volverá a pasar…
La profesora revoleó los ojos y volvió a escribir.
—¿Y por eso estás así? —le dije mientras restregaba mis ojos a causa de la risa.
—No solo me dijo eso. Sino también que era un pobre idiota que buscaba consuelo en todas las chicas con las que me acostaba, pero que no lograba llenar el vacío de mi vida con ninguna de ellas…
—Uuuh, eso dolió, ¿verdad? —pregunté. Él no dijo nada —¿Pero porqué te dijo todo eso?
—Porque intenté seducirla ayer por la tarde en la biblioteca de aquí —me dijo.
—¿Estuviste aquí ayer? —dije asombrado. Jamás pensé que Louis podría estar un domingo en la Universidad.
—Necesitaba buscar un libro, y vine, la vi sentada leyendo y me acerqué a ella… Maldita sea la hora en que lo hice.
—¿Te gusta? —dije al observar su total indignación hacia ella.
Se giró a verme rápidamente.
—Claro que no… Ella no es mi tipo de mujer, además de que no la tocaría ni con un palo. Es la última mujer con la que me metería en mi vida.
—Te gusta —afirmé.
Él no me dijo nada. Sonreí y volví mi vista al frente. El primer caído ante los encantos de una genio. ¿Quién será el segundo? Estoy completamente seguro de que será Zayn, y quedaré solo en mi lucha por el machismo…
Fijé mi vista en Cat, con cuidado se giró a verme. Tomé mi movil y escribí debajo de la mesa. Observé como ella buscaba el suyo. Lo abrió.
'Me estabas mirando, te descubrí cariño.'
Vi como ella escribía. Después de unos segundos mi movil vibró.
'Creo que el que me estaba mirando eras tú, yo solo giré porque me sentía observada'
Le respondí.
'¿Ahora tienes un sexto sentido?'
Me respondió. 'Veo gente muerta… jajaja'
Sonreí por lo bajo y guardé mi teléfono ya que la profesora dejó de escribir y nos miró a todos. Comenzó a hablar.
—Bueno alumnos, vamos a hablar sobre el habeas corpus —dijo y caminó un poco moviendo sus manos —¿Alguien puede decirme algo sobre eso?
—El habeas corpus es una institución jurídica que garantiza la libertad personal del individuo, con el fin de evitar los arrestos y detenciones arbitrarias. Se basa en la obligación de presentar ante el juez, a todo detenido en el plazo de 72 horas, el cual podría ordenar la libertad inmediata del detenido si no encontrara motivo suficiente de arresto —habló con total fluidez Catherin.
—Excelente señorita Jones, se nota que ha estado leyendo —la felicitó la profesora.
—Vaya podría ser tu abogada la próxima vez que te metas en algún problema —aseguró Louis. La clase continuó hasta que el bendito timbre sonó. Me puse de pie, necesitaba salir de allí para fumar un cigarrillo.Cat me había apagado el que me estaba por terminar, y sentí como que un pedazo de mí faltaba. Salí de clase, con Louis y Zayn detrás de mí. Toqué los bolsillos de mis pantalones, y me olvidé la maldita caja.
—¡Demonios! —dije deteniendo mi paso.
—¿Qué sucede? —me preguntó Zayn.
—Olvidé los cigarrillos, ya vuelvo —les dije y regresé mis pasos hacia la clase.
Me detuve al escuchar unas voces.
—¡Eres una cualquiera! —escuché la chillona voz de Felicity.
—El muerto se asusta del degollado. —dijo irónica Cat —¡Me tienes harta Feicity! ¡Ya te dije millones de veces que entre Styles y yo no hay nada!
—¡Pues no te creo! —gritó ella.
—¡Pues ese es tu problema, déjame en paz! —le exigió. Entré a la clase haciendo que ambas me miraran. Cat soltó un suspiro —Styles ven aquí.
—¿Yo? —dije haciéndome el tonto.
—¿Acaso hay otro aquí? —preguntó con sarcasmo. Sonreí y me acerque hasta ellas. Cat miró a Felicity —¿Puedes decirle por dios que entre nosotros no pasa nada?
El domingo se me había pasado rápido hablando con mi nana y recordando cosas de cuando era niño. La hice desistir de la absurda idea de que yo me estaba enamorando de Catherin.
Ese concepto no está incluido en el diccionario de mi vida.
—Uno nunca sabe cuando el amor le llega, pequeño —me dijo Rose —Pero de que llega, llega. Sin avisar y sin permiso, y hay veces en las que se va de la misma manera de la que vino…
Sacudí mi cabeza y me subí a mi moto para prender marcha a las tareas del día. Llegué y me encontré con Zayn y Louis.
—¿Qué tal Styles? —me preguntó Malik.
—Bien, ¿Tú? —le dije.
—Excelente —contestó. Lo miré atentamente.
—¿Realizada la hazaña? —dije al ver su rostro de autosuficiencia.
—Realizada —contestó. Chocamos nuestras manos. Zayn anotaba otra más a su lista de mujeres. Una lista larga y morbosa. Yo nunca hice una lista, y tampoco pienso hacerla.
—¿Y tú, Tomlison? —le hablé a mi otro amigo.
Él estaba serio y parecía molesto. Miré a Zayn y me hizo un gesto con los hombros.
—No sé que le pasa, así está desde que llegué —dijo Zayn.
Ambos nos giramos a verlo.
—¿Qué pasa hermano? —le pregunté algo preocupado, nunca lo había visto tan serio.
Él terminó de fumar su cigarrillo y lo tiró hacia un costado.
—No pasa nada —contestó secamente. Otra vez con Zayn nos miramos extrañados.
Pero mi atención fue llamada por un coche que acaba de entrar al aparcamiento. Era nuevo, pues nunca lo habíamos visto antes.
—Un Audi S4 Cabriolet, ¿de quién es esa belleza? —habló Zayn sin dejar de mirar el coche.
Hasta que una pequeña figura se bajó de allí.
—Cat —dije sonriente.
—Mira como se le iluminó la cara —habló Louis. Me giré a verlo.
—¿Estás vivo? —dije y palmeé su hombro —Pensé que no.
Volví mi vista a Luce. Ella cerró la puerta de su coche y con una sonrisa de oreja a oreja se acercó a nosotros.
—Hola muchachos —nos dijo.
—¿Cómo estás Cat? —le preguntó Louis. Ella lo miró bien.
—Creo que mejor que tú —dijo ella.
—Sí, no sabemos que le pasa —dijo Zayn.
—No me pasa nada —soltó exasperado —¿Acaso nunca tuvisteis un mal día?
—¿Estrenando coche? —le pregunté y logré al fin obtener una mirada fija de su parte. Sonrió mostrándome todos sus dientes.
—Sí —dijo contenta —Al fin me trajeron mi coche. Ya no voy a depender de chóferes celosos y de chóferes aprovechadores…
—¿Eso último fue una indirecta para mi? —le dije. Zayn rió.
—Más que indirecta, diría directa amigo —me dijo y palmeó mi espalda.
—Exacto —agregó Cat y nos miró consecutivamente a los tres —¿Habéis desayunado?
Los tres negamos con la cabeza algo confundidos.
—Comí medio pan tostado —le dije.
—Yo no tuve tiempo —dijo Louis.
—Y yo ganas —le dijo Zayn.
—Sois lo peor—se acercó a nosotros y sin decir nada nos quitó el cigarrillo a Zayn y a mí, y le quitó a Louis el que estaba por encender.
—¿Qué haces? —le preguntó Louis.
—No podéis fumar sin desayunar —nos dijo y arrojó los cigarrillos a los lejos.
—Ese estaba entero —lloriqueó Louis.
—Lo lamento, pero yo no puedo permitir que consumais vuestras vidas con estas porquerías —dijo ella algo nerviosa. Zayn la miró con ternura.
—Siempre quise tener a alguien que me dijera eso —le dijo y se acercó a abrazarla.
Louis se unió a su tonto abrazo. Sentí una pequeña punzada en el estomago, y los miré asesinamente.
—Ya, ya, soltadla —les dije. Ambos se alejaron —No me la atosigueis.
—¡Ja! —dijo ella divertida —Mira quien habla…
—Eso mismo, Harry. Mira quien habla —agregó Zayn.
—Bueno, no voy a dejar que volváis a fumar sin haber desayunado antes, ¿entendisteis? Eso os hace más daño del que ya os hacéis al fumar —nos dijo. Los tres asentimos como niños pequeños —Ahora caminad que vamos a llegar tarde.
Volvimos a asentir, y comenzamos a caminar. Escuchamos como un montón de libros caían al suelo. Los cuatro nos giramos a ver.
—¡Demonios! —dijo aquella chica y se agachó a recogerlos. Cat la miró y luego nos miró a nosotros.
—¿Quién es ella? —preguntó. Zayn y yo nos encogimos de hombros.
—Se llama Jade Witzigreuter, estudiante de derecho. Está un año más adelante que nosotros porque es una Einstein en potencia. Una ñoña —dijo Louis.
Zayn lo miró confundido. ¿Cómo sabía esas cosas? Es más, yo jamás la había visto.
—Voy a ayudarla —dijo Cat y se acercó a ella.
La morena, levantó su mirada, que estaba detrás de unas gafas, para mirar a Cat. Ella le sonrió y comenzó a juntar los libros mientras le hablaba.
Con los chicos comenzamos a caminar hacia el salón.
—¿Cómo sabes todo eso de ella? —le pregunté a Louis.
—Lo sé y punto —dijo él.
Otra vez su cara se había tornado seria. Entramos a clase y aún la profesora de derecho no había llegado.
Cat entró corriendo y se paró en seco al ver que había llegado a tiempo. La miré y le hice un gesto para que se sentara a mi lado. Negó con la cabeza, le hice un gesto de ¿Por qué? Con el rostro me señaló a Felicity. Giré mi cabeza para mirarla y la rubia me miraba fijo, con los ojos llenos de rabia. Un escalofrió recorrió mi espalda. Eso si que da miedo…
Volví mi mirada a Cat, y ella ya estaba sentada al lado de Zayn. Tomé mi movil y comencé a escribir rápidamente. Envié el mensaje, miré hasta que mi amigo tomó el suyo. Sentí como alguien se sentaba a mi lado, lo miré y era Louis.
—¿Qué sucede? —me preguntó.
—Estoy viendo si Zayn lee el mensaje que le mandé —dije sin dejar de mirar al frente.
Mi móvil comenzó a vibrar.
‘Tranquilo Styes, tengo códigos. Se que es tuya, además de que se nota que estás loquito por ella…’
Gruñí y volví a escribir.
‘No seas imbécil, y solo no te pases de listo porque ya verás…’
La profesora entró a la clase. Me acomodé mejor en la silla y volví mi vista a Louis. Él seguía con el semblante serio. Algo le molesta, y mucho.
—¿Vas a decirme qué te pasa? —le dije por lo bajo. Me miró de costado.
—Hay alguien que me perturba —contestó. Fruncí el ceño y lo miré mejor.
—¿Acaso es la chica de gafitas? —le pregunté y sin darme cuenta elevé más mi voz de lo que debía. Toda la clase se giró a verme.
—¿Sucede algo Styles? —me preguntó la profesora.
—No, nada. Lo siento —me disculpé.
Creo que yo estaba más asombrado que el resto de la clase, al escucharme a mi mismo disculpándome por algo que hice.
—¿Estás enfermo o qué? —dijo por lo bajo Louis. Sonreí divertido.
—No me cambies de tema, ¿es la tal Jade?
Suspiró levemente y volvió a mirar al frente.
—Sí —dijo sin quitar su vista de la profesora.
—¿Qué pasó con ella?
—Es una… una ñoña —dijo nervioso, pero sin levantar la voz —Y tuvo el tupé de decirme que soy un neandertal con peinado de disco.
Estallé en risas. Otra vez la clase entera se giró a verme, incluso Cat y Zayn. La profesora frunció el ceño.
—¿Se puede saber qué es tan gracioso? —me preguntó.
—Lo siento, de verdad lo siento —dije mientras calmaba mi risa —No volverá a pasar…
La profesora revoleó los ojos y volvió a escribir.
—¿Y por eso estás así? —le dije mientras restregaba mis ojos a causa de la risa.
—No solo me dijo eso. Sino también que era un pobre idiota que buscaba consuelo en todas las chicas con las que me acostaba, pero que no lograba llenar el vacío de mi vida con ninguna de ellas…
—Uuuh, eso dolió, ¿verdad? —pregunté. Él no dijo nada —¿Pero porqué te dijo todo eso?
—Porque intenté seducirla ayer por la tarde en la biblioteca de aquí —me dijo.
—¿Estuviste aquí ayer? —dije asombrado. Jamás pensé que Louis podría estar un domingo en la Universidad.
—Necesitaba buscar un libro, y vine, la vi sentada leyendo y me acerqué a ella… Maldita sea la hora en que lo hice.
—¿Te gusta? —dije al observar su total indignación hacia ella.
Se giró a verme rápidamente.
—Claro que no… Ella no es mi tipo de mujer, además de que no la tocaría ni con un palo. Es la última mujer con la que me metería en mi vida.
—Te gusta —afirmé.
Él no me dijo nada. Sonreí y volví mi vista al frente. El primer caído ante los encantos de una genio. ¿Quién será el segundo? Estoy completamente seguro de que será Zayn, y quedaré solo en mi lucha por el machismo…
Fijé mi vista en Cat, con cuidado se giró a verme. Tomé mi movil y escribí debajo de la mesa. Observé como ella buscaba el suyo. Lo abrió.
'Me estabas mirando, te descubrí cariño.'
Vi como ella escribía. Después de unos segundos mi movil vibró.
'Creo que el que me estaba mirando eras tú, yo solo giré porque me sentía observada'
Le respondí.
'¿Ahora tienes un sexto sentido?'
Me respondió. 'Veo gente muerta… jajaja'
Sonreí por lo bajo y guardé mi teléfono ya que la profesora dejó de escribir y nos miró a todos. Comenzó a hablar.
—Bueno alumnos, vamos a hablar sobre el habeas corpus —dijo y caminó un poco moviendo sus manos —¿Alguien puede decirme algo sobre eso?
—El habeas corpus es una institución jurídica que garantiza la libertad personal del individuo, con el fin de evitar los arrestos y detenciones arbitrarias. Se basa en la obligación de presentar ante el juez, a todo detenido en el plazo de 72 horas, el cual podría ordenar la libertad inmediata del detenido si no encontrara motivo suficiente de arresto —habló con total fluidez Catherin.
—Excelente señorita Jones, se nota que ha estado leyendo —la felicitó la profesora.
—Vaya podría ser tu abogada la próxima vez que te metas en algún problema —aseguró Louis. La clase continuó hasta que el bendito timbre sonó. Me puse de pie, necesitaba salir de allí para fumar un cigarrillo.Cat me había apagado el que me estaba por terminar, y sentí como que un pedazo de mí faltaba. Salí de clase, con Louis y Zayn detrás de mí. Toqué los bolsillos de mis pantalones, y me olvidé la maldita caja.
—¡Demonios! —dije deteniendo mi paso.
—¿Qué sucede? —me preguntó Zayn.
—Olvidé los cigarrillos, ya vuelvo —les dije y regresé mis pasos hacia la clase.
Me detuve al escuchar unas voces.
—¡Eres una cualquiera! —escuché la chillona voz de Felicity.
—El muerto se asusta del degollado. —dijo irónica Cat —¡Me tienes harta Feicity! ¡Ya te dije millones de veces que entre Styles y yo no hay nada!
—¡Pues no te creo! —gritó ella.
—¡Pues ese es tu problema, déjame en paz! —le exigió. Entré a la clase haciendo que ambas me miraran. Cat soltó un suspiro —Styles ven aquí.
—¿Yo? —dije haciéndome el tonto.
—¿Acaso hay otro aquí? —preguntó con sarcasmo. Sonreí y me acerque hasta ellas. Cat miró a Felicity —¿Puedes decirle por dios que entre nosotros no pasa nada?
miércoles, 26 de junio de 2013
Capítulo 17
Comencé a despertar al sentir, como unas leves manos me movían. Abrí un ojo y la miré. Ella me sonrió levemente.
—Buenos días, nana —le dije con voz ronca.
—¿Se puede saber que haces durmiendo en el sillón? —me preguntó. Me senté y miré a mi alrededor.
—Mi cuarto está ocupado —contesté, y me puse de pie para ir al baño. Entré, me lavé la cara y los dientes. Salí y me acerqué a la mesa para sentarme frente a Rose —¿Qué hora es?
—Las doce en punto, Harry —me contestó y comenzó a sacar hoyas y comida para cocinar.
—¿Harry? —escuché su adormilada voz.
Mi nana y yo nos giramos para mirar hacia el pasillo, del cual provenía su voz. Su rostro era una mezcla de sueño, confusión y dolor de cabeza. Ella me miró y luego miró a mi nana. Me puse de pie y me acerqué a ella.
—Vamos al cuarto, cariño —le dije y volvimos de donde salió.
Me giré a verla, después de cerrar la puerta.
—¿Dónde estoy? —me preguntó mientras se sentaba despacio en la cama.
—En mi apartamento —le contesté. Sus ojos se abrieron bien y se puso rápidamente de pie.
—¿Qué hiciste conmigo? —dijo nerviosa —¡Oh, dios! No me digas que tú y yo…
—No cariño —la interrumpí divertido —Tú y yo no hicimos nada de lo que estas pensando. Te hubiera encantado, ¿verdad?
—No, claro que no —dijo rápidamente —Además como iba a encantarme, si no recuerdo nada de lo que pasó.
—¿Nada? —pregunté. Ella clavó sus ojos en los míos.
—Bueno, recuerdo un poco —dijo y me miró con desconfianza —¿Qué estás insinuando?
—No, nada.
—Styles… —dijo mi nombre con tono de advertencia.
—¿De verdad quieres saberlo? —le dije. Ella asintió —Bueno, pues para empezar bebiste mucho por lo que adjudico todos tus actos al alcohol. Ni los chicos ni yo te juzgamos de verdad.
—Oh, dios santo —dijo mientras se sentaba en la cama para escucharme con atención.
—Pusiste música en el bar, comenzaste a bailar muuuuy sexy, me gusta verte bailar por cierto. Coqueteaste con Hook…
—¿Hook? —preguntó.
—Un grandullón, así le dijiste, que va allí siempre —le dije —Me sedujiste.
—¿Qué hice que?
—Me sedujiste, me bailaste sensualmente… cerca, tocándome, provocándome.
—Yo…
—Luego te subiste a la barra, haciendo que todas las mujeres del lugar se subieran y bailaran sensualmente junto a ti. Pero debo decir, que aun así eras la más sexy. Luego un estúpido quiso propasarse, lo puse en su lugar. Te rescaté de la perdición, salimos de allí, nos fuimos a las vegas, nos casamos y ahora eres mi esposa. Me debes la noche de bodas cariño…
Ahora su rostro era una mezcla de vergüenza, preocupación y asombro. Hasta que clavó sus ojos en mí, los entrecerró y me miró con recelo.
—Eso último es mentira, ¿cierto? —me dijo muy segura de ello. Sonreí divertido.
—Pensé que así el saber que me besaste anoche aligeraría la noticia —le dije.
Sus ojos se abrieron como platos.
—Eso es mentira —aseguró.
—No, no es mentira. Lo hiciste, y bueno yo no pude negarme…
—Eres un aprovechado, estoy segura de que tú me besaste a mi, y ahora me estas diciendo que yo te besé a ti…
—¿Para que voy a mentirte? —pregunté —Si yo te hubiese besado te lo digo: Anne, anoche te besé. Pero no lo hice…
—Mmm, bueno si fue así entonces te pido perdón. Esa no era yo —dijo totalmente avergonzada.
—No, no me pidas perdón cariño. Por mí, puedes hacerlo las veces que tengas ganas.
Ella bajó su mirada nerviosa, intentando evitar mi mirada.
—¿Quién es la señora que esta en la cocina? —me preguntó.
Arqueé una de mis cejas ante su repentino cambio de tema. Ella ya no quería seguir hablando de eso. Sonreí levemente.
—Rose, mi nana. Viene, los fines de semana, para cocinarme y dejarme la comida preparada. Soy un desastre cocinando.
—¿Así que tienes una nana? Que tierno de ti Styles —me dijo.
—Lo ves, no todo es pecado en mí, cariño.
Rió por lo bajo y salimos de la habitación, para ir a la cocina. Rose nos miró y sonrió levemente.
—Nana, ella es Cat —se la presenté.
—Es un gusto señora —le habló Luce amable.
—El gusto es mío, niña —dijo mi nana.
—¿Puedo pasar al baño? —me preguntó Cat.
—Sí, sí —le dije —Aquella puerta de allí.
—Ya vuelvo —se disculpó y fue hasta el baño. Me senté frente a Rose, y ella me miró bien.
—¿Qué pasa? —le pregunté.
—Nunca habías traído a una chica aquí —dijo con tono pícaro.
—Va a la Universidad conmigo. Ayer tuvimos un pequeño percance y no podía dejarla sola en su casa.
—Es muy guapa, me agrada —dijo y volvió a cocinar.
—Que extraño, nunca te agradan… por eso no las traigo.
—No parece ser una tonta con pelo teñido —dijo exasperada. Yo reí —Ella tiene un aura especial.
Cat llegó a la cocina y nos miró.
—¿Quieres comer algo, niña? —le preguntó a Cat.
—No señora, gracias… —dijo y al instante su estómago gruñó. La miré divertido.
—Tonterías, estás muriéndote de hambre —le dije, y miré a Rose.
—Nana, dale la lasaña de espinaca. Ella solo le hace el feo a lo que yo consumo.
Rose la miró.
—¿Eres vegetariana? —le preguntó algo sorprendida.
—Trato de serlo. Desde hace ya dos años no como carne —dijo orgullosa de sí misma.
Rose sonrió y sacó la lasaña del frigorífico.
—Es lo único que puedo hacer que Harry coma, sino no hay caso. No consume casi nada, no proveniente de un pobre animal —le contó mi nana.
—Sí —dijo Cat mientras se sentaba a mi lado —Es un carnívoro sin control.
—Lo sé, lo sé. Ya le he dicho que un día todos los pobres animales que le han dado de comer, van a venir en busca de venganza…
—Y se la merecerá Rose, todo se paga en esta vida.
—Además de que algún día le agarrara un paro cardíaco de tener las venas todas tapadas de carne y comida basura —agregó —Y a pesar de que come como una bestia, está perfectamente bien corporalmente.
—Si lo sé, yo tampoco entiendo porqué —dijo Cat —Y es una injusticia de la vida. Yo llego a comer un poco más de lo que como normalmente, engordo como 5 kilos, y parezco un globo.
—Eso es terrible, y nosotras las mujeres somos las que más lo sufrimos. Y él come, come y come, y no engorda.
—Ya lo volveré menos carnívoro de alguna manera.
—¿Ya terminasteis de criticarme? —pregunté. Ambas rieron —Tengo hambre.
—Ya va a estar pequeño —dijo mi nana.
Se acercó al horno para sacar la lasaña. Cat me miró y yo también lo hice. Me sonrió levemente y sentí aquel extraño impulso de besarla. Levantó su mano y acomodó mi cabello hacia atrás. La sensación de estar así con ella se convirtió en algo totalmente extraño.
Era como si yo significara algo para ella. Quizás un amigo…
Nunca tuve amigas mujeres, pues considero que no existe la amistad entre el hombre y la mujer. Lo único que hay entre el hombre y la mujer es deseo. Deseo, que arde en mí, cada vez que tengo cerca a Cat Luce Jones Riccie.
Rose puso un plato frente a Cat, haciendo que ella mirara al frente. Sonrió al ver en el plato la humeante lasaña.
—Mmm, esto se ve delicioso —dijo ella.
—No tanto como tú —le susurré para que Rose no me escuchara.
Cat me miró asesinamente, yo solo reí por lo bajo, y Rose puso otra plato frente a mí.
Un jugoso trozo de carne, con el mejor puré del mundo.
Mmm, ¿Cómo sería una jugosa Cat desnuda con crema y una cereza encima? Eso sería interesante.
Muy interesante.
Rose se sentó a comer con nosotros, un poco de lasaña. Hablaba con Cat como si se conocieran de toda la vida.
Yo solo las observaba y comentaba muy de vez en cuando sobre alguna de sus conversaciones, de lo cual me ganaba una venenosa mirada de parte de ambas. Cuando Ca había terminado de comer, yo ya iba por mi segundo plato terminado. Ella me miró algo sorprendida.
—De verdad eres una bestia comiendo —me dijo.
—Y tú de verdad pareces un pajarito comiendo —le dije.
Cat se puso de pie y juntó sus cosas.
—Bueno, Rose estaba delicioso, ya te pediré la receta —le dijo dulce.
—Cuando quieras, Cat —dijo ella sonriéndole.
—Styles, ya me voy —me dijo.
—Bueno, entonces te llevo —dije cuando terminé de tomar agua.
—No, ya es suficiente. Ya no es necesario, no soy una niña —dijo quejándose.
—Bueno, está bien cariño, esta vez acepto tus condiciones —le dije, y ella suspiró aliviada. La miré divertido —Pero te acompaño hasta abajo.
—Y si no hay más remedio, ¿Qué puedo hacer? —dijo y Rose rió. Se acercó a ella —Hasta luego Rose, fue un gusto conocerte. No entiendo porque teniéndote a ti, el muchachito es así.
—Yo tampoco cielo —dijo divertida mi nana. Revoleé los ojos y busqué las llaves mientras Cat caminaba hacia la puerta.
—Dile que me agrada —me susurró Rose antes de que yo fuera detrás de ella.
—Se lo digo —le dije y salí de allí con Catherin.
Nos subimos al ascensor y bajamos en planta baja. Caminamos hasta la puerta y ella se giró a verme.
—Bueno Styles, gracias por todo. No recuerdo muy bien lo de anoche, pero... voy a creer en tus palabras.
—Así tiene que ser —dije. Ella sonrió.
—Gracias —musitó. La miré fijo y no pude detenerme.
Levanté mi mano y acomodé un mechón de su cabello detrás de su oreja, para luego bajar mi mano por su mejilla y acariciarla levemente. Posé mi mirada en sus labios, y volví a sus ojos.
—No es nada cariño, se hacer mi trabajo —le dije.
Trató de no sonreír, pero le fue imposible.
—Eres un tonto, adiós —dijo y comenzó a caminar.
—¡Oye! —la llamé. Se giró a verme.
—¿Sí? —preguntó.
—Mi nana me pidió que te dijera que le agradas. Y eso no es fácil de conseguir, no le agradan mucho las mujeres. Menos las chicas que tratan de corromperme…
—Yo no quiero corromperte —dijo rápidamente.
—Exacto —hablé y sonreí de costado —Mi nana, sabe que soy yo quien trata de corromperte.
Vi como sus mejillas tomaban un poco de color, y las ganas de besarla fueron casi ilógicas en mí.
Negó con la cabeza y siguió caminando. ¿Por qué demonios es tan perfecta?
Sacudí mi cabeza y me metí al edificio, subí a mi casa y entré. Rose estaba terminando de lavar todo. Me miró y sonrió.
—Es encantadora —me dijo.
—¿Te agrada enserio?
—Claro que sí, me recuerda a tu…
Dejó de hablar y bajó la mirada.
—¿A quién? —le pregunté.
—A una vieja amiga que tengo, es así como ella. De carácter fuerte, convicciones inamovibles y sobre todo una extraña pero dulce forma de llegar a las personas.
—Para mí es como todas las demás —le mentí descaradamente.
—Sí seguro —dijo con ironía —Te conozco tanto, pequeño Harry.
—¿Qué quieres decir? —le pregunté.
Ella sonrió divertida y dejó de lavar, para mirarme a los ojos.
—Tú, te estas enamorando de Cat.
—Buenos días, nana —le dije con voz ronca.
—¿Se puede saber que haces durmiendo en el sillón? —me preguntó. Me senté y miré a mi alrededor.
—Mi cuarto está ocupado —contesté, y me puse de pie para ir al baño. Entré, me lavé la cara y los dientes. Salí y me acerqué a la mesa para sentarme frente a Rose —¿Qué hora es?
—Las doce en punto, Harry —me contestó y comenzó a sacar hoyas y comida para cocinar.
—¿Harry? —escuché su adormilada voz.
Mi nana y yo nos giramos para mirar hacia el pasillo, del cual provenía su voz. Su rostro era una mezcla de sueño, confusión y dolor de cabeza. Ella me miró y luego miró a mi nana. Me puse de pie y me acerqué a ella.
—Vamos al cuarto, cariño —le dije y volvimos de donde salió.
Me giré a verla, después de cerrar la puerta.
—¿Dónde estoy? —me preguntó mientras se sentaba despacio en la cama.
—En mi apartamento —le contesté. Sus ojos se abrieron bien y se puso rápidamente de pie.
—¿Qué hiciste conmigo? —dijo nerviosa —¡Oh, dios! No me digas que tú y yo…
—No cariño —la interrumpí divertido —Tú y yo no hicimos nada de lo que estas pensando. Te hubiera encantado, ¿verdad?
—No, claro que no —dijo rápidamente —Además como iba a encantarme, si no recuerdo nada de lo que pasó.
—¿Nada? —pregunté. Ella clavó sus ojos en los míos.
—Bueno, recuerdo un poco —dijo y me miró con desconfianza —¿Qué estás insinuando?
—No, nada.
—Styles… —dijo mi nombre con tono de advertencia.
—¿De verdad quieres saberlo? —le dije. Ella asintió —Bueno, pues para empezar bebiste mucho por lo que adjudico todos tus actos al alcohol. Ni los chicos ni yo te juzgamos de verdad.
—Oh, dios santo —dijo mientras se sentaba en la cama para escucharme con atención.
—Pusiste música en el bar, comenzaste a bailar muuuuy sexy, me gusta verte bailar por cierto. Coqueteaste con Hook…
—¿Hook? —preguntó.
—Un grandullón, así le dijiste, que va allí siempre —le dije —Me sedujiste.
—¿Qué hice que?
—Me sedujiste, me bailaste sensualmente… cerca, tocándome, provocándome.
—Yo…
—Luego te subiste a la barra, haciendo que todas las mujeres del lugar se subieran y bailaran sensualmente junto a ti. Pero debo decir, que aun así eras la más sexy. Luego un estúpido quiso propasarse, lo puse en su lugar. Te rescaté de la perdición, salimos de allí, nos fuimos a las vegas, nos casamos y ahora eres mi esposa. Me debes la noche de bodas cariño…
Ahora su rostro era una mezcla de vergüenza, preocupación y asombro. Hasta que clavó sus ojos en mí, los entrecerró y me miró con recelo.
—Eso último es mentira, ¿cierto? —me dijo muy segura de ello. Sonreí divertido.
—Pensé que así el saber que me besaste anoche aligeraría la noticia —le dije.
Sus ojos se abrieron como platos.
—Eso es mentira —aseguró.
—No, no es mentira. Lo hiciste, y bueno yo no pude negarme…
—Eres un aprovechado, estoy segura de que tú me besaste a mi, y ahora me estas diciendo que yo te besé a ti…
—¿Para que voy a mentirte? —pregunté —Si yo te hubiese besado te lo digo: Anne, anoche te besé. Pero no lo hice…
—Mmm, bueno si fue así entonces te pido perdón. Esa no era yo —dijo totalmente avergonzada.
—No, no me pidas perdón cariño. Por mí, puedes hacerlo las veces que tengas ganas.
Ella bajó su mirada nerviosa, intentando evitar mi mirada.
—¿Quién es la señora que esta en la cocina? —me preguntó.
Arqueé una de mis cejas ante su repentino cambio de tema. Ella ya no quería seguir hablando de eso. Sonreí levemente.
—Rose, mi nana. Viene, los fines de semana, para cocinarme y dejarme la comida preparada. Soy un desastre cocinando.
—¿Así que tienes una nana? Que tierno de ti Styles —me dijo.
—Lo ves, no todo es pecado en mí, cariño.
Rió por lo bajo y salimos de la habitación, para ir a la cocina. Rose nos miró y sonrió levemente.
—Nana, ella es Cat —se la presenté.
—Es un gusto señora —le habló Luce amable.
—El gusto es mío, niña —dijo mi nana.
—¿Puedo pasar al baño? —me preguntó Cat.
—Sí, sí —le dije —Aquella puerta de allí.
—Ya vuelvo —se disculpó y fue hasta el baño. Me senté frente a Rose, y ella me miró bien.
—¿Qué pasa? —le pregunté.
—Nunca habías traído a una chica aquí —dijo con tono pícaro.
—Va a la Universidad conmigo. Ayer tuvimos un pequeño percance y no podía dejarla sola en su casa.
—Es muy guapa, me agrada —dijo y volvió a cocinar.
—Que extraño, nunca te agradan… por eso no las traigo.
—No parece ser una tonta con pelo teñido —dijo exasperada. Yo reí —Ella tiene un aura especial.
Cat llegó a la cocina y nos miró.
—¿Quieres comer algo, niña? —le preguntó a Cat.
—No señora, gracias… —dijo y al instante su estómago gruñó. La miré divertido.
—Tonterías, estás muriéndote de hambre —le dije, y miré a Rose.
—Nana, dale la lasaña de espinaca. Ella solo le hace el feo a lo que yo consumo.
Rose la miró.
—¿Eres vegetariana? —le preguntó algo sorprendida.
—Trato de serlo. Desde hace ya dos años no como carne —dijo orgullosa de sí misma.
Rose sonrió y sacó la lasaña del frigorífico.
—Es lo único que puedo hacer que Harry coma, sino no hay caso. No consume casi nada, no proveniente de un pobre animal —le contó mi nana.
—Sí —dijo Cat mientras se sentaba a mi lado —Es un carnívoro sin control.
—Lo sé, lo sé. Ya le he dicho que un día todos los pobres animales que le han dado de comer, van a venir en busca de venganza…
—Y se la merecerá Rose, todo se paga en esta vida.
—Además de que algún día le agarrara un paro cardíaco de tener las venas todas tapadas de carne y comida basura —agregó —Y a pesar de que come como una bestia, está perfectamente bien corporalmente.
—Si lo sé, yo tampoco entiendo porqué —dijo Cat —Y es una injusticia de la vida. Yo llego a comer un poco más de lo que como normalmente, engordo como 5 kilos, y parezco un globo.
—Eso es terrible, y nosotras las mujeres somos las que más lo sufrimos. Y él come, come y come, y no engorda.
—Ya lo volveré menos carnívoro de alguna manera.
—¿Ya terminasteis de criticarme? —pregunté. Ambas rieron —Tengo hambre.
—Ya va a estar pequeño —dijo mi nana.
Se acercó al horno para sacar la lasaña. Cat me miró y yo también lo hice. Me sonrió levemente y sentí aquel extraño impulso de besarla. Levantó su mano y acomodó mi cabello hacia atrás. La sensación de estar así con ella se convirtió en algo totalmente extraño.
Era como si yo significara algo para ella. Quizás un amigo…
Nunca tuve amigas mujeres, pues considero que no existe la amistad entre el hombre y la mujer. Lo único que hay entre el hombre y la mujer es deseo. Deseo, que arde en mí, cada vez que tengo cerca a Cat Luce Jones Riccie.
Rose puso un plato frente a Cat, haciendo que ella mirara al frente. Sonrió al ver en el plato la humeante lasaña.
—Mmm, esto se ve delicioso —dijo ella.
—No tanto como tú —le susurré para que Rose no me escuchara.
Cat me miró asesinamente, yo solo reí por lo bajo, y Rose puso otra plato frente a mí.
Un jugoso trozo de carne, con el mejor puré del mundo.
Mmm, ¿Cómo sería una jugosa Cat desnuda con crema y una cereza encima? Eso sería interesante.
Muy interesante.
Rose se sentó a comer con nosotros, un poco de lasaña. Hablaba con Cat como si se conocieran de toda la vida.
Yo solo las observaba y comentaba muy de vez en cuando sobre alguna de sus conversaciones, de lo cual me ganaba una venenosa mirada de parte de ambas. Cuando Ca había terminado de comer, yo ya iba por mi segundo plato terminado. Ella me miró algo sorprendida.
—De verdad eres una bestia comiendo —me dijo.
—Y tú de verdad pareces un pajarito comiendo —le dije.
Cat se puso de pie y juntó sus cosas.
—Bueno, Rose estaba delicioso, ya te pediré la receta —le dijo dulce.
—Cuando quieras, Cat —dijo ella sonriéndole.
—Styles, ya me voy —me dijo.
—Bueno, entonces te llevo —dije cuando terminé de tomar agua.
—No, ya es suficiente. Ya no es necesario, no soy una niña —dijo quejándose.
—Bueno, está bien cariño, esta vez acepto tus condiciones —le dije, y ella suspiró aliviada. La miré divertido —Pero te acompaño hasta abajo.
—Y si no hay más remedio, ¿Qué puedo hacer? —dijo y Rose rió. Se acercó a ella —Hasta luego Rose, fue un gusto conocerte. No entiendo porque teniéndote a ti, el muchachito es así.
—Yo tampoco cielo —dijo divertida mi nana. Revoleé los ojos y busqué las llaves mientras Cat caminaba hacia la puerta.
—Dile que me agrada —me susurró Rose antes de que yo fuera detrás de ella.
—Se lo digo —le dije y salí de allí con Catherin.
Nos subimos al ascensor y bajamos en planta baja. Caminamos hasta la puerta y ella se giró a verme.
—Bueno Styles, gracias por todo. No recuerdo muy bien lo de anoche, pero... voy a creer en tus palabras.
—Así tiene que ser —dije. Ella sonrió.
—Gracias —musitó. La miré fijo y no pude detenerme.
Levanté mi mano y acomodé un mechón de su cabello detrás de su oreja, para luego bajar mi mano por su mejilla y acariciarla levemente. Posé mi mirada en sus labios, y volví a sus ojos.
—No es nada cariño, se hacer mi trabajo —le dije.
Trató de no sonreír, pero le fue imposible.
—Eres un tonto, adiós —dijo y comenzó a caminar.
—¡Oye! —la llamé. Se giró a verme.
—¿Sí? —preguntó.
—Mi nana me pidió que te dijera que le agradas. Y eso no es fácil de conseguir, no le agradan mucho las mujeres. Menos las chicas que tratan de corromperme…
—Yo no quiero corromperte —dijo rápidamente.
—Exacto —hablé y sonreí de costado —Mi nana, sabe que soy yo quien trata de corromperte.
Vi como sus mejillas tomaban un poco de color, y las ganas de besarla fueron casi ilógicas en mí.
Negó con la cabeza y siguió caminando. ¿Por qué demonios es tan perfecta?
Sacudí mi cabeza y me metí al edificio, subí a mi casa y entré. Rose estaba terminando de lavar todo. Me miró y sonrió.
—Es encantadora —me dijo.
—¿Te agrada enserio?
—Claro que sí, me recuerda a tu…
Dejó de hablar y bajó la mirada.
—¿A quién? —le pregunté.
—A una vieja amiga que tengo, es así como ella. De carácter fuerte, convicciones inamovibles y sobre todo una extraña pero dulce forma de llegar a las personas.
—Para mí es como todas las demás —le mentí descaradamente.
—Sí seguro —dijo con ironía —Te conozco tanto, pequeño Harry.
—¿Qué quieres decir? —le pregunté.
Ella sonrió divertida y dejó de lavar, para mirarme a los ojos.
—Tú, te estas enamorando de Cat.
domingo, 23 de junio de 2013
Capítulo 16
Susan se acercó a nosotros con la libretita para anotar lo que íbamos a tomar. Cuando lo hizo miró fijo a Cat.
—Hola mucho gusto, soy Susan —le dijo y estiró su mano para que ella la tomara.
Catherin sonriéndole amablemente tomó su mano.
—Soy Cat—dijo ella.
—Eres nueva —habló Susan asintiendo.
—No Susan —le hablé al reaccionar sobre aquello. Pero fue demasiado tarde. Ella giró y se dirigió a todos en el lugar.
—¡Muchachos, tenemos una integrante nueva en el bar FIRST HOT—gritó contenta. Todos comenzaron a aplaudir y silbar —¡Hay que darle la bienvenida!
—¡No, no, no claro que no! —dije poniéndome de pie.
—Ven Cat —dijo Susan y le tendió la mano para que ella la tomara. Con un poco de duda Cat la tomó y caminó detrás de ella hasta la barra. Zayn, Louis y yo fuimos detrás de ellas, con todo el mundo detrás de nosotros también.
—Susan, por favor no lo hagas —le rogué.
—¿Por qué? Solo quiero darla la bienvenida al lugar —me dijo ella. Mientras iba llenando un gran vaso con cerveza. Miré a Catherin.
—Vamos cariño, no tienes que hacer esto —le dije. Ella me miró bien, y luego miró a Susan que estaba frente a ella.
—Harry, no seas aguafiestas —me regañó Susan. Susan colocó el gran vaso frente a Cat. Ella lo miró bien —Tienes que hacer fondo de este vaso, y luego te giraremos sobre la silla, para que estés más feliz.
—No lo hagas, Cat. Así no eres tú —dije casi desesperado.
Luce miró a Susan y volvió a mirarme a mí.
—¿Acaso crees que no puedo hacerlo Styles? —me preguntó.
—No, no es eso. Sino que puede sentarte mal…
—Cat, mejor escucha a Harry. Rayos...esta vez tiene razón —le dijo Zayn.
—No hace falta que lo hagas Catherin—dijo Louis. Ella nos miró a los tres consecutivamente, y miró de nuevo a Susan.
¡Maldita seas, Susan! ¡No debiste hacer eso!
—¡Vamos guapa, hazlo! —algún imbécil gritó por ahí. Todos comenzaron a gritar que lo hiciera, y todos esos incentivos maliciosos.
—¿Vas a hacerlo pequeña? —preguntó Susan.
—¡No! —dije.
—¡Si! —dijo ella firme. Todos gritaron alegres.
Varios de ellos se pusieron alrededor de Cat para girarla cuando terminara de tomar, haciendo que los chicos y yo nos alejáramos un poco.
—¿Por qué la única vez que tengo razón no me escucha? —les pregunté a mis amigos.
Escuchamos como todos empezaron a decir el típico: ‘Fondo’ ‘Fondo’ ‘Fondo’
Les hice un gesto a los chicos para que nos sentáramos en la mesa. Ella no iba a hacerme caso. Todos se alejaron de la barra, y pude verla riendo con Susan. La cerveza ya había hecho efecto en ella.
—Será mejor que la cuides —me dijo Zayn.
—Normalmente, eso me molestaría —dije mirando hacia Cat.
—Pero en este caso te encanta la idea —me habló Louis —Lo sabemos suripanta, ahora ve a cuidarla.
Me empujó para que fuera hacia allí. Me acerqué a ellas y me senté en la silla de al lado de Catherin. Ambas se giraron a verme.
—Muy simpática tu amiga Harry, nunca habías traído chicas aquí —me dijo Susan. Cat me miró con ojos tiernos.
—Aaaaw, soy la primera chica a la que traes —dijo con tono tierno —Me siento como cuando mi primer novio me llevó a conocer a sus padres.
Susan rió divertida.
—Pero yo no soy su madre, puedes ser traviesa —le dijo. Cat rió.
—¿Puedo serlo? —preguntó.
—¡No! —le dije y miré a Susan —Deja de querer pervertirla…
—Tranquilo Styles, tranquilo —dijo Luce —¿Me das otra de esas Susan?
—¿Una cerveza? —preguntó.
—Sí —dijo asintiendo.
—Claro que sí guapa, y va por mi cuenta —le dijo. Volvió a servirle un gran vaso de cerveza y se lo puso en frente.
—¡No Cat, no vas a beber eso! —le dije intentando detenerla.
—No eres mi padre —me dijo y tomó el vaso —Además de que ya soy grande como para decidir que tomar y que no.
—Está bien, haz lo que quieras —le dije rendido.
—Pues claro que sí —dijo, volvió a tomar la cerveza inclinando la cabeza hacia atrás y haciendo un limpio fondo.
¡Dios santo, esto no va a terminar bien! No se cuantas cervezas más se tomó, pero se estaba excediendo. Después de terminar de tomar su, sexto vaso creo, se puso de pie y se tambaleó un poco, pero se equilibró.
—Voy a poner un poco de música —dijo.
—Ve, ve —dijo Susan sonriendo. Vi como caminaba.
—Deja de querer embriagarla Susan —le advertí.
—Ya esta ebria Harry, pero déjala ser libre, que vuele, que explore…
—No, yo no quiero que explore —dije y vi como Cat chocaba levemente contra Hook.
Éste se giró a verla.
—Lo siento grandullón, no te vi —le dijo disculpándose y palmeando su pecho.
—No es nada bombón, ¿estás sola? —le preguntó él. Me puse de pie.
—¡Hook, saca tu miserable vista de ella si no quieres terminar peor que la última vez! —lo amenacé. Éste me miró bien.
—Tranquilo, tranquilo. No sabía que era tuya —me dijo él. Cat se giró a verme.
—Aaay, que celoso —dijo con tono pícaro y rió —Ve tranquilo grandullón, Harry esta sensible últimamente, pero no voy a dejar que te haga daño —le dijo y siguió caminando hasta llegar al equipo de música. Comenzó a buscar música. Hasta que se giró a vernos —¡No puedo creer que en este lugar tengan esto! —puso play y una conocida canción, pero no recuerdo su nombre comenzó a sonar
—¡Vamos a bailar chicas!
Todas sonrieron, se pusieron de pie y comenzaron a moverse muy sensualmente al ritmo de aquella canción. Giré mi cabeza para mirar a Susan.
—¿De quien es esta canción? —le pregunté.
—No puedo creer que esa canción siga ahí, pensé que la había quitado —dijo divertida y miró a Cat —Se llama I love rock and roll de Britney Spears, y me parece que a tu amiga le gusta bailarla.
Volví mi vista a Cat, y ella se movía sensualmente mientras caminaba hacia mí.
¡Diablos, no podía ser tan sexy!
Se acercó más a mí y tomó mi mano para ponerme de pie.
—Cat, no. Estás ebria —le dije cuando comenzó a bailar cerca de mí.
—Ya lo sé —me dijo y apoyó su espalda contra mi pecho, para luego bajar despacio y volver a subir. Giró y me miró a los ojos.
—Pero es tu culpa, por traerme aquí. Ahora lo aguantas.
Vi como Zayn y Louis reían divertidos ante mi notoria frustración de que ella estuviera haciendo eso. Provocando que mi sangre se calentara… y que otras partes de mi también.
Luego todas ellas se subieron a la barra, incluida Susan. No puedo creer que esto esté pasando.
Todas bailaban sensualmente sobre aquella barra, tocándose entre ellas y riendo divertidas. Pero mi mirada no podía salir de Cat. Sentí una mano apoyarse sobre mi hombro.
—Hermano, hermano. Como te provoca Cat ¿cierto? —me dijo Zayn.
—Cállate —le dije sin dejar de mirarla.
—Te trae loco —aseguró Louis —Mira, te la estas comiendo con la mirada. Yo creo que si tuvieras súper poderes de la vista, ya le hubieses quitado la ropa.
De repente un idiota intentó bajar a Cat de la barra para tocarla o no sé que tenia entre manos, entonces reaccioné y me acerqué a él para sacarlo de un solo golpe de allí. La música dejó de sonar y se escucharon algunas botellas de vidrio caer al suelo, tomé a Catherin y la subí a
mi hombro.
—¡Nos vamos! —le dije firme. Ella comenzó a patalear.
—¡No, no quiero! ¡Lo estaba pasando bien, Harry! —se quejó.
—¡No me interesa, nos vamos! —sentencié.
—¡Vuelve pronto Cat! —le gritó Susan.
—¡Claro que si, Su! —contestó ella, mientras la llevaba encima mío como un saco de patatas.
La subí a la moto y prendí marcha hacia mi departamento. Yo no podía dejarla así en su casa, y tampoco podía quedarme en su casa. Tal vez cuando despierte, piense que soy un pervertido que le hizo algo o alguna cosa de esas.
No dejó de decir tonterías en todo el camino. Se reía de cualquier cosa, y hasta logró hacerme reír a pesar de que yo iba a regañándola. Llegamos a mi casa y la ayudé a entrar.
La senté sobre la mesa y comencé a buscar el café.
—Nunca más, ¿entendiste? Nunca más te llevo a ese lugar —le dije.
—Eres un aburrido, solo tú quieres diversión —me dijo.
Me incorporé y la miré. Ella sonrió y yo solo negué con la cabeza.
—Ahora voy a hacerte un café para que se te vaya la borrachera que te echaste encima, como si no existiera un mañana.
—¡Ni lo pienses! —me dijo y se bajó de la mesa. Caminó hasta el sillón, en donde se acostó pesadamente —No voy a tomar café, odio el café.
—Tienes que tomarlo, ¿sino como se te va a ir eso?
—No lo sé, pero no voy a tomarlo —me aseguró —Búscame otra cosa, un vaso de agua o un calmante para el dolor de cabeza que seguro me va a dar mañana. Pero café no tomó ni aunque me amenaces con matarme…
—Eres una niñita caprichosa. Juro por mi vida que jamás voy a volver a sacarte a ningún lado, para que luego te comportes así y bebas como una borracha y te pongas a bailar sensualmente sobre una barra y hagas que alguien más que yo te miré con deseo, porque…
Levanté mi cabeza para mirarla, y ella estaba profundamente dormida sobre el sillón.
Sonreí y con cuidado me acerqué a ella. Acomodé un poco unos mechones de su cabello.
—Solo tú puedes quedarte dormida, conmigo al lado —dije divertido.
Me acerqué más y la alcé en brazos para llevarla a dormir en la cama. Como todo caballero que soy no iba a dejarla dormir incómodamente en el sillón, la alcé firmemente. Ella, media dormida,
colocó sus brazos alrededor de mis hombros y escondió su rostro en mi garganta. Sentí como respiraba profundamente. Detuve mi paso, ante el escalofrió que recorrió mi espalda.
—Como me gusta tu perfume —susurró —Es tan masculino, y te hace tan irresistible. No te lo había dicho antes pero… tu tatuaje es tan sexy, que hasta ganas de lamerlo tengo.
—¿A si? —dije.
—Ajá —dijo ella. Tragué sonoramente.
Levantó su cabeza y me miró fijo a los ojos. Sonrió divertida, y luego hizo algo que yo no esperé que hiciera. Sus labios se apoyaron despacio sobre los míos, se abrieron con cuidado, tomándolos. Mis ojos estaban bien abiertos, mirándola a ella. Sus ojos estaban cerrados. Sin dejar
de mirarla comencé a responder a su boca. Sus manos subieron por mi cuello a mi nuca y me acercaron más a ella, sus dedos acariciaron suaves mis cabellos. Entonces, sin intención alguna, mis ojos se cerraron ante aquella excitante sensación, mientras la tomaba con más firmeza entre
mis brazos.
Su boca se movía sensual sobre la mía, excitándome. Y cuando su lengua acarició con ansia la mía, creí que iba a volverme completamente loco. Se alejó despacio, y abrí mis ojos para mirarla. Sus ojos aun estaban cerrados, hasta que los abrió y sonrió. Se acercó de nuevo a mí y acarició mi nariz con la suya, para luego volver a apoyar su cabeza contra mi hombro.
—¿Y eso por qué fue? —le pregunté agitado, realmente me había gustado ese beso.
—Por ser horriblemente irresistible —contestó.
Escuché una pequeña risa de su parte, y entonces caminé hasta mi habitación. Con cuidado la acosté en la cama. Le quité los zapatos y la tapé con una pequeña manta. Salí de allí y después de ir al baño me fui a acostarme en el sillón. Coloqué mis brazos detrás de mi cabeza, mirando
fijamente al techo. El dulce sabor de su boca aún no se había ido de la mía. La sensación caliente aún ardía en mis labios. Sacudí mi cabeza, yo no podía estar pensando eso. ¿Soy yo quien la esta conquistando a ella o es ella quien me esta conquistando a mi? No, no, no. Claro que no. ¿Conquistarme a mí? Eso es imposible. Yo las conquisto, yo las uso y luego todo se termina. Así fue siempre, y así seguirá siendo. Esa es mi vida, es mi rutina y no la cambiaría por nada del mundo. Pero debo admitir que es la mujer con la que más relación social tuve en toda mi vida.
Ya, ya basta Harry. Deja de pensar, todo está bien. Todo está saliendo acorde tus planes. Pronto Cat Luce Jones Riccie caerá a tus pies, como el resto. Es solo cuestión de tiempo, de esperar. No me cuesta nada esperar un poco más de tiempo que a las demás. Y creo que sí vale la pena
esperar por una noche con aquella hermosa chica, que sí sabe mover bien las piernas.
—Hola mucho gusto, soy Susan —le dijo y estiró su mano para que ella la tomara.
Catherin sonriéndole amablemente tomó su mano.
—Soy Cat—dijo ella.
—Eres nueva —habló Susan asintiendo.
—No Susan —le hablé al reaccionar sobre aquello. Pero fue demasiado tarde. Ella giró y se dirigió a todos en el lugar.
—¡Muchachos, tenemos una integrante nueva en el bar FIRST HOT—gritó contenta. Todos comenzaron a aplaudir y silbar —¡Hay que darle la bienvenida!
—¡No, no, no claro que no! —dije poniéndome de pie.
—Ven Cat —dijo Susan y le tendió la mano para que ella la tomara. Con un poco de duda Cat la tomó y caminó detrás de ella hasta la barra. Zayn, Louis y yo fuimos detrás de ellas, con todo el mundo detrás de nosotros también.
—Susan, por favor no lo hagas —le rogué.
—¿Por qué? Solo quiero darla la bienvenida al lugar —me dijo ella. Mientras iba llenando un gran vaso con cerveza. Miré a Catherin.
—Vamos cariño, no tienes que hacer esto —le dije. Ella me miró bien, y luego miró a Susan que estaba frente a ella.
—Harry, no seas aguafiestas —me regañó Susan. Susan colocó el gran vaso frente a Cat. Ella lo miró bien —Tienes que hacer fondo de este vaso, y luego te giraremos sobre la silla, para que estés más feliz.
—No lo hagas, Cat. Así no eres tú —dije casi desesperado.
Luce miró a Susan y volvió a mirarme a mí.
—¿Acaso crees que no puedo hacerlo Styles? —me preguntó.
—No, no es eso. Sino que puede sentarte mal…
—Cat, mejor escucha a Harry. Rayos...esta vez tiene razón —le dijo Zayn.
—No hace falta que lo hagas Catherin—dijo Louis. Ella nos miró a los tres consecutivamente, y miró de nuevo a Susan.
¡Maldita seas, Susan! ¡No debiste hacer eso!
—¡Vamos guapa, hazlo! —algún imbécil gritó por ahí. Todos comenzaron a gritar que lo hiciera, y todos esos incentivos maliciosos.
—¿Vas a hacerlo pequeña? —preguntó Susan.
—¡No! —dije.
—¡Si! —dijo ella firme. Todos gritaron alegres.
Varios de ellos se pusieron alrededor de Cat para girarla cuando terminara de tomar, haciendo que los chicos y yo nos alejáramos un poco.
—¿Por qué la única vez que tengo razón no me escucha? —les pregunté a mis amigos.
Escuchamos como todos empezaron a decir el típico: ‘Fondo’ ‘Fondo’ ‘Fondo’
Les hice un gesto a los chicos para que nos sentáramos en la mesa. Ella no iba a hacerme caso. Todos se alejaron de la barra, y pude verla riendo con Susan. La cerveza ya había hecho efecto en ella.
—Será mejor que la cuides —me dijo Zayn.
—Normalmente, eso me molestaría —dije mirando hacia Cat.
—Pero en este caso te encanta la idea —me habló Louis —Lo sabemos suripanta, ahora ve a cuidarla.
Me empujó para que fuera hacia allí. Me acerqué a ellas y me senté en la silla de al lado de Catherin. Ambas se giraron a verme.
—Muy simpática tu amiga Harry, nunca habías traído chicas aquí —me dijo Susan. Cat me miró con ojos tiernos.
—Aaaaw, soy la primera chica a la que traes —dijo con tono tierno —Me siento como cuando mi primer novio me llevó a conocer a sus padres.
Susan rió divertida.
—Pero yo no soy su madre, puedes ser traviesa —le dijo. Cat rió.
—¿Puedo serlo? —preguntó.
—¡No! —le dije y miré a Susan —Deja de querer pervertirla…
—Tranquilo Styles, tranquilo —dijo Luce —¿Me das otra de esas Susan?
—¿Una cerveza? —preguntó.
—Sí —dijo asintiendo.
—Claro que sí guapa, y va por mi cuenta —le dijo. Volvió a servirle un gran vaso de cerveza y se lo puso en frente.
—¡No Cat, no vas a beber eso! —le dije intentando detenerla.
—No eres mi padre —me dijo y tomó el vaso —Además de que ya soy grande como para decidir que tomar y que no.
—Está bien, haz lo que quieras —le dije rendido.
—Pues claro que sí —dijo, volvió a tomar la cerveza inclinando la cabeza hacia atrás y haciendo un limpio fondo.
¡Dios santo, esto no va a terminar bien! No se cuantas cervezas más se tomó, pero se estaba excediendo. Después de terminar de tomar su, sexto vaso creo, se puso de pie y se tambaleó un poco, pero se equilibró.
—Voy a poner un poco de música —dijo.
—Ve, ve —dijo Susan sonriendo. Vi como caminaba.
—Deja de querer embriagarla Susan —le advertí.
—Ya esta ebria Harry, pero déjala ser libre, que vuele, que explore…
—No, yo no quiero que explore —dije y vi como Cat chocaba levemente contra Hook.
Éste se giró a verla.
—Lo siento grandullón, no te vi —le dijo disculpándose y palmeando su pecho.
—No es nada bombón, ¿estás sola? —le preguntó él. Me puse de pie.
—¡Hook, saca tu miserable vista de ella si no quieres terminar peor que la última vez! —lo amenacé. Éste me miró bien.
—Tranquilo, tranquilo. No sabía que era tuya —me dijo él. Cat se giró a verme.
—Aaay, que celoso —dijo con tono pícaro y rió —Ve tranquilo grandullón, Harry esta sensible últimamente, pero no voy a dejar que te haga daño —le dijo y siguió caminando hasta llegar al equipo de música. Comenzó a buscar música. Hasta que se giró a vernos —¡No puedo creer que en este lugar tengan esto! —puso play y una conocida canción, pero no recuerdo su nombre comenzó a sonar
—¡Vamos a bailar chicas!
Todas sonrieron, se pusieron de pie y comenzaron a moverse muy sensualmente al ritmo de aquella canción. Giré mi cabeza para mirar a Susan.
—¿De quien es esta canción? —le pregunté.
—No puedo creer que esa canción siga ahí, pensé que la había quitado —dijo divertida y miró a Cat —Se llama I love rock and roll de Britney Spears, y me parece que a tu amiga le gusta bailarla.
Volví mi vista a Cat, y ella se movía sensualmente mientras caminaba hacia mí.
¡Diablos, no podía ser tan sexy!
Se acercó más a mí y tomó mi mano para ponerme de pie.
—Cat, no. Estás ebria —le dije cuando comenzó a bailar cerca de mí.
—Ya lo sé —me dijo y apoyó su espalda contra mi pecho, para luego bajar despacio y volver a subir. Giró y me miró a los ojos.
—Pero es tu culpa, por traerme aquí. Ahora lo aguantas.
Vi como Zayn y Louis reían divertidos ante mi notoria frustración de que ella estuviera haciendo eso. Provocando que mi sangre se calentara… y que otras partes de mi también.
Luego todas ellas se subieron a la barra, incluida Susan. No puedo creer que esto esté pasando.
Todas bailaban sensualmente sobre aquella barra, tocándose entre ellas y riendo divertidas. Pero mi mirada no podía salir de Cat. Sentí una mano apoyarse sobre mi hombro.
—Hermano, hermano. Como te provoca Cat ¿cierto? —me dijo Zayn.
—Cállate —le dije sin dejar de mirarla.
—Te trae loco —aseguró Louis —Mira, te la estas comiendo con la mirada. Yo creo que si tuvieras súper poderes de la vista, ya le hubieses quitado la ropa.
De repente un idiota intentó bajar a Cat de la barra para tocarla o no sé que tenia entre manos, entonces reaccioné y me acerqué a él para sacarlo de un solo golpe de allí. La música dejó de sonar y se escucharon algunas botellas de vidrio caer al suelo, tomé a Catherin y la subí a
mi hombro.
—¡Nos vamos! —le dije firme. Ella comenzó a patalear.
—¡No, no quiero! ¡Lo estaba pasando bien, Harry! —se quejó.
—¡No me interesa, nos vamos! —sentencié.
—¡Vuelve pronto Cat! —le gritó Susan.
—¡Claro que si, Su! —contestó ella, mientras la llevaba encima mío como un saco de patatas.
La subí a la moto y prendí marcha hacia mi departamento. Yo no podía dejarla así en su casa, y tampoco podía quedarme en su casa. Tal vez cuando despierte, piense que soy un pervertido que le hizo algo o alguna cosa de esas.
No dejó de decir tonterías en todo el camino. Se reía de cualquier cosa, y hasta logró hacerme reír a pesar de que yo iba a regañándola. Llegamos a mi casa y la ayudé a entrar.
La senté sobre la mesa y comencé a buscar el café.
—Nunca más, ¿entendiste? Nunca más te llevo a ese lugar —le dije.
—Eres un aburrido, solo tú quieres diversión —me dijo.
Me incorporé y la miré. Ella sonrió y yo solo negué con la cabeza.
—Ahora voy a hacerte un café para que se te vaya la borrachera que te echaste encima, como si no existiera un mañana.
—¡Ni lo pienses! —me dijo y se bajó de la mesa. Caminó hasta el sillón, en donde se acostó pesadamente —No voy a tomar café, odio el café.
—Tienes que tomarlo, ¿sino como se te va a ir eso?
—No lo sé, pero no voy a tomarlo —me aseguró —Búscame otra cosa, un vaso de agua o un calmante para el dolor de cabeza que seguro me va a dar mañana. Pero café no tomó ni aunque me amenaces con matarme…
—Eres una niñita caprichosa. Juro por mi vida que jamás voy a volver a sacarte a ningún lado, para que luego te comportes así y bebas como una borracha y te pongas a bailar sensualmente sobre una barra y hagas que alguien más que yo te miré con deseo, porque…
Levanté mi cabeza para mirarla, y ella estaba profundamente dormida sobre el sillón.
Sonreí y con cuidado me acerqué a ella. Acomodé un poco unos mechones de su cabello.
—Solo tú puedes quedarte dormida, conmigo al lado —dije divertido.
Me acerqué más y la alcé en brazos para llevarla a dormir en la cama. Como todo caballero que soy no iba a dejarla dormir incómodamente en el sillón, la alcé firmemente. Ella, media dormida,
colocó sus brazos alrededor de mis hombros y escondió su rostro en mi garganta. Sentí como respiraba profundamente. Detuve mi paso, ante el escalofrió que recorrió mi espalda.
—Como me gusta tu perfume —susurró —Es tan masculino, y te hace tan irresistible. No te lo había dicho antes pero… tu tatuaje es tan sexy, que hasta ganas de lamerlo tengo.
—¿A si? —dije.
—Ajá —dijo ella. Tragué sonoramente.
Levantó su cabeza y me miró fijo a los ojos. Sonrió divertida, y luego hizo algo que yo no esperé que hiciera. Sus labios se apoyaron despacio sobre los míos, se abrieron con cuidado, tomándolos. Mis ojos estaban bien abiertos, mirándola a ella. Sus ojos estaban cerrados. Sin dejar
de mirarla comencé a responder a su boca. Sus manos subieron por mi cuello a mi nuca y me acercaron más a ella, sus dedos acariciaron suaves mis cabellos. Entonces, sin intención alguna, mis ojos se cerraron ante aquella excitante sensación, mientras la tomaba con más firmeza entre
mis brazos.
Su boca se movía sensual sobre la mía, excitándome. Y cuando su lengua acarició con ansia la mía, creí que iba a volverme completamente loco. Se alejó despacio, y abrí mis ojos para mirarla. Sus ojos aun estaban cerrados, hasta que los abrió y sonrió. Se acercó de nuevo a mí y acarició mi nariz con la suya, para luego volver a apoyar su cabeza contra mi hombro.
—¿Y eso por qué fue? —le pregunté agitado, realmente me había gustado ese beso.
—Por ser horriblemente irresistible —contestó.
Escuché una pequeña risa de su parte, y entonces caminé hasta mi habitación. Con cuidado la acosté en la cama. Le quité los zapatos y la tapé con una pequeña manta. Salí de allí y después de ir al baño me fui a acostarme en el sillón. Coloqué mis brazos detrás de mi cabeza, mirando
fijamente al techo. El dulce sabor de su boca aún no se había ido de la mía. La sensación caliente aún ardía en mis labios. Sacudí mi cabeza, yo no podía estar pensando eso. ¿Soy yo quien la esta conquistando a ella o es ella quien me esta conquistando a mi? No, no, no. Claro que no. ¿Conquistarme a mí? Eso es imposible. Yo las conquisto, yo las uso y luego todo se termina. Así fue siempre, y así seguirá siendo. Esa es mi vida, es mi rutina y no la cambiaría por nada del mundo. Pero debo admitir que es la mujer con la que más relación social tuve en toda mi vida.
Ya, ya basta Harry. Deja de pensar, todo está bien. Todo está saliendo acorde tus planes. Pronto Cat Luce Jones Riccie caerá a tus pies, como el resto. Es solo cuestión de tiempo, de esperar. No me cuesta nada esperar un poco más de tiempo que a las demás. Y creo que sí vale la pena
esperar por una noche con aquella hermosa chica, que sí sabe mover bien las piernas.
sábado, 22 de junio de 2013
Capítulo 15
Comencé a caminar para salir de aquella habitación y los pasos de Cat
fueron torpes detrás de mí, ya que yo tiraba de su mano para que lo
hiciera. Giré mi cabeza para mirarla.
—Pero, ¿Qué demonios haces? —me preguntó.
—Tú solo camina —le dije y tiré más de su mano, para acercarla a mí.
Payne salió de la habitación.
—Cat, ¿A dónde vas? —le preguntó.
—Tenemos cosas que hacer Payne —contesté por ella.
—Cat, te estoy hablando —dijo él. Detuve nuestros pasos y me giré a verlo.
—¿Acaso no te has dado cuenta de que estas enfermo? Así de pie y encima descalzo no vas a curarte más Payne, será mejor que vuelvas a la cama.
Vi como su cara se ponía roja de la rabia.
—Cat, vuelve aquí —le exigió de manera autoritaria, como si ella fuera un perro o algo así.
Ella lo miró fijo por unos cuantos segundos, y luego me miró a mí.
—No soy una de tus criadas, para hacer lo que quieras —le dijo ella. Sonreí levemente y ella me volvió a mirar —Vamos.
—Vamos, cariño —dije y volvimos a caminar.
Tuve unas ganas tremendas de girarme a ver como había quedado Payne, pero no lo hice, para poder llegar más rápido a la salida. Además de que había dejado sin protección a mi Betty. Salimos y con cuidado ella soltó mi mano.
—Ya no es necesario que me agarres de la mano —me dijo.
—Está bien, está bien —le dije y me subí a la moto —Sube, vamos.
—¿A dónde? —me preguntó frunciendo el entrecejo.
—Tú solo sube, yo luego te digo.
Se subió y prendí marcha hacia lo de Felicity. Sabía perfectamente que si le decía que la llevaría a lo de Felicity se iba a negar rotundamente. Llegamos a una pequeña casa, que se encontraba cerca de la Universidad. Allí vivía la rubia insoportablede Felicity Bynes.
Cat se bajó y luego me bajé yo.
—¿Podrías decirme donde estamos? —volvió a preguntar.
—Ya lo veras —dije y tomé su mano para caminar hasta la puerta de la casa.
Toqué el timbré y más rápido de lo que esperaba la puerta se abrió. Una sonrisa de oreja a oreja se dibujaba en el rostro de la rubia.
—Viniste —dijo con voz chillona.
Sentí como la mano de Cat apretaba con fuerza la mía. Entonces, con un solo tirón la presenté adelante, para que la viera. La sonrisa de Felicity se esfumó más rápido que un ‘hola que tal’. Sus ojos verdes miel se clavaron con asombro y enfado sobre la figura de Cat. Arrastrando la vista me miró a mí. Yo solo sonreía como si nada pasara.
—No sabía que venías acompañado —me dijo apretando los dientes.
—Y desde ahora en más, va a ser así casi siempre —le dije.
Volvió su vista a Cat y vi como su rostro cambiada radicalmente.
—Entrad —sentenció y entró a su casa.
—¿Qué es esto? ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Acaso quieres vengarte de mí por haber ido a lo de Liam? —me preguntó por lo bajo.
—No, no es eso. Te traje como escudo anti-Felicity —dije por lo bajo para que la rubia que estaba delante nuestro no lo escuchara —Además de que no iba a dejarte con el neandertal de Payne.
—Me debes una grande, Styles —musitó. La miré de costado y le sonreí.
—Demás está decirlo, cuando quieras te pago cariño —dije.
Felicity detuvo su paso y se giró a vernos. Quizás nos escuchó.
—Podéis sentarse ahí, ya traigo las cosas para el trabajo —dijo de mala gana y se metió en una puerta.
—Creo que no puede odiarme más porque no tiene capacidad mental para hacerlo —dijo Cat mientras se sentaba.
—No le hagas caso, está loca —le dije mientras me sentaba a su lado.
—Si, y es por tu culpa —me dijo.
—Ya, ya cariño, no me sigas regañando —le pedí.
Felicity entró y apoyó, con algo de fuerza, los libros sobre la mesa. Despreocupada Cat, sacó su móvil y comenzó a escribir en el. Miré a Felicity, y esta se sentó frente a mí.
—Bueno, ¿Qué hay que hacer? —le pregunté.
—Es un trabajo que mandó la profesora de contabilidad. Quiere que realicemos un análisis general de no se que cosa.
—Análisis general del consumidor final —habló Cat sin dejar de escribir en su móvil.
Felicity le lanzó una venenosa mirada y volvió la vista a mí. Traté de no reír, pero me fue imposible. Así que la rubia me miró con enfado.
—Si, ¿y que más? —le dije para que volviera a concentrarse en el tema.
—Eso, y hacer un grafico con las estadísticas del mes —me dijo.
—Empecemos —dije y tomé el papel. Pero mis ganas de ir al baño impidieron que empezáramos. —Felicity, ¿dónde está el baño?
—Esa puerta de allí —me dijo y me la señaló con el dedo.
—Ya vuelvo señoritas —me disculpé y salí de allí.
Entré al baño, hice lo necesario y volví a salir. Detuve mis pasos al escuchar la voz de Felicity.
—Te lo advierto querida, va a ser mejor que te alejes de Harry —le dijo.
—Escúchame bien peliteñida —le habló Cat —Me parece que al fin la pintura barata que utilizas quemó las pocas neuronas que tenías. Ya no me van tus estúpidas amenazas. Y si no quieres terminar peor que la primera vez, mejor cierra la boca…
—Eres una… —entré a la sala antes de que la cosa pasara a mayores. Refrené una sonrisa, Cat había dejado bien en claro quien de las dos era más peligrosa.
—Bueno, ahora si podemos comenzar —dije mientras me sentaba de nuevo.
Los minutos pasaban y yo ya me estaba volviendo loco con todo esto.
Es que es increíble que haya gente como Felicity en el mundo. De verdad es algo que no logro entender.
—Felicity, querida, pon atención. Las cosas no son así —le dije por décima quinta vez.
Era la décima quinta vez que le explicaba lo mismo. Ella soltó una tonta risita. ¡Agh, como exaspera! Y aun no puedo creer como tuve el valor de acostarme con ella, pero nunca más lo hago. Lo juro por mi hombría, que jamás me vuelvo a acostar con chicas así.
Aunque como ya dije una vez nunca hago caso de mis propias palabras.
—Es que no lo entiendo —dijo ella.
Miré de reojo a Cat, y seguía concentrada con su móvil. Solté un suspiro.
—No importa Felicity, ¿Por qué no vas a traer algo de comer? —le pregunté.
Ella asintió y se puso de pie para ir a buscar lo que le encargué. Giré mi cabeza para mirar a Cat. Ella levantó su vista del móvil para mirarme también.
—¿Qué sucede? —me preguntó.
—No soy un genio, no pongo atención en clases, pero dime por favor que no fue mi imaginación la completa falta de, ya no inteligencia, sino SENTIDO COMÚN en Felicity —le dije. Ella sonrió levemente.
—Vamos Styles, ¿Acaso no conoces la clase de chica que está frente a ti? No tiene ni dos dedos de frente, y se cree dueña del mundo —dijo y volvió su vista a su móvil.
—¿Qué estás haciendo con el móvil? —le pregunté.
—Estoy jugando —contestó sin dejar de mirar la pantalla.
—Ayúdame —le imploré.
Volvió a clavar su vista en mí, y sentí muchos deseos de besarla. Pero no a la fuerza, de besarla y que ella estuviera completamente de acuerdo con ello.
Soltó un suspiro y guardó el móvil para acercarse a la hoja que yo tenía en mi mano.
Más rápido de lo que hubiese esperado, ella y yo terminamos el bendito trabajo. Con personas así si da gusto trabajar y hacer las cosas.
—Gracias —le susurré cuando vimos que Felicity entraba a la sala con una bandeja en la mano. Me puse de pie y tomé la mano de Cat para que también lo hiciera. Felicity nos miró bien, y apoyó la bandeja sobre la mesa —Felicity, ya terminé el trabajo. Y perdón por no esperarte para hacerlo
juntos, pero tengo que irme a hacer unos tramites muy importantes.
—Pero… —habló ella.
—Nos vemos el lunes en la Universidad —dije mientras empujaba levemente a Cat para que caminara hacia la puerta —No te olvides de llevar el trabajo por favor. Adiós y gracias.
—Adiós —escuché como decía con la voz apagada. Salimos de su casa y seguí empujando levemente a Cat hasta la moto. Ella se giró a verme cuando llegamos.
—¿Qué? —le dije.
—¿Sabes? Me dio pena —dijo. Sonreí.
—¿Quién?
—La rubia teñida.
—Cariño, no le tengas pena. Ya te dije que esta loca. Ahora sube a la moto, vamos a un lugar que conozco.
—No, no quiero ir a ningún lugar contigo.
—¿Por qué no?
—Porque eres un hombre horrible, un insensible, nada te importa… ni siquiera lo que esa loca sienta —me dijo.
Sonreí y negué con la cabeza soltando un suspiro.
—Bueno, si soy todo eso. Pero vamos, me hiciste un favor ¿o no? —dije. Ella asintió —Bueno, vamos a tomar algo. Louis y Zayn no esperan allí.
—¿Y como se que no me estas mintiendo?
—¿Acaso crees que yo sería capaz de hacerte algo? —le pregunté. Me miró fijo a los ojos por unos cuantos segundos. Sonrió levemente.
—No —dijo negando con la cabeza.
—Ah bien, entonces hazme el favor de subir ¿sí?
Ella asintió como una niña pequeña y subió a la moto, para luego yo subirme detrás de ella.
Arranqué y conduje a través de las ruidosas calles, hasta llegar al bar.
—Oye, ¿se puede saber que fue eso de MI Luce? —me preguntó de la nada.
Sonreí divertido, mientras continuaba manejando.
—Es una forma de expresión territorial, cariño —le contesté. Ella se giró a verme.
—¿Y acaso yo soy un territorio?
—Si, mi territorio.
—En tus sueños Styles.
—Y en los tuyos también, cariño —dije y besé su mejilla. Ella me miró con recelo.
Era de noche, casi las 9. La tarde se nos había pasado en casa de Payne y Felicity. Se bajó y miró a su alrededor. A lo lejos vi como dos personas se acercaban a nosotros. Tomé la mano de Cat y la acerqué a mí, para mantenerla segura. Hasta que reconocí quienes eran.
—Hey, ¿Qué hacéis aquí? —preguntó Louis mientras se acercaba más y saluda con un abrazo a Cat. Ella le devolvió el gesto. Zayn también la saludó afectuosamente. Luego ambos me miraron venenosamente.
—¿No se te ocurrió llevar a Cat a un mejor lugar? —me preguntó Zayn. Me encogí de hombros y negué con la cabeza.
—Cat disculpa la falta de sensibilidad de Harry, no se que estaba pensando al traerte a nuestro cuchitril —le dijo Louis.
—¿Acaso es tan malo? —preguntó ella.
Los dos lame culos asintieron con la cabeza.
—No es lugar para una señorita como tú —dijo Zayn.
—Aunque creo amigo —le dijo Louis a Malik apoyando una de sus manos sobre su hombro y mirando a Cat —Que no hay lugar perfecto para ella.
—Aw, que tiernos.. —dijo ella sonriendo levemente.
—¿Ya os cansasteis de ridiculizarme frente a mi Cat? —les dije y ambos me miraron. Zayn negó con la cabeza. Le gruñí por lo bajo —Vamos, entremos. Entramos y lo primero que nos invadió fue el olor a cigarrillo. Para la hora que era el lugar ya estaba lleno de aquellos hombres que se la
podían pasar horas allí dentro. Vi como ella miraba con atención a su alrededor. Su mirada se fijó en las muchachas que estaban sentadas sobre los regazos de los que estaban jugando al truco.
Se giró a verme.
—Ellas son las damas de compañía —le dije. Ella volvió a mirarlas —Pero solo se meten con los hombres mayores de 21 años. Nosotros no estamos a su altura.
—Y dime Cat, ahora que Harry es tu garrapata incómoda, ¿te agrada un poco más? —le preguntó Zayn. Ella sonrió.
—Pues… hay veces en las que es insoportable… pero te acostumbras —dijo divertida.
—Me ama, pero solo quiere negarlo —dije yo. Louis se giró a verme.
—A mi me parece que el que lo niega más es otro —murmuró él.
Lo miré mal y nos sentamos en una de las mesas. Catherin miraba curiosa a su alrededor, como inspeccionando el lugar.
—¿Te gusta? —le pregunté. Volvió su vista a mí.
—El lugar es así como de época, pero moderno. Es bonito.
—Espera a ver cuando se ponga bonita la cosa —musitó Zayn. Lo pateé por debajo de la mesa.
Siseó e intentó devolverme el golpe, pero se lo dio a Louis. Cat bajó la cabeza y rió divertida.
—Ya basta, dejad de comportarse como niños. Vamos a divertirnos —dijo ella.
—Así se habla cariño, así se habla —le dije
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Hola, ¿qué tal? Se va poniendo interesante la cosa eeeh, muchas os preguntaréis donde está Niall, tranquilas, todo a su tiempo. Esperad a los siguientes capítulos son ihpgsodkglsfhogisjdkg. Besos!
—Pero, ¿Qué demonios haces? —me preguntó.
—Tú solo camina —le dije y tiré más de su mano, para acercarla a mí.
Payne salió de la habitación.
—Cat, ¿A dónde vas? —le preguntó.
—Tenemos cosas que hacer Payne —contesté por ella.
—Cat, te estoy hablando —dijo él. Detuve nuestros pasos y me giré a verlo.
—¿Acaso no te has dado cuenta de que estas enfermo? Así de pie y encima descalzo no vas a curarte más Payne, será mejor que vuelvas a la cama.
Vi como su cara se ponía roja de la rabia.
—Cat, vuelve aquí —le exigió de manera autoritaria, como si ella fuera un perro o algo así.
Ella lo miró fijo por unos cuantos segundos, y luego me miró a mí.
—No soy una de tus criadas, para hacer lo que quieras —le dijo ella. Sonreí levemente y ella me volvió a mirar —Vamos.
—Vamos, cariño —dije y volvimos a caminar.
Tuve unas ganas tremendas de girarme a ver como había quedado Payne, pero no lo hice, para poder llegar más rápido a la salida. Además de que había dejado sin protección a mi Betty. Salimos y con cuidado ella soltó mi mano.
—Ya no es necesario que me agarres de la mano —me dijo.
—Está bien, está bien —le dije y me subí a la moto —Sube, vamos.
—¿A dónde? —me preguntó frunciendo el entrecejo.
—Tú solo sube, yo luego te digo.
Se subió y prendí marcha hacia lo de Felicity. Sabía perfectamente que si le decía que la llevaría a lo de Felicity se iba a negar rotundamente. Llegamos a una pequeña casa, que se encontraba cerca de la Universidad. Allí vivía la rubia insoportablede Felicity Bynes.
Cat se bajó y luego me bajé yo.
—¿Podrías decirme donde estamos? —volvió a preguntar.
—Ya lo veras —dije y tomé su mano para caminar hasta la puerta de la casa.
Toqué el timbré y más rápido de lo que esperaba la puerta se abrió. Una sonrisa de oreja a oreja se dibujaba en el rostro de la rubia.
—Viniste —dijo con voz chillona.
Sentí como la mano de Cat apretaba con fuerza la mía. Entonces, con un solo tirón la presenté adelante, para que la viera. La sonrisa de Felicity se esfumó más rápido que un ‘hola que tal’. Sus ojos verdes miel se clavaron con asombro y enfado sobre la figura de Cat. Arrastrando la vista me miró a mí. Yo solo sonreía como si nada pasara.
—No sabía que venías acompañado —me dijo apretando los dientes.
—Y desde ahora en más, va a ser así casi siempre —le dije.
Volvió su vista a Cat y vi como su rostro cambiada radicalmente.
—Entrad —sentenció y entró a su casa.
—¿Qué es esto? ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Acaso quieres vengarte de mí por haber ido a lo de Liam? —me preguntó por lo bajo.
—No, no es eso. Te traje como escudo anti-Felicity —dije por lo bajo para que la rubia que estaba delante nuestro no lo escuchara —Además de que no iba a dejarte con el neandertal de Payne.
—Me debes una grande, Styles —musitó. La miré de costado y le sonreí.
—Demás está decirlo, cuando quieras te pago cariño —dije.
Felicity detuvo su paso y se giró a vernos. Quizás nos escuchó.
—Podéis sentarse ahí, ya traigo las cosas para el trabajo —dijo de mala gana y se metió en una puerta.
—Creo que no puede odiarme más porque no tiene capacidad mental para hacerlo —dijo Cat mientras se sentaba.
—No le hagas caso, está loca —le dije mientras me sentaba a su lado.
—Si, y es por tu culpa —me dijo.
—Ya, ya cariño, no me sigas regañando —le pedí.
Felicity entró y apoyó, con algo de fuerza, los libros sobre la mesa. Despreocupada Cat, sacó su móvil y comenzó a escribir en el. Miré a Felicity, y esta se sentó frente a mí.
—Bueno, ¿Qué hay que hacer? —le pregunté.
—Es un trabajo que mandó la profesora de contabilidad. Quiere que realicemos un análisis general de no se que cosa.
—Análisis general del consumidor final —habló Cat sin dejar de escribir en su móvil.
Felicity le lanzó una venenosa mirada y volvió la vista a mí. Traté de no reír, pero me fue imposible. Así que la rubia me miró con enfado.
—Si, ¿y que más? —le dije para que volviera a concentrarse en el tema.
—Eso, y hacer un grafico con las estadísticas del mes —me dijo.
—Empecemos —dije y tomé el papel. Pero mis ganas de ir al baño impidieron que empezáramos. —Felicity, ¿dónde está el baño?
—Esa puerta de allí —me dijo y me la señaló con el dedo.
—Ya vuelvo señoritas —me disculpé y salí de allí.
Entré al baño, hice lo necesario y volví a salir. Detuve mis pasos al escuchar la voz de Felicity.
—Te lo advierto querida, va a ser mejor que te alejes de Harry —le dijo.
—Escúchame bien peliteñida —le habló Cat —Me parece que al fin la pintura barata que utilizas quemó las pocas neuronas que tenías. Ya no me van tus estúpidas amenazas. Y si no quieres terminar peor que la primera vez, mejor cierra la boca…
—Eres una… —entré a la sala antes de que la cosa pasara a mayores. Refrené una sonrisa, Cat había dejado bien en claro quien de las dos era más peligrosa.
—Bueno, ahora si podemos comenzar —dije mientras me sentaba de nuevo.
Los minutos pasaban y yo ya me estaba volviendo loco con todo esto.
Es que es increíble que haya gente como Felicity en el mundo. De verdad es algo que no logro entender.
—Felicity, querida, pon atención. Las cosas no son así —le dije por décima quinta vez.
Era la décima quinta vez que le explicaba lo mismo. Ella soltó una tonta risita. ¡Agh, como exaspera! Y aun no puedo creer como tuve el valor de acostarme con ella, pero nunca más lo hago. Lo juro por mi hombría, que jamás me vuelvo a acostar con chicas así.
Aunque como ya dije una vez nunca hago caso de mis propias palabras.
—Es que no lo entiendo —dijo ella.
Miré de reojo a Cat, y seguía concentrada con su móvil. Solté un suspiro.
—No importa Felicity, ¿Por qué no vas a traer algo de comer? —le pregunté.
Ella asintió y se puso de pie para ir a buscar lo que le encargué. Giré mi cabeza para mirar a Cat. Ella levantó su vista del móvil para mirarme también.
—¿Qué sucede? —me preguntó.
—No soy un genio, no pongo atención en clases, pero dime por favor que no fue mi imaginación la completa falta de, ya no inteligencia, sino SENTIDO COMÚN en Felicity —le dije. Ella sonrió levemente.
—Vamos Styles, ¿Acaso no conoces la clase de chica que está frente a ti? No tiene ni dos dedos de frente, y se cree dueña del mundo —dijo y volvió su vista a su móvil.
—¿Qué estás haciendo con el móvil? —le pregunté.
—Estoy jugando —contestó sin dejar de mirar la pantalla.
—Ayúdame —le imploré.
Volvió a clavar su vista en mí, y sentí muchos deseos de besarla. Pero no a la fuerza, de besarla y que ella estuviera completamente de acuerdo con ello.
Soltó un suspiro y guardó el móvil para acercarse a la hoja que yo tenía en mi mano.
Más rápido de lo que hubiese esperado, ella y yo terminamos el bendito trabajo. Con personas así si da gusto trabajar y hacer las cosas.
—Gracias —le susurré cuando vimos que Felicity entraba a la sala con una bandeja en la mano. Me puse de pie y tomé la mano de Cat para que también lo hiciera. Felicity nos miró bien, y apoyó la bandeja sobre la mesa —Felicity, ya terminé el trabajo. Y perdón por no esperarte para hacerlo
juntos, pero tengo que irme a hacer unos tramites muy importantes.
—Pero… —habló ella.
—Nos vemos el lunes en la Universidad —dije mientras empujaba levemente a Cat para que caminara hacia la puerta —No te olvides de llevar el trabajo por favor. Adiós y gracias.
—Adiós —escuché como decía con la voz apagada. Salimos de su casa y seguí empujando levemente a Cat hasta la moto. Ella se giró a verme cuando llegamos.
—¿Qué? —le dije.
—¿Sabes? Me dio pena —dijo. Sonreí.
—¿Quién?
—La rubia teñida.
—Cariño, no le tengas pena. Ya te dije que esta loca. Ahora sube a la moto, vamos a un lugar que conozco.
—No, no quiero ir a ningún lugar contigo.
—¿Por qué no?
—Porque eres un hombre horrible, un insensible, nada te importa… ni siquiera lo que esa loca sienta —me dijo.
Sonreí y negué con la cabeza soltando un suspiro.
—Bueno, si soy todo eso. Pero vamos, me hiciste un favor ¿o no? —dije. Ella asintió —Bueno, vamos a tomar algo. Louis y Zayn no esperan allí.
—¿Y como se que no me estas mintiendo?
—¿Acaso crees que yo sería capaz de hacerte algo? —le pregunté. Me miró fijo a los ojos por unos cuantos segundos. Sonrió levemente.
—No —dijo negando con la cabeza.
—Ah bien, entonces hazme el favor de subir ¿sí?
Ella asintió como una niña pequeña y subió a la moto, para luego yo subirme detrás de ella.
Arranqué y conduje a través de las ruidosas calles, hasta llegar al bar.
—Oye, ¿se puede saber que fue eso de MI Luce? —me preguntó de la nada.
Sonreí divertido, mientras continuaba manejando.
—Es una forma de expresión territorial, cariño —le contesté. Ella se giró a verme.
—¿Y acaso yo soy un territorio?
—Si, mi territorio.
—En tus sueños Styles.
—Y en los tuyos también, cariño —dije y besé su mejilla. Ella me miró con recelo.
Era de noche, casi las 9. La tarde se nos había pasado en casa de Payne y Felicity. Se bajó y miró a su alrededor. A lo lejos vi como dos personas se acercaban a nosotros. Tomé la mano de Cat y la acerqué a mí, para mantenerla segura. Hasta que reconocí quienes eran.
—Hey, ¿Qué hacéis aquí? —preguntó Louis mientras se acercaba más y saluda con un abrazo a Cat. Ella le devolvió el gesto. Zayn también la saludó afectuosamente. Luego ambos me miraron venenosamente.
—¿No se te ocurrió llevar a Cat a un mejor lugar? —me preguntó Zayn. Me encogí de hombros y negué con la cabeza.
—Cat disculpa la falta de sensibilidad de Harry, no se que estaba pensando al traerte a nuestro cuchitril —le dijo Louis.
—¿Acaso es tan malo? —preguntó ella.
Los dos lame culos asintieron con la cabeza.
—No es lugar para una señorita como tú —dijo Zayn.
—Aunque creo amigo —le dijo Louis a Malik apoyando una de sus manos sobre su hombro y mirando a Cat —Que no hay lugar perfecto para ella.
—Aw, que tiernos.. —dijo ella sonriendo levemente.
—¿Ya os cansasteis de ridiculizarme frente a mi Cat? —les dije y ambos me miraron. Zayn negó con la cabeza. Le gruñí por lo bajo —Vamos, entremos. Entramos y lo primero que nos invadió fue el olor a cigarrillo. Para la hora que era el lugar ya estaba lleno de aquellos hombres que se la
podían pasar horas allí dentro. Vi como ella miraba con atención a su alrededor. Su mirada se fijó en las muchachas que estaban sentadas sobre los regazos de los que estaban jugando al truco.
Se giró a verme.
—Ellas son las damas de compañía —le dije. Ella volvió a mirarlas —Pero solo se meten con los hombres mayores de 21 años. Nosotros no estamos a su altura.
—Y dime Cat, ahora que Harry es tu garrapata incómoda, ¿te agrada un poco más? —le preguntó Zayn. Ella sonrió.
—Pues… hay veces en las que es insoportable… pero te acostumbras —dijo divertida.
—Me ama, pero solo quiere negarlo —dije yo. Louis se giró a verme.
—A mi me parece que el que lo niega más es otro —murmuró él.
Lo miré mal y nos sentamos en una de las mesas. Catherin miraba curiosa a su alrededor, como inspeccionando el lugar.
—¿Te gusta? —le pregunté. Volvió su vista a mí.
—El lugar es así como de época, pero moderno. Es bonito.
—Espera a ver cuando se ponga bonita la cosa —musitó Zayn. Lo pateé por debajo de la mesa.
Siseó e intentó devolverme el golpe, pero se lo dio a Louis. Cat bajó la cabeza y rió divertida.
—Ya basta, dejad de comportarse como niños. Vamos a divertirnos —dijo ella.
—Así se habla cariño, así se habla —le dije
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Hola, ¿qué tal? Se va poniendo interesante la cosa eeeh, muchas os preguntaréis donde está Niall, tranquilas, todo a su tiempo. Esperad a los siguientes capítulos son ihpgsodkglsfhogisjdkg. Besos!
miércoles, 19 de junio de 2013
Capítulo 14
Mis ojos estaban clavados en los suyos. Esas profundidades color café
estaban llenas de emociones, llenas de amenazas, y podría decirse que
hasta de miedos.
—Bueno, vamos a comenzar —habló Gina.
Cat giró la cabeza para mirarla.
—¿Tú vas a sacar las fotos? —le preguntó algo nerviosa.
—Sí, ¿Cuál es el problema? —le preguntó su madre.
—No, nada —dijo y volvió su vista al frente. Soltó un leve gruñido.
—¿Qué sucede? —le pregunté.
—Esperaba que mi madre no fuera la fotógrafa —me dijo.
—¿Por qué?
—Porque a veces… pide demasiado…
—Ahora Harry, pon tu brazo izquierdo alrededor de la cintura de Cat y acércala a ti cuando yo te diga —me dijo.
Hice lo pedido y cuando dijo ya, la acerqué a mí haciendo que chocara levemente contra mi pecho.
—Perfecto —habló Gina —Ahora mírense a los ojos. Cat pon tus manos sobre sus hombros y acércate más a su rostro.
Cat giró la cabeza para mirarla.
—Gina… —la llamó por su nombre, como forma de advertencia.
—Haz lo que te digo —dijo ella. Cat obedeció y se acercó más a mí —Luce, quiero que dirijas tu mirada a la cámara. Tú Harry, solo mírala a ella.
Otro flash iluminó todo.
—¿Cuántas fotos más vas a sacar? —preguntó Cat.
—Varias, varias —contestó rápidamente Gina —Ahora quiero ver deseo, mucho deseo.
—Tus peticiones son ordenes para mi, Gin —le hablé.
—¡Nooo! —gritó ella, Cat.
—¡Cat, actúa como si desearas a Harry o te reduzco el sueldo! —la amenazó.
—Vamos cariño, haz caso. Las mamás siempre tienen la razón, ¡Deséame!
—Como os odio —musitó ella.
—Ahora Harry, levanta a Cat sobre ti y coloca una de tus manos justo cerca del parche en donde esta la marca y la otra en su espalda.
—Mamá, ¿desde cuando las fotografías se volvieron tan… pornográficas?
—Ay Cat, eres tan… quisquillosa. Haz lo que te digo, así terminamos todo esto rápido.
Ella murmuró algo que no logré entender.
—Vamos cariño, arriba —le dije y la alcé sobre mí.
Sus piernas se cerraron alrededor de mi cintura, y sentí que iba a volverme loco ante el adictivo aroma de su perfume.
—Cat, peina su cabello hacia atrás con tu mano. Y mírense las bocas.
Parecía que ella ya no iba a protestar. Su mano se enterró en mis cabellos peinándome hacia atrás, y sus ojos se clavaron en mis labios, al igual que los míos en los de ella.
Después de media hora, en donde seguimos posando cerca, muy cerca. En donde ella posó sola, y de verdad parecía una modelo profesional, haciendo caras y gestos. Hasta yo tuve mis poses solo, y debo decir que soy más bueno de lo que pensaba.
—¡Excelente, hemos terminado! —dijo Gina contenta. Todos aplaudieron —Muchachos, las fotos son increíbles, hermosas.
—Voy a cambiarme —sentenció Cat sin prestar atención a su madre. Gina se giró a verme.
—Ahora está irritada, pero ya se le va a pasar —me aseguró.
Asentí y me fui a cambiar.
Cuando volví ella ya estaba, guardando unas cosas dentro de su cartera. Me acerqué a ella.
—Comentas algo sobre esto, y te juro que iré a buscarte y te arrancaré uña por uña, ¿escuchaste?
—¡Gente, estás fotos van a la portada! —gritó Gina desde su despacho.
—¡¿Qué?! —preguntó Cat dándose la vuelta para mirar a la oficina de su madre.
Sonreí levemente y me acerqué hasta su oído. Ella estaba de espaldas.
—Por mí, nadie se enterará —le dije. Se giró a verme rápidamente.
—Por favor, por lo que más quieras, renuncia —me dijo. Reí por lo bajo.
—¿Y perderme la oportunidad de poder apreciarte los fines de semana? —le dije.
—¿No te parece que ya son suficientes los días que tengo que soportarte en la Universidad?
Sonreí con los labios apretados y respiré profundamente.
—No, ¿algo más?
Me miró con ojos venenosos. Y si las miradas mataran, hace rato que a mí ya me estarían velando.
—Eres una peste, pero ya voy a encontrar la forma de deshacerme de ti.
—Que guapa eres —dije con tono dulce —Yo también te adoro, cariño.
Hizo un sonido de indignación y tomó su abrigo.
—¡Gina! —la llamó. Está se asomó por la puerta —¡Me voy a cuidar a Liam! ¡Adiós!
Gina salió rápidamente de la oficina y se acercó a nosotros. Miré a Cat.
¡Oh, si no estuviera condicionado por un juez, sería por algo más que una simple gripe que lo tendría que cuidar!
—Bueno, te llevo —le dije. Ella se giró a verme aterrada.
—¡No, no, no, no! ¡Claro que no! No necesito nada de ti —me dijo nerviosa.
—Claro que sí, sabes que no me gusta que andes sola por ahí. Y ya que tu coche aún no esta listo lo mejor va a ser que Harry te lleve a donde necesites —le dijo su madre, que luego me miró a mí —Voy a pagarte a parte para que seas su chófer.
—No Gin, esa va gratis —dije y le guiñé un ojo.
—Oh, eres tan tierno —me dijo ella con una sonrisa.
—Puras tonterías —susurró Cat, pero logré escucharla.
—Tonterías las que usted hace jovencita, y nadie le puede decir nada. Ahora si es tan amable de dirigirse a mi moto que yo la llevaré —le dije y le hice un gesto para que caminara.
—¡Que no! —dijo ella —Liam no te soporta.
—Ni yo a él, así que el sentimiento es mutuo. Te dejaré ahí, y te esperaré fuera.
Soltó un suspiro de cansancio.
—¿Dónde dejaste la moto? —me preguntó rendida. Sonreí.
—¡Eso es Harry! —me felicitó Gina —Ahora en adelante te llamaré cuando no quiera comer carne.
—¡Ja, ni loca! —advirtió
Cat—A mí no me haces comer carne, nunca más.
—Ya veremos —le dije.
Ella me miró fijo, y creo que entendió el otro sentido de lo que le acababa de decir.
—Bueno, vayan —dijo Gina y besó la frente de su hija.
Se fue de nuevo a su oficina. Me giré a ver a Cat y le hice un gesto para que caminara. Suspiró y comenzó a caminar. Nos subimos al ascensor y bajamos hasta el aparcamiento, en donde me había ido a dejar mi moto, después de hablar con Gina.
—¿Podrías decirme que te dio por venir hoy aquí? —me preguntó.
Sonreí y me subí a la moto, le hice una seña para que subiera delante de mí. Revoleó los ojos y se subió. Se acomodó bien y se sentó derecha.
—Ya te dije, necesitaba algo que hacer los fines de semana —le dije cerca de su oído.
—¿Y porque tenía que ser esto? ¿Por qué me odias?
Reí por lo bajo, haciendo que ella girara su cabeza para mirarme. Aún no había prendido la moto.
Recorrí su rostro con la mirada, buscándole alguna imperfección. Algún error en su creación y confección. No había nada, ella era simplemente… perfecta.
—Yo no te odio, cariño —dije sin dejar de mirarla.
—Pues no parece —dijo y volvió su vista al frente.
Sonreí y arranqué la moto. Me dio la dirección de Payne, y el muy desgraciado vive a unas pocas manzanas de mi apartamento. Llegamos y frené frente a una gran casa. Reí por lo bajo. El imbécil aun vive con sus padres, no puedo creerlo.
—¿Vive con sus padres? —le pregunté a Cat, mientras ella se bajaba de la moto.
—Sí —dijo ella y no pudo evitar sonreír, pero al instante dejó de hacerlo —Es solo hasta que se encuentre algo que le guste para vivir.
—Sí, seguro.
—Puedes irte, no hace falta que me esperes, no se a que hora terminaré.
—No cariño, ve tranquila, pero aquí me quedaré. Se lo prometí a tu madre…
Me miró con cara de fastidio.
—¿Acaso no tienes nada mejor que hacer?
—No cariño, no tengo nada mejor que hacer.
Giró sobre sí misma y caminó a grande zancadas hasta la puerta de la gran casa que estaba frente a mí. Reí divertido y vi como desaparecía detrás de la puerta. Solté un suspiró y miré a mi alrededor. Había un Starbucks al final de la calle. Dejé la moto y fui en busca de un delicioso frapuchino. Me quedé sentado en una de las mesas, perdiendo un poco de mi tiempo. ¿Cuánto tiempo creéis que estará allí dentro Cat? ¿No mucho, verdad?
Después de estar una hora allí sentado, me puse de pie y volví hacia mi moto. Me apoyé sobre ella, sin dejar de mirar hacia la puerta. Miré mi reloj, ella aún no salía. Tomé un cigarrillo y lo prendí para poder fumar tranquilo. Sentí como algo vibraba en mi bolsillo, me sobresalté un poco y me di cuenta de que era mi móvil. Lo tomé y miré la pantalla. No sabía quien era, pues no tenía guardado su número.
—¿Hola? —dije al atender.
—Hola Harry —me habló. Fruncí el ceño al no reconocerla.
—Hola…
—Felicity tonto, soy Felicity.
¡Diablos! ¿Para que mierda contesté?
—Aaah, Felicity —dije.
—¿Acaso no me tienes guardada en tu móvil? —preguntó.
—Mmm, sí lo que pasa es que no me había fijado quien era al atender —le mentí.
—Bueno, no importa. ¿Dónde estas?
—Por ahí.
—Harry, ¿Qué tengo que hacer para que vengas a hacer de una buena vez el maldito trabajo de contabilidad?
—¿Qué trabajo? —le pregunté.
—¡El trabajo que nos mandaron a hacer en grupo!
—Aaaaaah, sí el trabajo —dije al recordarlo.
—Tenemos que hacerlo hoy mismo. Es para el lunes.
—¿Quién más esta en el grupo? —le pregunté.
—Nadie. Solo nosotros dos…
—¿Quién hizo los grupos?
—¡La profesora tonto! —dijo con voz chillona y soltando una estúpida risita.
¡Aaag, como me exaspera!
—Está bien, voy para tu casa.
—Perfecto, aquí te espero.
Colgué y miré a la casa de Payne. No, yo no iba a irme sin Cat de aquí.
Tiré la colilla de mi tabaco hacia un costado y caminé hasta la casa. Toqué el timbre y después de unos segundos un señor de estatura bajita y traje de me abrió.
—¿Qué se lo ofrece señor? —me preguntó. Trate de no reír, estoy completamente seguro que esto es un mayordomo. ¡Payne eres increíble!
—Sí, soy amigo del señor Payne, ¿podría pasar a verlo?
—Claro que sí joven —dijo y me dio el paso —Suba las escaleras, la tercer puerta a su izquierda, allí esta el joven Liam.
—Muchas gracias…
—Albert, señor.
—Muchas gracias, Albert.
Subí las escaleras y me dirigí a la habitación que el amable mayordomo me había indicado. Me acerqué con cuidado, la puerta estaba un poco entreabierta.
—¡Estoy cansada Liam! ¡Cansada de tus estúpidos celos! —dijo nerviosa ella.
—¡¿Pero porqué tiene que trabajar allí?! —le preguntó nervioso.
—¡Mi madre lo contrató! ¿Entiendes?
—¡Pues dile que lo despida!
—¡No voy a pedirle que lo despida! —dijo ella.
—¿A no? ¡¿Por qué?!
—¡Porque simplemente ella no va a hacerlo!
Abrí la puerta y ambos se giraron a verme. Los ojos de Payne se abrieron como platos. Le sonreí irónicamente.
—Oye Liam, siento que te hayas convertido en la incubadora de un virus —le dije mientras me acercaba a Cat, tomaba su abrigo y le tomaba la mano —Pero no te puedo prestar a mi Cat más tiempo.
—Bueno, vamos a comenzar —habló Gina.
Cat giró la cabeza para mirarla.
—¿Tú vas a sacar las fotos? —le preguntó algo nerviosa.
—Sí, ¿Cuál es el problema? —le preguntó su madre.
—No, nada —dijo y volvió su vista al frente. Soltó un leve gruñido.
—¿Qué sucede? —le pregunté.
—Esperaba que mi madre no fuera la fotógrafa —me dijo.
—¿Por qué?
—Porque a veces… pide demasiado…
—Ahora Harry, pon tu brazo izquierdo alrededor de la cintura de Cat y acércala a ti cuando yo te diga —me dijo.
Hice lo pedido y cuando dijo ya, la acerqué a mí haciendo que chocara levemente contra mi pecho.
—Perfecto —habló Gina —Ahora mírense a los ojos. Cat pon tus manos sobre sus hombros y acércate más a su rostro.
Cat giró la cabeza para mirarla.
—Gina… —la llamó por su nombre, como forma de advertencia.
—Haz lo que te digo —dijo ella. Cat obedeció y se acercó más a mí —Luce, quiero que dirijas tu mirada a la cámara. Tú Harry, solo mírala a ella.
Otro flash iluminó todo.
—¿Cuántas fotos más vas a sacar? —preguntó Cat.
—Varias, varias —contestó rápidamente Gina —Ahora quiero ver deseo, mucho deseo.
—Tus peticiones son ordenes para mi, Gin —le hablé.
—¡Nooo! —gritó ella, Cat.
—¡Cat, actúa como si desearas a Harry o te reduzco el sueldo! —la amenazó.
—Vamos cariño, haz caso. Las mamás siempre tienen la razón, ¡Deséame!
—Como os odio —musitó ella.
—Ahora Harry, levanta a Cat sobre ti y coloca una de tus manos justo cerca del parche en donde esta la marca y la otra en su espalda.
—Mamá, ¿desde cuando las fotografías se volvieron tan… pornográficas?
—Ay Cat, eres tan… quisquillosa. Haz lo que te digo, así terminamos todo esto rápido.
Ella murmuró algo que no logré entender.
—Vamos cariño, arriba —le dije y la alcé sobre mí.
Sus piernas se cerraron alrededor de mi cintura, y sentí que iba a volverme loco ante el adictivo aroma de su perfume.
—Cat, peina su cabello hacia atrás con tu mano. Y mírense las bocas.
Parecía que ella ya no iba a protestar. Su mano se enterró en mis cabellos peinándome hacia atrás, y sus ojos se clavaron en mis labios, al igual que los míos en los de ella.
Después de media hora, en donde seguimos posando cerca, muy cerca. En donde ella posó sola, y de verdad parecía una modelo profesional, haciendo caras y gestos. Hasta yo tuve mis poses solo, y debo decir que soy más bueno de lo que pensaba.
—¡Excelente, hemos terminado! —dijo Gina contenta. Todos aplaudieron —Muchachos, las fotos son increíbles, hermosas.
—Voy a cambiarme —sentenció Cat sin prestar atención a su madre. Gina se giró a verme.
—Ahora está irritada, pero ya se le va a pasar —me aseguró.
Asentí y me fui a cambiar.
Cuando volví ella ya estaba, guardando unas cosas dentro de su cartera. Me acerqué a ella.
—Comentas algo sobre esto, y te juro que iré a buscarte y te arrancaré uña por uña, ¿escuchaste?
—¡Gente, estás fotos van a la portada! —gritó Gina desde su despacho.
—¡¿Qué?! —preguntó Cat dándose la vuelta para mirar a la oficina de su madre.
Sonreí levemente y me acerqué hasta su oído. Ella estaba de espaldas.
—Por mí, nadie se enterará —le dije. Se giró a verme rápidamente.
—Por favor, por lo que más quieras, renuncia —me dijo. Reí por lo bajo.
—¿Y perderme la oportunidad de poder apreciarte los fines de semana? —le dije.
—¿No te parece que ya son suficientes los días que tengo que soportarte en la Universidad?
Sonreí con los labios apretados y respiré profundamente.
—No, ¿algo más?
Me miró con ojos venenosos. Y si las miradas mataran, hace rato que a mí ya me estarían velando.
—Eres una peste, pero ya voy a encontrar la forma de deshacerme de ti.
—Que guapa eres —dije con tono dulce —Yo también te adoro, cariño.
Hizo un sonido de indignación y tomó su abrigo.
—¡Gina! —la llamó. Está se asomó por la puerta —¡Me voy a cuidar a Liam! ¡Adiós!
Gina salió rápidamente de la oficina y se acercó a nosotros. Miré a Cat.
¡Oh, si no estuviera condicionado por un juez, sería por algo más que una simple gripe que lo tendría que cuidar!
—Bueno, te llevo —le dije. Ella se giró a verme aterrada.
—¡No, no, no, no! ¡Claro que no! No necesito nada de ti —me dijo nerviosa.
—Claro que sí, sabes que no me gusta que andes sola por ahí. Y ya que tu coche aún no esta listo lo mejor va a ser que Harry te lleve a donde necesites —le dijo su madre, que luego me miró a mí —Voy a pagarte a parte para que seas su chófer.
—No Gin, esa va gratis —dije y le guiñé un ojo.
—Oh, eres tan tierno —me dijo ella con una sonrisa.
—Puras tonterías —susurró Cat, pero logré escucharla.
—Tonterías las que usted hace jovencita, y nadie le puede decir nada. Ahora si es tan amable de dirigirse a mi moto que yo la llevaré —le dije y le hice un gesto para que caminara.
—¡Que no! —dijo ella —Liam no te soporta.
—Ni yo a él, así que el sentimiento es mutuo. Te dejaré ahí, y te esperaré fuera.
Soltó un suspiro de cansancio.
—¿Dónde dejaste la moto? —me preguntó rendida. Sonreí.
—¡Eso es Harry! —me felicitó Gina —Ahora en adelante te llamaré cuando no quiera comer carne.
—¡Ja, ni loca! —advirtió
Cat—A mí no me haces comer carne, nunca más.
—Ya veremos —le dije.
Ella me miró fijo, y creo que entendió el otro sentido de lo que le acababa de decir.
—Bueno, vayan —dijo Gina y besó la frente de su hija.
Se fue de nuevo a su oficina. Me giré a ver a Cat y le hice un gesto para que caminara. Suspiró y comenzó a caminar. Nos subimos al ascensor y bajamos hasta el aparcamiento, en donde me había ido a dejar mi moto, después de hablar con Gina.
—¿Podrías decirme que te dio por venir hoy aquí? —me preguntó.
Sonreí y me subí a la moto, le hice una seña para que subiera delante de mí. Revoleó los ojos y se subió. Se acomodó bien y se sentó derecha.
—Ya te dije, necesitaba algo que hacer los fines de semana —le dije cerca de su oído.
—¿Y porque tenía que ser esto? ¿Por qué me odias?
Reí por lo bajo, haciendo que ella girara su cabeza para mirarme. Aún no había prendido la moto.
Recorrí su rostro con la mirada, buscándole alguna imperfección. Algún error en su creación y confección. No había nada, ella era simplemente… perfecta.
—Yo no te odio, cariño —dije sin dejar de mirarla.
—Pues no parece —dijo y volvió su vista al frente.
Sonreí y arranqué la moto. Me dio la dirección de Payne, y el muy desgraciado vive a unas pocas manzanas de mi apartamento. Llegamos y frené frente a una gran casa. Reí por lo bajo. El imbécil aun vive con sus padres, no puedo creerlo.
—¿Vive con sus padres? —le pregunté a Cat, mientras ella se bajaba de la moto.
—Sí —dijo ella y no pudo evitar sonreír, pero al instante dejó de hacerlo —Es solo hasta que se encuentre algo que le guste para vivir.
—Sí, seguro.
—Puedes irte, no hace falta que me esperes, no se a que hora terminaré.
—No cariño, ve tranquila, pero aquí me quedaré. Se lo prometí a tu madre…
Me miró con cara de fastidio.
—¿Acaso no tienes nada mejor que hacer?
—No cariño, no tengo nada mejor que hacer.
Giró sobre sí misma y caminó a grande zancadas hasta la puerta de la gran casa que estaba frente a mí. Reí divertido y vi como desaparecía detrás de la puerta. Solté un suspiró y miré a mi alrededor. Había un Starbucks al final de la calle. Dejé la moto y fui en busca de un delicioso frapuchino. Me quedé sentado en una de las mesas, perdiendo un poco de mi tiempo. ¿Cuánto tiempo creéis que estará allí dentro Cat? ¿No mucho, verdad?
Después de estar una hora allí sentado, me puse de pie y volví hacia mi moto. Me apoyé sobre ella, sin dejar de mirar hacia la puerta. Miré mi reloj, ella aún no salía. Tomé un cigarrillo y lo prendí para poder fumar tranquilo. Sentí como algo vibraba en mi bolsillo, me sobresalté un poco y me di cuenta de que era mi móvil. Lo tomé y miré la pantalla. No sabía quien era, pues no tenía guardado su número.
—¿Hola? —dije al atender.
—Hola Harry —me habló. Fruncí el ceño al no reconocerla.
—Hola…
—Felicity tonto, soy Felicity.
¡Diablos! ¿Para que mierda contesté?
—Aaah, Felicity —dije.
—¿Acaso no me tienes guardada en tu móvil? —preguntó.
—Mmm, sí lo que pasa es que no me había fijado quien era al atender —le mentí.
—Bueno, no importa. ¿Dónde estas?
—Por ahí.
—Harry, ¿Qué tengo que hacer para que vengas a hacer de una buena vez el maldito trabajo de contabilidad?
—¿Qué trabajo? —le pregunté.
—¡El trabajo que nos mandaron a hacer en grupo!
—Aaaaaah, sí el trabajo —dije al recordarlo.
—Tenemos que hacerlo hoy mismo. Es para el lunes.
—¿Quién más esta en el grupo? —le pregunté.
—Nadie. Solo nosotros dos…
—¿Quién hizo los grupos?
—¡La profesora tonto! —dijo con voz chillona y soltando una estúpida risita.
¡Aaag, como me exaspera!
—Está bien, voy para tu casa.
—Perfecto, aquí te espero.
Colgué y miré a la casa de Payne. No, yo no iba a irme sin Cat de aquí.
Tiré la colilla de mi tabaco hacia un costado y caminé hasta la casa. Toqué el timbre y después de unos segundos un señor de estatura bajita y traje de me abrió.
—¿Qué se lo ofrece señor? —me preguntó. Trate de no reír, estoy completamente seguro que esto es un mayordomo. ¡Payne eres increíble!
—Sí, soy amigo del señor Payne, ¿podría pasar a verlo?
—Claro que sí joven —dijo y me dio el paso —Suba las escaleras, la tercer puerta a su izquierda, allí esta el joven Liam.
—Muchas gracias…
—Albert, señor.
—Muchas gracias, Albert.
Subí las escaleras y me dirigí a la habitación que el amable mayordomo me había indicado. Me acerqué con cuidado, la puerta estaba un poco entreabierta.
—¡Estoy cansada Liam! ¡Cansada de tus estúpidos celos! —dijo nerviosa ella.
—¡¿Pero porqué tiene que trabajar allí?! —le preguntó nervioso.
—¡Mi madre lo contrató! ¿Entiendes?
—¡Pues dile que lo despida!
—¡No voy a pedirle que lo despida! —dijo ella.
—¿A no? ¡¿Por qué?!
—¡Porque simplemente ella no va a hacerlo!
Abrí la puerta y ambos se giraron a verme. Los ojos de Payne se abrieron como platos. Le sonreí irónicamente.
—Oye Liam, siento que te hayas convertido en la incubadora de un virus —le dije mientras me acercaba a Cat, tomaba su abrigo y le tomaba la mano —Pero no te puedo prestar a mi Cat más tiempo.
martes, 18 de junio de 2013
Capítulo 13
Subí al ascensor y marqué el piso 20. Como lo había previsto Gina no se
había olvidado de mí, y al parecer se había emocionado mucho cuando le
dijeron que yo estaba aquí. El ascensor se detuvo y las puertas se
abrieron. Salí y caminé por el pasillo, hasta llegar al lugar al que el
otro día Cat me había traído. Gina estaba rodeaba de personas, a las
cuales ella daba órdenes y pedía cosas. Se giró a verme.
—Harry, querido —dijo y se acercó a mí.
—Hola Gina —le dije y cuando estuvo cerca besé su mano —¿Cómo estas?
—Atareada —me dijo y sonrió —¿Qué te trae por aquí? Cat llega dentro de media hora aproximadamente.
—No, no vine para ver a Cat —mentí más que descaradamente —¿Recuerdas que el otro día me dijiste algo de ser modelo y eso?
—¿No me digas que lo has pensado y vas modelar para mi? —dijo entusiasmada.
—Mmm, no en realidad… yo venía a pedirte que me des así algo… un trabajito como ayudante o lo que sea. Pero creo que ser modelo —dije y fruncí el ceño —No es lo mío.
—Que lástima —dijo en un suspiro —Pero bueno, no importa. Voy a ayudarte. Tú me has caído bien, y eso que los amigos o novios de Cat nunca fueron de mi agrado.
—¿Payne no lo es? —pregunté.
Ella arrugó la nariz mientras caminaba y me hacía una seña para que la siguiera.
—Para nada —aseguró —Ese niño es demasiado idiota para mi princesa. Cat necesita a un hombre inteligente, que le de seguridad. No a un imbécil posesivo y absorbente. Gracias a dios ella reaccionó y lo dejó.
—Ya lo creo —susurré por lo bajo.
Llegamos a una pequeña oficina, estaba llena de fotos por todos lados y no pude evitar acercarme a una de ellas. La tomé y la miré. Era la foto de una niña de aproximadamente 7 u 8 años, tenía los ojos grandes y pestañas largas. Una sonrisa blanca y perfecta. Entonces me di cuenta de que era ella.
—¿No es hermosa? —me habló Gina mirando la foto que yo tenía en mis manos. Giré mi cabeza para mirarla —Siempre tuvo una particular forma de mirar, y de ser. Ahí tenía apenas 8 años y no sabes el carácter que tenía.
—Aún lo tiene —le aseguré. Gina rió por lo bajo.
—Si, Cat es una chica increíble —dijo orgullosa —Y no lo digo solo por ser su madre. Ella es decidida y dulce. Es testaruda y sensible. Delante de mí, siempre pone una especie de escudo o barrera, pero siempre termina dándome lo que le pido. No puedo quejarme de ella —suspiró y luego me miró —Pero ya, volvamos al tema importante. ¿Qué quieres hacer aquí?
—No se, tú dime —le dije.
—Bueno, puedes ser mi ayudante. Los que tengo son un poco tontos…
—Perfecto —aseguré.
—Tendrás un sueldo y trabajaras solamente los sábados por la tarde. ¿Te parece bien de 2 a 5 de la tarde?
—Me parece estupendo —le dije.
—Entonces, bienvenido a las agencias de modelos Jones —dijo y estiró su mano para que yo la tomara. Así lo hice y salimos de allí para acercarnos a donde estaba todo el mundo.
Mi primer encargo fue ir a apurar a las modelos, y eso fue increíble. Creo que no puede haber mejor trabajo que este para un hombre. Luego fui enviado a planta baja en busca de unos papeles importantes.
—¿Puedes darme los papeles de Gina? —le pregunté a la chica de recepción.
—Enseguida —me dijo y me dejó solo mientras iba por ellos.
—¡Buenos días a todos! —escuché su voz y me giré a verla.
Estaba llena de cosas y caminaba con prisa, al parecer llegaba tarde. Vi como desaparecía detrás de uno de los ascensores, y no puedo esperar a ver su rostro, cuando sepa que yo estoy trabajando aquí…
—Aquí tienes —me habló, sacándome de mis pensamientos.
—Muchas gracias, guapa —le dije y me fui de allí para ir en busca de un poco de diversión.
Subí al ascensor y no pude evitar sentirme emocionado por llegar al piso 20 y ver la cara de Cat. Las puertas se abrieron y caminé hacia donde estaban todos.
—¡Ahí lo tienes! —Gina le dijo a Cat y ella se giró a verme.
Sus ojos se abrieron como platos y pensé que su mandíbula iba a llegar a tocar el suelo. Se acercó a mí y me miró fijo.
—¿Qué haces aquí? —me preguntó nerviosa.
—Hola, ¿no? Buenos días cariño, que yo sepa no dormimos juntos anoche —le dije.
—¡Contesta mi pregunta! —exigió. Sonreí levemente.
—Aquí trabajo —dije con suavidad y estiré mi brazo para darle el sobre a Gina.
—¡No estoy para bromas, Styles! ¡Dime que haces aquí!
—No estoy bromeando, cariño. De verdad trabajo aquí.
Ella se giró a ver a su madre. Gina asintió con la cabeza, y la preciosa volvió a mirarme.
—No, no tú estas jugando conmigo —dijo riendo nerviosamente —¡Gina! —la llamó, ésta se acercó a nosotros.
—¿Qué sucede hija? —le preguntó.
—Dime que no es verdad —le dijo sin dejar de mirarme.
—¿Qué no es verdad que? —dijo ella.
—Que él esta trabajando aquí —dijo nerviosa.
—Sí, sí es verdad. Harry es mi nuevo ayudante.
—¡Esto es increíble! —elevó su voz haciendo que todos se giraran a verla —¡Me rehúso a trabajar con este individuo en este lugar!
—¿Por qué? —le pregunté.
—¿Qué quieres? ¿Qué es lo que estas buscando? —me preguntó.
—Nada —dije haciéndome el inocente —¿Acaso no puedo buscar un empleo para los fines de semana?
—¡No, no puedes! —me aclaró nerviosa. Giró para mirar a su madre —¡No voy a trabajar con él aquí! ¡Quiero que se vaya!
—No, Harry no se va a ir —le aclaró su madre, sin dejar de mirar al frente, en donde le estaban haciendo unas indicaciones o algo por el estilo.
—¿A no? ¡Entonces me voy yo! —dijo Cat, y se dispuso a irse.
—¡Cat Luce Jones Riccie! —la llamó con firmeza. Cierto, olvide que se llamaba Luce, bonito nombre para su personalidad. Cat detuvo su paso y se giró a verla. Gina la miró fijo —Soy tu madre y me debes respeto... también, soy tu jefa y por eso haces lo que yo quiero, cuando yo quiera.
—¿Puedo solicitar un ascenso? Me gustaría ser su jefe —dije. Gina rió por lo bajo, pero a Cat no le causó ninguna gracia.
Soltó un enojado suspiró y se acercó de nuevo a donde estaba su madre, yo solo me encargué de observarla.
—¿Estáis listas? —preguntó Cat a las modelos que estaban frente a ella, mientras ella se acomodaba detrás de la cámara.
Gina se acercó a mí y miró a su hija, como yo lo hacía. Cat comenzó a sacar fotos y a dar instrucciones.
—Es tan irritante a veces —me habló su madre. Sonreí levemente —Piensa que todo lo que hago es para perjudicarla o en su contra.
—Así son todas las hijas —le dije. Ella suspiró.
—Ya lo creo —dijo. Un hombre alto se acercó a nosotros y le pidió a Gina poder hablar en privado. La madre de Cat asintió y se fue con él.
Volví mi vista a Cat, ella miraba las fotos que acaba de sacar. Con cuidado me acerqué.
—Bonitas fotos —le dije. Ella giró la cabeza para mirarme con recelo y volvió a lo que hacía.
—¿Estás enfadada?
—No para nada, estoy muy feliz, no tengo problemas —dijo con toda la ironía del mundo.
—No tienes porque estar enfadada, cariño —le hablé y ella volvió su vista al frente —Yo no quiero que estés enfadada conmigo, solo vine porque de verdad necesito el trabajo.
Me volvió a mirar con esa mirada asesina y cortante. Ella no creía ni una sola de las palabras que yo le estaba diciendo. Una nerviosa Gina salió de la pequeña oficina con aquel hombre detrás.
Cat la miró y se acercó a ella.
—¿Qué sucede? —le preguntó ella a su madre. Gina miraba a su alrededor, como buscando una solución a su problema. Me miró a mí y miró a Cat.Volvió a mirar a su alrededor.
—Mamá, ¿Qué pasa? —dijo algo nerviosa Cat.
—Luce —le dijo a su hija —Ve a cambiarte y ven para hacer unas fotos con Harry.
Mis ojos se abrieron bien, al igual que los ojos de Cat.
—¿Qué? ¡¿Estas loca?! —le preguntó sin poder creerlo.
—Si es así la cosa, creo que no voy a poder negarme —dije sonriendo levemente.
Cat me miró asesinamente.
—¡No soy una de tus estúpidas muñecas de plástico! —gritó Cat.
—Por favor hija —le dijo desesperada acercándose a ella —Los modelos que encargué no han llegado, y si no hacemos ya mismo esa sesión, la marca va a dejarme.
—Pero, ¿Acaso no tienes millones de modelos aquí? —dijo nerviosa.
—No me sirven, ¡Ninguna me sirve! —miró a su alrededor decepcionada —¡Por favor Cat, hazlo por mí!
Vi la desesperación de la morena por decirle a su madre un rotundo NO, pero como Gina me había dicho, ella iba a terminar aceptando. Soltó un leve suspiro.
—Está bien —le dijo.
Gina sonrió emocionada y abrazó con fuerza a su hija. La soltó y se acercó a mí.
—¿Lo harás, verdad? —me preguntó.
—Claro que sí, jefa —dije divertido.
—Muchas gracias, de verdad —dijo. Se alejó de nosotros para dar las indicaciones. Cat se giró a verme, estaba algo roja por el enfado.
—Llegas a propasarte, y te arrepentirás —me susurró. Un montón de gente entró al lugar para comenzar a preparar todo. Me llevaron a una pequeña habitación, en donde me dieron unos cuantos pantalones. Miré la marca. Levi’s. De verdad está mujer se maneja con marcas importantes.
Me sentaron en una silla y comenzaron a despeinar más mi pelo. Lo secaron y quedó como si recién me hubiese levantado. Gina entró.
—¡Eso es! Así esta perfecto, un look rebelde —dijo y me miró —De verdad muchas gracias, Harry.
—No, no es nada —le dije.
—Tienes un tatuaje —dijo asombrada mirando el omóplato izquierdo de mi espalda.
Me giré a verla.
—Si, me lo hice hace bastante —dije.
—Eso aporta más rebeldía al look —dijo divertida.
—No se si saldrá —admití.
—Será fácil, Cat sabe sobre esto. Cuando era más chica la obligué a hacer un curso de modelaje.
—¿La obligaste?
—Sí —dijo asintiendo —No quería saber nada sobre aquello, pero como yo sabía que alguna vez la iba a necesitar, lo hice. Bueno, cuando estés listo, sal.
Se fue dejándome solo. Me puse los pantalones y me quedé sin camiseta. Yo se que cuando Cat me vea, no va a poder creerlo. Salí y todas las mujeres del lugar se giraron a verme. Gina sonrió, y me hizo una seña para que me acercara a ella. Vi como comenzaban a cuchichear y a mirarme acosadoramente.
—Vas a provocar que todas mueran de un infarto —me habló mi jefa.
—No es mi intención —dije orgulloso de mi mismo —¿Dónde esta Cat?
—¡Odio estos malditos pantalones! —entró ella quejándose. Traté de no parecer cautivado, pero era casi imposible. Ella traía un pequeño pantalón, que se ajustaba perfectamente a sus piernas. Su pelo estaba desordenado como el mío, como si recién se hubiese despertado. Y solo llevaba puesto un sostén negro, en la parte de arriba. Sus ojos se clavaron en los míos, y dejó de caminar. Sacudió su cabeza y miró de nuevo a su madre.
—¿Por qué odias los pantalones hija? —le preguntó Gina.
—¡Mira como me hace el trasero! —dijo y se giró para mostrárselo.
—Muy bonito, es redondito —le dije. Me miró furiosa.
—Harry tiene razón, Luce. Tu trasero está bien —le habló Gina.
—¡Mamá no tengo el tamaño suficiente para ser modelo!
—Eso es mentira —le dije. Ella me miró —Tu trasero es el más lindo que he visto aquí, hasta ahora.
—No estaba hablando de mi trasero Styles —me dijo seria —¡Mirad como me queda esto!
Levantó una de sus piernas y el pantalón quedaba un poco colgando. Gina mandó a buscar un par de zapatos con tacon. Los trajeron y el problema fue solucionado.
—No vas a encontrar alguna excusa para no hacerlo, hija mía —le aclaró. Cat le sacó la lengua cuando ésta no la estaba viendo —Ahora id allí —nos dijo. Caminamos hasta el centro del lugar. Las luces blancas nos iluminaban —Ahora, se acercan.
Cat miró fijo a su madre, y luego giró hacia mí.
—Juro que vas a arrepentirte de esto Styles—me amenazó.
—Harry, querido —dijo y se acercó a mí.
—Hola Gina —le dije y cuando estuvo cerca besé su mano —¿Cómo estas?
—Atareada —me dijo y sonrió —¿Qué te trae por aquí? Cat llega dentro de media hora aproximadamente.
—No, no vine para ver a Cat —mentí más que descaradamente —¿Recuerdas que el otro día me dijiste algo de ser modelo y eso?
—¿No me digas que lo has pensado y vas modelar para mi? —dijo entusiasmada.
—Mmm, no en realidad… yo venía a pedirte que me des así algo… un trabajito como ayudante o lo que sea. Pero creo que ser modelo —dije y fruncí el ceño —No es lo mío.
—Que lástima —dijo en un suspiro —Pero bueno, no importa. Voy a ayudarte. Tú me has caído bien, y eso que los amigos o novios de Cat nunca fueron de mi agrado.
—¿Payne no lo es? —pregunté.
Ella arrugó la nariz mientras caminaba y me hacía una seña para que la siguiera.
—Para nada —aseguró —Ese niño es demasiado idiota para mi princesa. Cat necesita a un hombre inteligente, que le de seguridad. No a un imbécil posesivo y absorbente. Gracias a dios ella reaccionó y lo dejó.
—Ya lo creo —susurré por lo bajo.
Llegamos a una pequeña oficina, estaba llena de fotos por todos lados y no pude evitar acercarme a una de ellas. La tomé y la miré. Era la foto de una niña de aproximadamente 7 u 8 años, tenía los ojos grandes y pestañas largas. Una sonrisa blanca y perfecta. Entonces me di cuenta de que era ella.
—¿No es hermosa? —me habló Gina mirando la foto que yo tenía en mis manos. Giré mi cabeza para mirarla —Siempre tuvo una particular forma de mirar, y de ser. Ahí tenía apenas 8 años y no sabes el carácter que tenía.
—Aún lo tiene —le aseguré. Gina rió por lo bajo.
—Si, Cat es una chica increíble —dijo orgullosa —Y no lo digo solo por ser su madre. Ella es decidida y dulce. Es testaruda y sensible. Delante de mí, siempre pone una especie de escudo o barrera, pero siempre termina dándome lo que le pido. No puedo quejarme de ella —suspiró y luego me miró —Pero ya, volvamos al tema importante. ¿Qué quieres hacer aquí?
—No se, tú dime —le dije.
—Bueno, puedes ser mi ayudante. Los que tengo son un poco tontos…
—Perfecto —aseguré.
—Tendrás un sueldo y trabajaras solamente los sábados por la tarde. ¿Te parece bien de 2 a 5 de la tarde?
—Me parece estupendo —le dije.
—Entonces, bienvenido a las agencias de modelos Jones —dijo y estiró su mano para que yo la tomara. Así lo hice y salimos de allí para acercarnos a donde estaba todo el mundo.
Mi primer encargo fue ir a apurar a las modelos, y eso fue increíble. Creo que no puede haber mejor trabajo que este para un hombre. Luego fui enviado a planta baja en busca de unos papeles importantes.
—¿Puedes darme los papeles de Gina? —le pregunté a la chica de recepción.
—Enseguida —me dijo y me dejó solo mientras iba por ellos.
—¡Buenos días a todos! —escuché su voz y me giré a verla.
Estaba llena de cosas y caminaba con prisa, al parecer llegaba tarde. Vi como desaparecía detrás de uno de los ascensores, y no puedo esperar a ver su rostro, cuando sepa que yo estoy trabajando aquí…
—Aquí tienes —me habló, sacándome de mis pensamientos.
—Muchas gracias, guapa —le dije y me fui de allí para ir en busca de un poco de diversión.
Subí al ascensor y no pude evitar sentirme emocionado por llegar al piso 20 y ver la cara de Cat. Las puertas se abrieron y caminé hacia donde estaban todos.
—¡Ahí lo tienes! —Gina le dijo a Cat y ella se giró a verme.
Sus ojos se abrieron como platos y pensé que su mandíbula iba a llegar a tocar el suelo. Se acercó a mí y me miró fijo.
—¿Qué haces aquí? —me preguntó nerviosa.
—Hola, ¿no? Buenos días cariño, que yo sepa no dormimos juntos anoche —le dije.
—¡Contesta mi pregunta! —exigió. Sonreí levemente.
—Aquí trabajo —dije con suavidad y estiré mi brazo para darle el sobre a Gina.
—¡No estoy para bromas, Styles! ¡Dime que haces aquí!
—No estoy bromeando, cariño. De verdad trabajo aquí.
Ella se giró a ver a su madre. Gina asintió con la cabeza, y la preciosa volvió a mirarme.
—No, no tú estas jugando conmigo —dijo riendo nerviosamente —¡Gina! —la llamó, ésta se acercó a nosotros.
—¿Qué sucede hija? —le preguntó.
—Dime que no es verdad —le dijo sin dejar de mirarme.
—¿Qué no es verdad que? —dijo ella.
—Que él esta trabajando aquí —dijo nerviosa.
—Sí, sí es verdad. Harry es mi nuevo ayudante.
—¡Esto es increíble! —elevó su voz haciendo que todos se giraran a verla —¡Me rehúso a trabajar con este individuo en este lugar!
—¿Por qué? —le pregunté.
—¿Qué quieres? ¿Qué es lo que estas buscando? —me preguntó.
—Nada —dije haciéndome el inocente —¿Acaso no puedo buscar un empleo para los fines de semana?
—¡No, no puedes! —me aclaró nerviosa. Giró para mirar a su madre —¡No voy a trabajar con él aquí! ¡Quiero que se vaya!
—No, Harry no se va a ir —le aclaró su madre, sin dejar de mirar al frente, en donde le estaban haciendo unas indicaciones o algo por el estilo.
—¿A no? ¡Entonces me voy yo! —dijo Cat, y se dispuso a irse.
—¡Cat Luce Jones Riccie! —la llamó con firmeza. Cierto, olvide que se llamaba Luce, bonito nombre para su personalidad. Cat detuvo su paso y se giró a verla. Gina la miró fijo —Soy tu madre y me debes respeto... también, soy tu jefa y por eso haces lo que yo quiero, cuando yo quiera.
—¿Puedo solicitar un ascenso? Me gustaría ser su jefe —dije. Gina rió por lo bajo, pero a Cat no le causó ninguna gracia.
Soltó un enojado suspiró y se acercó de nuevo a donde estaba su madre, yo solo me encargué de observarla.
—¿Estáis listas? —preguntó Cat a las modelos que estaban frente a ella, mientras ella se acomodaba detrás de la cámara.
Gina se acercó a mí y miró a su hija, como yo lo hacía. Cat comenzó a sacar fotos y a dar instrucciones.
—Es tan irritante a veces —me habló su madre. Sonreí levemente —Piensa que todo lo que hago es para perjudicarla o en su contra.
—Así son todas las hijas —le dije. Ella suspiró.
—Ya lo creo —dijo. Un hombre alto se acercó a nosotros y le pidió a Gina poder hablar en privado. La madre de Cat asintió y se fue con él.
Volví mi vista a Cat, ella miraba las fotos que acaba de sacar. Con cuidado me acerqué.
—Bonitas fotos —le dije. Ella giró la cabeza para mirarme con recelo y volvió a lo que hacía.
—¿Estás enfadada?
—No para nada, estoy muy feliz, no tengo problemas —dijo con toda la ironía del mundo.
—No tienes porque estar enfadada, cariño —le hablé y ella volvió su vista al frente —Yo no quiero que estés enfadada conmigo, solo vine porque de verdad necesito el trabajo.
Me volvió a mirar con esa mirada asesina y cortante. Ella no creía ni una sola de las palabras que yo le estaba diciendo. Una nerviosa Gina salió de la pequeña oficina con aquel hombre detrás.
Cat la miró y se acercó a ella.
—¿Qué sucede? —le preguntó ella a su madre. Gina miraba a su alrededor, como buscando una solución a su problema. Me miró a mí y miró a Cat.Volvió a mirar a su alrededor.
—Mamá, ¿Qué pasa? —dijo algo nerviosa Cat.
—Luce —le dijo a su hija —Ve a cambiarte y ven para hacer unas fotos con Harry.
Mis ojos se abrieron bien, al igual que los ojos de Cat.
—¿Qué? ¡¿Estas loca?! —le preguntó sin poder creerlo.
—Si es así la cosa, creo que no voy a poder negarme —dije sonriendo levemente.
Cat me miró asesinamente.
—¡No soy una de tus estúpidas muñecas de plástico! —gritó Cat.
—Por favor hija —le dijo desesperada acercándose a ella —Los modelos que encargué no han llegado, y si no hacemos ya mismo esa sesión, la marca va a dejarme.
—Pero, ¿Acaso no tienes millones de modelos aquí? —dijo nerviosa.
—No me sirven, ¡Ninguna me sirve! —miró a su alrededor decepcionada —¡Por favor Cat, hazlo por mí!
Vi la desesperación de la morena por decirle a su madre un rotundo NO, pero como Gina me había dicho, ella iba a terminar aceptando. Soltó un leve suspiro.
—Está bien —le dijo.
Gina sonrió emocionada y abrazó con fuerza a su hija. La soltó y se acercó a mí.
—¿Lo harás, verdad? —me preguntó.
—Claro que sí, jefa —dije divertido.
—Muchas gracias, de verdad —dijo. Se alejó de nosotros para dar las indicaciones. Cat se giró a verme, estaba algo roja por el enfado.
—Llegas a propasarte, y te arrepentirás —me susurró. Un montón de gente entró al lugar para comenzar a preparar todo. Me llevaron a una pequeña habitación, en donde me dieron unos cuantos pantalones. Miré la marca. Levi’s. De verdad está mujer se maneja con marcas importantes.
Me sentaron en una silla y comenzaron a despeinar más mi pelo. Lo secaron y quedó como si recién me hubiese levantado. Gina entró.
—¡Eso es! Así esta perfecto, un look rebelde —dijo y me miró —De verdad muchas gracias, Harry.
—No, no es nada —le dije.
—Tienes un tatuaje —dijo asombrada mirando el omóplato izquierdo de mi espalda.
Me giré a verla.
—Si, me lo hice hace bastante —dije.
—Eso aporta más rebeldía al look —dijo divertida.
—No se si saldrá —admití.
—Será fácil, Cat sabe sobre esto. Cuando era más chica la obligué a hacer un curso de modelaje.
—¿La obligaste?
—Sí —dijo asintiendo —No quería saber nada sobre aquello, pero como yo sabía que alguna vez la iba a necesitar, lo hice. Bueno, cuando estés listo, sal.
Se fue dejándome solo. Me puse los pantalones y me quedé sin camiseta. Yo se que cuando Cat me vea, no va a poder creerlo. Salí y todas las mujeres del lugar se giraron a verme. Gina sonrió, y me hizo una seña para que me acercara a ella. Vi como comenzaban a cuchichear y a mirarme acosadoramente.
—Vas a provocar que todas mueran de un infarto —me habló mi jefa.
—No es mi intención —dije orgulloso de mi mismo —¿Dónde esta Cat?
—¡Odio estos malditos pantalones! —entró ella quejándose. Traté de no parecer cautivado, pero era casi imposible. Ella traía un pequeño pantalón, que se ajustaba perfectamente a sus piernas. Su pelo estaba desordenado como el mío, como si recién se hubiese despertado. Y solo llevaba puesto un sostén negro, en la parte de arriba. Sus ojos se clavaron en los míos, y dejó de caminar. Sacudió su cabeza y miró de nuevo a su madre.
—¿Por qué odias los pantalones hija? —le preguntó Gina.
—¡Mira como me hace el trasero! —dijo y se giró para mostrárselo.
—Muy bonito, es redondito —le dije. Me miró furiosa.
—Harry tiene razón, Luce. Tu trasero está bien —le habló Gina.
—¡Mamá no tengo el tamaño suficiente para ser modelo!
—Eso es mentira —le dije. Ella me miró —Tu trasero es el más lindo que he visto aquí, hasta ahora.
—No estaba hablando de mi trasero Styles —me dijo seria —¡Mirad como me queda esto!
Levantó una de sus piernas y el pantalón quedaba un poco colgando. Gina mandó a buscar un par de zapatos con tacon. Los trajeron y el problema fue solucionado.
—No vas a encontrar alguna excusa para no hacerlo, hija mía —le aclaró. Cat le sacó la lengua cuando ésta no la estaba viendo —Ahora id allí —nos dijo. Caminamos hasta el centro del lugar. Las luces blancas nos iluminaban —Ahora, se acercan.
Cat miró fijo a su madre, y luego giró hacia mí.
—Juro que vas a arrepentirte de esto Styles—me amenazó.
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